Only You.

CAPITULO 20. UN SOLO SENTIMIENTO.

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Mijail. 

 

 

Maddie se ha mantenido en silencio algo muy raro en ella, desde que terminamos esa estúpida platica que lleno de tensión la mesa y a mi dejó con un mal sabor de boca. Tras que terminamos el postre Maddie me pidió que la llevara a mi casa, que estaba cansada, nos despedimos de nuestros padres, y ahora vamos camino a mi casa. Maddie se ha mantenido en silencio y prefiero mantenerlo así, necesito relajarme y bajar mi tensión. Necesito unos tragos.

Llegamos al edificio donde vivo y saludos al guardia que esta de turno hoy, entramos al elevador, y cuando llegamos lo primero que hace Maddie es caminar hacia la cocina donde toma una caja de jugo y beberlo, yo camino hacia la gran ventana donde se ve la gran cuidad de Madrid me siento en el sillón y unos momentos después siento a Maddie sentarse en el sillón a mi lado.

—. Ya dilo.

Maddie le da un sorbo a su jugo antes de negar con la cabeza. Suelto un suspiro.

—. Estoy muy enojada, con papa con mama incluso contigo, pero por sobre todo con Lena… Es que simplemente no entiendo como mama puede hablar así de ella, has escuchado todo lo que dijo, la tiene como una diosa cuando lo único que ha hecho ella es estar contigo y luego dejarte en una depresión. Porque en eso fue que te dejo Mijaíl…

—. Maddie…

Digo en tono de advertencia, pero sus ojos violetas son más intensos y sus mates grises resaltan haciéndome saber que está muy molesta.

—. No nada de Maddie. Estaban pasando un momento muy difícil, lo entiendo ambos tenían una vida planeada juntos, pero luego todo eso se fue. Pero eso no le da el derecho de irse y luego 8 años después regresar con el discurso de mierda que está muy arrepentida. Porque no lo está… ella solo quiere volver a estar contigo por… ni siquiera sé por qué mierda quiere estar contigo. No lo sé tal vez por una posición social o nuestro maldito apellido…

≫.  Pero te recordare esto. Ella te dejo en una gran depresión, donde lo único que hacías era ver malditas fotos y beber como un estúpido borracho. Y no lo niegues, porque yo te veía cada noche beber hasta cansarte o hasta que el sol se ponía, yo maldición… yo fui la que te llevo a un maldito hospital porque tu estabas ahogándote en tu propio vomito. ¿Tú crees que era fácil para mi verte así? Sentía que cada día te perdía más… Y mierda… Tal vez suene como una egoísta… No lo sé, pero por favor, lo único que quiero es que no vuelvas a pasar por eso.

A este punto Maddie ya es reguero de lágrimas y mis ojos están húmedos, pero no suelto ninguna. Cada palabra de Maddie se clava en mi pecho como si de lanzas se tratara, haciendo así un sentimiento de asfixia donde lo único que veo es un abismo negro y oscuro, donde un nudo en mi pecho no me permite respirar, donde los recuerdos se repiten una y otra y otra vez como si de un maldito disco se tratara, mi respiración esta acelerada y mis manos tiemblan, intento que entre el maldito aire a mis pulmones que la sangre circule de manera correcta en mi corazón. Aun así, hay algo que no sabía de las palabras de Maddie.

—. ¿Hospital?

Digo incrédulo, sorprendido y decepcionado de mí mismo. Eso no lo sabía, sé que en ese

 

 

 

    

tiempo me emborrachaba en mi departamento sin dejar entrar a nadie, a veces llegaba Alek o Maddie pero son imágenes vagas en mi mente ya que obviamente en el estado de embriaguez que me encontraba no me permite recordar mucho esa etapa de mi vida, solo era a la mañana siguiente cuando la embriaguez me pasaba factura y a veces amanecía con los nudillos desechos, a veces cuadros rotos, vasos de whisky rotos, o, a veces era yo el roto físicamente, porque emocionalmente, creo que aún me encuentro roto.

Maddie sonríe sin tipo de emoción. Y cuando sus ojos conectan con los míos me siento el hombre más despreciable de todos, el más miserable, en los ojos de Maddie hay tristeza y decepción. Eso solo me hace sentir más peor si eso es posible.

—. Ese día llegaba con la esperanza que no te hubieras emborrachado, porque en la mañana habíamos tenido una pequeña charla donde te decía que ese día iba a tener una presentación de ballet, estaba muy emocionada porque me prometiste que ibas a estar ahí, cuando no te vi, me entristecí un poco, pero lo deje pasar, supuse que tal vez no habrías querido salir, cuando termino la presentación le pedí al chofer de papa que me llevara a tu casa.

≫.  Cuando llegue y nadie me abrió me preocupe muchísimo entonces entre, el apartamento estaba como nuestra casa… Ignore los recuerdos intentando mantener fuerte ante ellos, cuando llegue y no escuchaba ni un solo ruido me preocupe mucho ese día sentí tanto miedo… te busque y te encontré en el baño de tu departamento cuando te encontré, estabas horrible, y tu respiración era pausada, demasiado que me asuste… llame a un ambulancia de inmediato y me dijeron que harían lo que pudieran… La sola idea de perderte me hizo quebrarme yo jamás había sentido tanto miedo, ni siquiera cuando….

Se el final de esa oración, y sé que ella es incapaz de terminar de hablar, porque los recuerdos se lo impiden, y en muchas ocasiones yo me sentí, así como esta Maddie ahora, todo gracias a nuestro pasado. Todo gracias a unos miserables, irresponsables.

Me levanto del sillón y veo la imagen de que tengo de Maddie frente a mí con las manos hechas puños en sus ojos en un intento de retener las lágrimas que caen como una gran tormenta de sus ojos. Saber que por una parte soy el causante de sus lágrimas me hace abrir aún más el abismo que está abierto dentro de mí. Le tomo la mano y la hago levantarse. Maddie es alta, su cabeza está a la altura de mi mandíbula la acerco a mí y dejo que llore en mi hombro. Su cuerpo tiemble debido a los sollozos de su llanto, a este punto sé que ya no está llorando solo por mí, ahora sé que está llorando por los demonios que compartimos.




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