Alguien del personal del staff se acercó a la entrevistadora, susurrándole algo al oído. De inmediato, ella reaccionó. Aun así, el micrófono quedó en manos de Detlef, quien ya la observaba, la miraba.
Ella desvió la mirada; no quería verlo, no ahora. No podía hacerlo. Dos años habían pasado y ella aparecía ahí frente a él como si nada, en un aniversario de una serie y no por él.
Las palabras que tenía preparadas para decir se le fueron cuando su mente se colocó en total blancura. Observó a la multitud frente a él y, de reojo, la veía a ella, pero ella no lo miraba a él. Tenía los ojos puestos en los actores principales, a los cuales saludó con una leve sonrisa. Él tenía su corazón cayéndose a pedazos dentro de sí.
El silencio quedó en espera. Tenía el micrófono aplastándolo con sus dedos, los cuales ya mostraban las venas en la muñeca de tanto apretarlo. Nowy reaccionó a ese gesto de silencio y tomó el micrófono de la conductora, la cual se lo cedió sin problemas.
—Hoy todos han venido por el aniversario, y estoy bastante agradecida por su visita a este lugar —inhaló aire profundamente y continuó más suave—: Esta soy yo, Nowy.
Las palabras sonaron dirigentes. El silencio se inundó de preguntas.
—¿Es ella?
—¿Cómo es posible?
—Una mujer tan elegante, así como muchas de sus historias.
Luego de las preguntas que sobresalían, las voces se transformaron en gritos y entusiasmo por ver quién era su escritora favorita, por por fin verle la cara. Una mujer hermosa y refinada, con porte elegante. Con estima de ser alguien autoritaria y, al igual, alguien con mucha confianza en sí, pero no era así.
—Les agradezco por ser las primeras personas las cuales confiaron en quien soy —su mirada se desvió a alguien que ni siquiera la observaba—. Ustedes son mi mundo y mi vida. Mi anhelo y mi esperanza. Porque soñar nunca debería de ser un impedimento para ser siempre los más amados, para lograr sus sueños.
Ella era la dueña de Nowy Foundation, la cual se encargaba de la tecnología, del entretenimiento y, sobre todo, de algo que siempre tuvo desde niña: empatía. Empatía por aquellos que no tienen las posibilidades de poder soñar por culpa del dinero, de aquellos a los cuales las esperanzas de vida se les iban por el dinero. Ella confiaba en el talento que apenas se formulaba, que apenas daba sus pequeñas raíces. Siempre odió eso, que las emisoras ensuciaran las grandes obras de escritores. Por eso existe este lugar ahora; uno donde no necesitó de actores famosos que no confiaban en los pequeños sueños, sino que los buscó y los creó en esos actores famosos.
Sonrió por felicidad, por la gran felicidad dentro de su corazón. En el fondo no quería sonreír; quería disculparse con alguien.
La conductora tomó el micrófono que Nowy sostenía. Sonriente —ya fuera falso o real—, mantenía su trabajo de manera estable.
—Esta es nuestra hermosa y gran escritora que creó esta empresa e hizo que los sueños de estos actores fueran reales.
Los focos de luces la señalaron a ella, a Nowy. Todos los actores aplaudieron, menos él. Romm fue quien le dio otro golpecito con el hombro para que reaccionara a la situación; le indicó con los ojos y un movimiento sutil con el mentón para que aplaudiera.
Lo hizo. No con las ganas que podría esperar Nowy, simplemente lo hizo porque las cámaras lo enfocaron por el gesto de Romm hacia él. Se sentó más recto, pero se tensó en los hombros cuando trató de mirarla. Ella ya no lo miraba a él. Sus ojos estaban puestos en Romm, quien le sonreía alegremente. No entendía por qué, pero Nowy se veía bastante seria repentinamente al verla; sin embargo, unos segundos después le sonrió sin mostrar los dientes, solo con los labios.
En los ojos de Nowy no se notaba alegría, más bien nostalgia y un poco de tristeza combinada con algo de orgullo. Romm volteó a ver a Detlef, quien aún seguía mirando a Nowy con cara de ver a un fantasma moverse entre ellos. Detlef seguía con el micrófono en la mano, pero lo bajó entre sus piernas cuando la atención se desvió por completo a su esposa. Su mujer. Su todo. Sí, a Nowy.
Dos años. Era la primera vez que la veía después de dos años.
Nowy, por su parte, se veía nostálgica, pero todos interpretaron eso por lo que pasaba a su alrededor. A sus fans, ¿quién no reaccionaría de esa forma cuando se trata de ver por primera vez a todas las personas que te han apoyado por más de una década? O quizá algunos apenas hace unos años. Seguía siendo los mismos años.
—Tantas emociones. Es por eso que hoy regalaremos la nueva versión del libro de LGER —pausó unos segundos la conductora, sonando su respiración en el micrófono negro que tenía entre los dedos—. Y también...
Un momento dramático lleno de silencio, observando a todos los actores y a la escritora.
—También —repitió—, sabrán que todos los libros están autografiados por los actores. Tenemos bastantes copias para cada uno de ustedes, así que no se desesperen o peleen por alguno.
La entrevista continuó mientras repartían los libros. Unas que otras preguntas se las hicieron a Nowy, quien respondía con solo unas cortas palabras; "sí" o "no" eran suficientes. No era de muchas palabras si no se tratara de hablar con alguien a quien le tuviera confianza. Si fuese de ese modo, hablaría sin parar hasta el amanecer.