—Hoy comenzaré la misión de verdad.
Se vistió rápidamente y salió de su habitación.
Lo que no esperaba era encontrar a Zarek esperando frente a la puerta.
—¡Ah!
—Buenos días.
—¿Qué hace aquí?
Zarek sostenía un enorme cuaderno.
—He estado investigando.
—¿Investigando qué?
—A los humanos.
Luna parpadeó.
—¿Toda la noche?
—Sí.
—¿Dormiste?
—No.
—Eso explica muchas cosas.
Zarek abrió su cuaderno.
Había cientos de notas.
"Los humanos sonríen cuando están felices."
"Los humanos comen pastel sin motivo aparente."
"Los humanos consideran normal abrazarse."
—Me estoy preparando para comprender mejor las emociones —explicó.
Luna sonrió.
Tal vez sí estaba esforzándose.
Más tarde, ambos caminaban por los jardines del castillo.
Las flores demoníacas brillaban con colores extraños.
Algunas incluso cantaban.
Una comenzó a gritar:
—¡ROMANCE! ¡ROMANCE! ¡ROMANCE!
Luna casi se cae de la impresión.
Zarek miró la planta.
—Siempre hace eso.
—¿Y no la arrancan?
—Lo intentamos. Regresa cada semana.
Mientras paseaban, Luna decidió enseñarle algo básico.
—Zarek, ¿sabes qué es una cita?
—Sí.
—¿En serio?
—Es un tipo de hechizo.
—No.
—¿Un arma?
—Tampoco.
—¿Un monstruo?
—No.
Zarek cruzó los brazos.
—Entonces no sé.
Luna suspiró.
—Una cita es cuando dos personas pasan tiempo juntas para conocerse mejor.
Zarek tomó notas inmediatamente.
—Interesante.
—A veces comen juntos.
—Entendido.
—O hablan de sus gustos.
—Entendido.
—Y normalmente es algo romántico.
Zarek levantó la vista.
—¿Romántico?
—Sí.
—Todavía no entiendo esa palabra.
—Lo imaginaba.
Esa tarde, Luna recibió una carta mágica de su mejor amiga Aria.
La carta apareció flotando en el aire.
—¡Luna!
La voz de Aria resonó por toda la habitación.
—¿Ya lo enamoraste?
—¡No!
—¿Le tomaste la mano?
—¡No!
—¿Lo abrazaste?
—¡No!
—¡Vas muy lenta!
Luna intentó apagar la carta.
Demasiado tarde.
Zarek acababa de entrar.
Y había escuchado todo.
Silencio absoluto.
—¿Tomar la mano? —preguntó.
—Olvídalo.
—¿Abrazar?
—Olvídalo.
—¿Enamorar?
—¡OLVÍDALO!
Vex observaba la escena desde una esquina.
—Esto es mejor que cualquier espectáculo.
Al día siguiente, ocurrió algo inesperado.
Zarek apareció frente a Luna con una expresión seria.
—He tomado una decisión.
—¿Cuál?
—Debemos tener una cita.
Luna casi dejó caer su taza.
—¿QUÉ?
—Necesito comprender mejor las costumbres humanas.
—¿Y por eso quieres una cita?
—Según mis investigaciones, es el método más eficiente.
Luna se puso roja.
—Eso no funciona así.
—Entonces necesito más información.
—Mucha más.
—Perfecto.
Sacó otro cuaderno.
Luna se llevó una mano a la cara.
—Esto será muy difícil.
Pero ninguno de los dos notó que, desde las sombras, una figura misteriosa los observaba.
Un demonio encapuchado.
Y su mirada no parecía amistosa.
—El Rey Demonio está cambiando...
La figura sonrió.
—Y eso podría arruinar nuestros planes.
Editado: 09.06.2026