Oasis

C3: El Encuentro Prohibido

Kai y el hombre, que se presentó como Rian, corrieron a través de las ruinas, el sonido de la tribu persiguiéndolos resonando en sus oídos. Finalmente, encontraron refugio en un pequeño cañón, donde la sombra ofrecía un alivio temporal del calor abrasador. Ambos se dejaron caer, agotados y temerosos.

—No sé cuánto tiempo podremos escondernos —dijo Rian, respirando con dificultad—. La tribu no se detendrá hasta encontrarnos.

Kai asintió, sintiendo el peso de la realidad. La supervivencia en este mundo significaba elegir entre la vida y la moralidad, y él no estaba seguro de hasta dónde estaba dispuesto a llegar.

Mientras se recuperaban, Kai notó que Rian tenía una mirada distante. Se dio cuenta de que el hombre había perdido mucho en esta lucha. Sin embargo, antes de que pudiera preguntar, un sonido rompió el silencio: el murmullo de risas y conversaciones. Era un grupo de jóvenes de la tribu, que habían llegado al cañón buscando refugio del sol.

Kai y Rian se ocultaron detrás de unas rocas, escuchando. Entre las risas, una voz femenina resonó con fuerza. Era Sira, una joven de la tribu conocida por su belleza y valentía. Kai había oído historias sobre ella; decían que tenía sueños de un mundo diferente, uno donde la humanidad pudiera reconstruirse.

—¿Por qué seguimos así? —preguntó Sira, su voz llena de frustración—. ¿No hay otra forma de sobrevivir sin recurrir a esto?

Los otros la miraron con desdén, pero Kai sintió que había algo especial en ella. Había un brillo de esperanza en sus ojos que lo cautivó. Sin quererlo, se sintió atraído por su idealismo, un contraste con la brutalidad que lo rodeaba.

Mientras la conversación continuaba, Rian se dio cuenta de que el tiempo se agotaba. Necesitaban salir de allí antes de que alguien los descubriera. Sin embargo, Kai no podía dejar de pensar en Sira. Sus palabras resonaban en su mente, despertando en él una chispa de esperanza.

—Debemos irnos, Kai —insistió Rian, tirando de su brazo—. No podemos quedarnos aquí.

Kai dudó un momento, pero la decisión estaba clara. Aunque el peligro acechaba, sentía que debía regresar a la tribu, no solo por su propia supervivencia, sino para buscar una conexión con Sira. La idea de un futuro mejor comenzaba a brotar en su mente.

Con un último vistazo al grupo, se adentraron nuevamente en el desierto, con la determinación de encontrar un camino hacia el oasis y, tal vez, hacia un nuevo comienzo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.