Oasis

C2: La Tribu de los Caníbales

Kai observó al hombre mientras este se acercaba a un pozo seco, sus ojos llenos de desesperación. De pronto, el hombre se giró, sus miradas se encontraron. En ese instante, Kai sintió una mezcla de miedo y curiosidad. Era evidente que ambos estaban en la misma búsqueda: la supervivencia.

—¿Tienes agua? —preguntó el hombre, su voz ronca como el crujir de la arena bajo sus pies.

Kai negó con la cabeza, sintiendo el peso de la verdad. La escasez de agua había llevado a muchos a la locura, y la desesperación podía convertir a los hombres en bestias. Sin embargo, antes de que pudiera responder, un grupo de personas apareció en el horizonte, sus siluetas se recortaban contra el cielo ardiente. Eran miembros de la tribu de los caníbales, conocidos por su brutalidad y su inquebrantable deseo de sobrevivir a cualquier costo.

El hombre que había encontrado a Kai dio un paso atrás, asustado. Kai también se sintió atrapado. No había tiempo para huir, así que decidió esconderse entre los escombros, observando cómo la tribu se acercaba.

Los caníbales eran una mezcla de ferocidad y desesperación. Vestían ropas desgastadas, y muchos llevaban marcas de batalla en sus cuerpos. Se movían en grupos, buscando cualquier señal de vida. Kai sintió un escalofrío recorrer su espalda; sabía que no solo eran peligrosos, sino que también eran astutos.

Mientras los caníbales registraban el área, Kai escuchó fragmentos de sus conversaciones. Hablaban de la escasez de recursos y de la creciente tensión entre las tribus. La lucha por sobrevivir los había llevado a un punto crítico, y la paranoia se había apoderado de ellos.

De repente, uno de ellos notó el pozo seco y comenzó a excavar con desesperación. “¡Agua! ¡Necesitamos agua!”, gritó, lo que provocó un frenesí entre los demás. Kai sintió que su corazón latía con fuerza; no podía quedarse ahí por mucho tiempo.

En ese momento, vio al hombre que había encontrado antes intentar escapar. Sin pensarlo, Kai decidió seguirlo. La única opción era huir de la tribu y buscar un lugar seguro, aunque no sabía a dónde los llevaría esa decisión.

Mientras corrían, Kai se dio cuenta de que la vida en el desierto no era solo una lucha por la supervivencia, sino también una batalla por la humanidad. La esperanza de encontrar un oasis, un lugar donde la vida pudiera renacer, se convirtió en su único objetivo.




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