ódiame pero no me olvides

Rechazo

—Tal vez tienes razón —dijo finalmente.

Parpadeé, repetidas veces, ante su respuesta.

—¿Qué?

—Tal vez ya no sé qué estamos haciendo juntos.

Sentí que el estómago se me encogía. como si alguien lo estuviera presionando desde dentro.

No… eso no era lo que quería decir.

—Yo… —tragué saliva— Lo siento. No quise decir eso. — trate de arreglarlo. Trate de acercarme.

Pero Taemyn negó con la cabeza.

—No, Yeri. Lo dijiste porque lo pensabas.

—No es cierto —respondí rápido—. Solo estaba molesta.

Él soltó un suspiro largo, como si todo aquello lo estuviera agotando.

Sabía que estaba decepcionado.

—Últimamente siempre estás molesta. No arruines más las cosas, así que, no digas una palabra más.

Sus palabras me dejaron sin respuesta. No podía inmutar una palabra más. No sabía que decir para arreglar las cosas.

¿Por qué tenía que ser tan impulsiva con mis palabras?

Taemyn apartó la mirada por un momento y luego volvió a mirarme.

—Creo que necesitamos espacio.

Sentí que el pecho se me apretaba. Yo lo quería demasiado. Me sentía tan culpable de lo que había dicho.

—Taemyn… yo

Pero él ya había empezado a caminar.

—Sacare tu mochila del aula y la dejare en tu casillero, para que no tengas problemas.

—Gracias… Taemyn, espera, yo…

—Hablamos luego —dijo rápidamente, interrumpiéndome. No dejó de caminar, ni siquiera volteó a mirarme; simplemente me dio la espalda.

Lo vi alejarse por el pasillo.

Quise decir algo más.

Quise detenerlo.

Quise correr hacia él.

Pero mi cuerpo no respondía y las palabras no salieron.

Todo esto es culpa de Parker…y mi culpa.

No quería admitirlo, pero muy en el fondo sabía que esto era mi culpa, y que tal vez, solo tal vez, debería dejar mi rivalidad a un lado para enfocarme en lo que realmente era importante, si no quería perder a Taemyn.

Yeri caminaba por los pasillos del colegio con la cabeza baja.

Todavía llevaba el uniforme húmedo, y cada paso hacía que la tela fría se pegara a su piel. Intentaba mantenerse cerca de las paredes, mirando constantemente a su alrededor para asegurarse de que ningún profesor o, peor aún, el director, la encontrara en ese estado.

Su mente seguía atrapada en la misma escena.

Las palabras que había dicho.

La forma en que Taemyn se había ido sin mirar atrás. Y como se sentía frente a Parker.

La culpa le pesaba en el pecho con cada paso.

Al menos no tendría que volver al aula. Taemyn llevaría sus cosas al casillero, evitando que tuviera, que explicar, por qué estaba empapada o por qué había desaparecido de clase.

Pero eso solo hacía que se sintiera peor.

Hoy definitivamente no era su día todo le había salido fatal, comenzando por la venganza.

Mientras tanto, en el aula de historia, la puerta se abrió unos minutos después de que la clase hubiera empezado.

Taemyn apareció en la entrada.

—Llegas tarde —dijo la profesora deteniéndose de escribir, girando un poco su cabeza hacia la dirección de Taemyn.

Taemyn hizo una pequeña inclinación de cabeza.

—Lo siento, profesora. Estaba en la enfermería con Yeri.

Ella lo observó por un momento. Taemyn rara vez llegaba tarde.

—¿Y Yeri? —preguntó finalmente.

Él dudó solo un segundo.

—Está muy mal, por lo que aún sigue en la enfermería. Le dieron permiso para irse a casa. Vine por sus cosas.

La profesora asintió, satisfecha con la explicación.

—De acuerdo. llévaselas.

Caminó hasta el pupitre de Yeri, tomó su mochila y algunos cuadernos. Acto seguido, salió del aula.

Minutos después, dejó la mochila dentro del casillero de Yeri. Dio un rápido vistazo a las fotos pegadas en las paredes metálicas: varias de Yeri… y otras donde ambos aparecían juntos.

Sus dedos se detuvieron un momento sobre una de ellas.

Apartó la mano casi de inmediato. Cerró la puerta metálica con un pequeño golpe.

Suspiró con pesadez.

Un rato después, Yeri llegó al mismo pasillo.

Había pasado varios minutos evitando profesores y estudiantes, tratando de no llamar la atención.

Por suerte todos estaban en clases, pues ya había tenido suficiente con sus pensamientos hechos un caos, para tener que dar explicaciones.

Cuando dobló la esquina, abrió su casillero.

Y vio la mochila.

Taemyn había cumplido con su palabra.

Y eso solo hizo que la culpa en su pecho se volviera aún más pesada.

Ni siquiera podía llorar. Sus emociones parecían vacías, como si todo dentro de ella se hubiera apagado de golpe. Solo sabía una cosa: no se sentía bien.

Cerró el casillero lentamente.

Ahora tenía que buscar algún lugar donde esconderse y esperar a que terminaran todas las clases para cumplir con el castigo que le había impuesto el director.

No estaba de humor para soportar a Parker.

Tan solo pensar en él hacía que la rabia le hirviera en el pecho.

Todo es su culpa.

Habían transcurrido las horas. Para los demás, el tiempo pasó rápido. Pero para Lee Yeri… había sido una eternidad. Solo quería llegar a casa, tirarse en su cama, ver una serie y comer helado para sentirse un poco mejor.

Pero en lugar de eso, caminaba por el pasillo con los productos de limpieza en las manos, dirigiéndose a los baños del ala sur para comenzar con su castigo. Para su buena suerte, Parker aún no aparecía.

Eso, por un lado, le daba cierto alivio; unos momentos de silencio eran justo lo que necesitaba.

Pero, por otro, presentía que terminaría limpiando todos los baños sola.

Y los del ala sur eran bastantes.

Y aún faltaban los demás.

Si no vienes, date por muerto Parker.

Al finalizar las clases, Parker salió del edificio con una expresión cansada. Apenas puso un pie fuera, reconoció el auto negro estacionado frente a la entrada. El señor Ross lo esperaba, como siempre, junto a la puerta.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.