¡El Rey Demonio tendría una cita!
Los sirvientes estaban en shock.
Los guardias no podían creerlo.
Y Vex estaba convencido de que el mundo se había vuelto loco.
—Esto no puede estar pasando.
—Sí está pasando —respondió Luna.
—No debería.
—Pero está pasando.
Mientras tanto, Zarek estudiaba otro enorme libro.
Su título era:
"Guía Definitiva Para Tener Una Cita Perfecta"
—Veamos...
Pasó varias páginas.
—Las citas deben ser memorables.
Tomó notas.
—Las personas suelen regalar flores.
Más notas.
—Y deben ocurrir en lugares agradables.
Asintió satisfecho.
—Lo tengo.
Esa tarde, Luna llegó al punto de encuentro.
Llevaba un vestido sencillo y estaba muy nerviosa.
—Solo es una cita falsa.
Respiró profundamente.
—Solo una cita falsa.
Entonces escuchó pasos.
Al levantar la vista, quedó paralizada.
Zarek se acercaba usando un elegante traje negro.
Incluso se había peinado.
Y, sorprendentemente, se veía muy bien.
—Hola.
—Ho-hola.
—¿Estoy haciendo esto correctamente?
—Creo que sí.
—Excelente.
Sacó un cuaderno.
—Paso uno completado.
Luna soltó una pequeña risa.
La primera parada fue un jardín mágico.
Hermosas flores brillaban bajo el sol.
—Es precioso —dijo Luna.
—Las cultivé yo mismo.
—¿Tú?
—Sí.
—No imaginaba que te gustaran las flores.
—Tampoco imaginaba que me gustaran hasta que las planté.
Luna sonrió.
Quizás estaba descubriendo cosas nuevas sobre él.
De pronto, Zarek le entregó un enorme ramo.
Era tan grande que apenas podía sostenerlo.
—¿Qué es esto?
—Flores.
—Ya lo sé.
—El libro decía que debía regalarte algunas.
—¿Algunas?
—¿Son demasiadas?
—Un poco.
—Anotado.
Sacó el cuaderno.
Luna volvió a reír.
Más tarde llegaron a una cafetería del Reino Demoníaco.
El problema era que el menú demoníaco era bastante extraño.
—¿Qué recomiendas? —preguntó Luna.
—La sopa volcánica.
—Suena peligrosa.
—Lo es.
—Paso.
—Entonces los pasteles lunares.
—Eso suena mejor.
Cuando llegó el pedido, Luna observó el enorme pastel.
Parecía delicioso.
Probó un pequeño bocado.
—¡Está increíble!
—Me alegra.
—¿También lo hiciste tú?
—Sí.
Luna casi se atragantó.
—¿Sabes cocinar?
—Un poco.
—Cultivas flores.
—Sí.
—Cocinas.
—Sí.
—Empiezo a pensar que no eres tan aterrador.
Zarek inclinó la cabeza.
—¿Eso es bueno?
—Muy bueno.
Por alguna razón, el corazón de Luna latió más rápido.
Pero la tranquilidad duró poco.
De repente, una explosión resonó cerca del castillo.
¡BOOOM!
Todos se levantaron.
Los guardias corrieron hacia la entrada.
—¿Qué fue eso? —preguntó Luna.
La expresión de Zarek cambió inmediatamente.
Volvió a ser el temido Rey Demonio.
—Quédate aquí.
—¿Qué ocurre?
—Problemas.
Al salir, encontraron varias criaturas mágicas atacando el castillo.
Los soldados intentaban contenerlas.
Zarek avanzó sin miedo.
Levantó una mano.
Una poderosa energía oscura iluminó el cielo.
Las criaturas se detuvieron al instante.
Luego desaparecieron como si nunca hubieran existido.
Todo terminó en segundos.
Luna observó sorprendida.
Era fácil olvidar lo fuerte que era.
Sin embargo, mientras todos celebraban la victoria, una figura encapuchada sonreía desde un acantilado lejano.
Era el mismo misterioso demonio.
—Interesante...
Sus ojos brillaron.
—Parece que el Rey Demonio finalmente encontró algo que le importa.
Y esa información sería muy útil.
Editado: 09.06.2026