Nuestras noches en silencio

Capítulo 13: El plan de rescate (Parte 1)

Había pasado una semana exacta desde aquella mañana de lunes en la que me conecté a la sala virtual para iniciar mi inducción corporativa. Siete días en los que mi rutina se había transformado por completo: me levantaba temprano, me sumergía en el lenguaje de los procesadores, configuraba los rieles de voltaje de servidores locales y lidiaba con la optimización de los sistemas térmicos de las estaciones de trabajo de la empresa. El ingeniero Duarte estaba sumamente complacido con mi rendimiento técnico; me había adaptado a la velocidad del silicio con una destreza que me devolvía, poco a poco, esa seguridad profesional que el desempleo me había arrebatado. Sostener la estabilidad económica de nuestro hogar en San Pedro Sula ya no era una promesa desesperada hecha al aire en mitad de la noche; era una realidad palpable.

Sin embargo, la felicidad de haber recuperado el control financiero se sentía incompleta, casi amarga, cada vez que cerraba mi laptop de trabajo y regresaba la mirada hacia el resto del apartamento. Mi nueva rutina avanzaba con paso firme hacia el futuro, pero dentro de estas cuatro paredes, el tiempo parecía haberse congelado de una manera dolorosa para Lyra.

Ella ya no era la misma. Su cambio no había sido un estallido violento de frustración, sino una transición silenciosa hacia un aislamiento que me partía el alma. Lo notaba por las tardes, cuando terminaba mi jornada laboral y me acercaba a la sala. Su apariencia física, antes radiante y llena de una energía ejecutiva impecable, lucía completamente apagada. Se vestía con ropa holgada y desgastada, como si intentara volverse invisible dentro de su propio hogar. Sus ojos, esos ojos que solían analizar proyectos con una agudeza brillante, ahora arrastraban unas ojeras profundas y grisáceas, marcas inequívocas de un insomnio severo que intentaba ocultar inútilmente con capas descuidadas de maquillaje antes de que yo cerrara mi turno.

La distancia física y emocional que había interpuesto entre nosotros se ensanchaba con cada hora que pasaba. Cuando me sentaba a su lado en el sillón y le contaba con genuino entusiasmo mis avances en la empresa, mis diagnósticos de hardware o cómo estaba organizando los almacenes de componentes, Lyra me escuchaba manteniendo una postura rígida, casi defensiva. Asentía despacio con la cabeza, respondiéndome con monosílabos apagados o con frases de cortesía ensayadas que jamás alcanzaban a iluminar su mirada. Forzaba una sonrisa mecánica, una máscara de esposa orgullosa que se desarmaba en el instante exacto en que creía que yo dejaba de observarla. Se limitaba a pasar las horas sentada frente al escritorio del comedor, sosteniendo el lápiz óptico sobre la tableta gráfica digital, dibujando de forma casi autómata. Krita permanecía abierto en la pantalla de su computadora, lleno de bocetos inconclusos, líneas caóticas y paisajes oscuros que repetía una y otra vez, sin la menor pizca de la pasión y el alivio que había mostrado los primeros días. Dibujaba por pura obligación con su propia mente, buscando una distracción que, evidentemente, ya no era suficiente para contener a sus demonios.

Como informático, mi mente estaba entrenada para identificar anomalías en los sistemas antes de que provocaran un colapso total de la estructura. Sabía reconocer cuándo un componente electrónico estaba sufriendo un sobrecalentamiento crítico debido a una carga excesiva de trabajo y un mal flujo de aire. Y al observar a Lyra, me daba cuenta de que su "computadora interna", su mente brillante de administradora, estaba experimentando exactamente ese tipo de degradación estructural por culpa del estrés post-despido acumulado. El trauma psicológico que le había infligido el Sr. Sterling seguía consumiéndola por dentro en un bucle cerrado de culpa, inseguridad y miedo a quedarse atrás. Su fachada de fortaleza se estaba desmoronando a pedazos frente a mis ojos, y la dolorosa verdad era que yo me estaba quedando sin tiempo para evitar que su sistema se apagara por completo.




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