Luna seguía caminando por el sendero de flores brillantes cuando volvió a escuchar un ruido.
—¿Hola?
Nadie respondió.
El viento movió las ramas de los árboles.
Todo parecía normal.
Pero su intuición le decía que algo no estaba bien.
De repente, una sombra saltó desde los arbustos.
—¡Te encontré!
—¡AAAAH!
Luna lanzó un hechizo por reflejo.
Una bola de luz salió disparada.
La figura recibió el impacto y cayó al suelo.
—¡Ay!
Luna parpadeó.
—¿Vex?
El pequeño demonio estaba cubierto de hojas.
—¿Por qué me atacaste?
—¡Porque me asustaste!
—Yo solo estaba vigilándote.
—¿Vigilándome?
—Su Majestad me lo ordenó.
Luna se quedó sorprendida.
—¿Zarek hizo eso?
—Sí.
—¿Por qué?
—Porque está preocupado.
Antes de que pudiera decir algo más, una explosión sacudió el jardín.
¡BOOM!
La tierra tembló.
Luna y Vex retrocedieron.
Frente a ellos apareció un grupo de criaturas oscuras.
Tenían ojos rojos y enormes garras.
—Eso no es bueno —dijo Vex.
—Definitivamente no es bueno.
Las criaturas avanzaron.
Luna preparó su magia.
Aunque era una aprendiz, sabía defenderse.
Lanzó varias ráfagas de energía luminosa.
Dos monstruos desaparecieron.
Pero había demasiados.
Uno logró acercarse peligrosamente.
Entonces una sombra cruzó el cielo.
—¡Atrás!
Una enorme ola de energía oscura destruyó a las criaturas restantes.
Luna reconoció esa voz al instante.
—¡Zarek!
El Rey Demonio aterrizó frente a ella.
Su expresión era seria.
Más seria de lo normal.
—¿Estás herida?
—No.
—¿Segura?
—Sí.
Zarek soltó un pequeño suspiro de alivio.
Vex sonrió discretamente.
Había visto esa reacción.
Y sabía perfectamente lo que significaba.
Al día siguiente, todo el castillo hablaba del incidente.
Los guardias investigaban el origen de las criaturas.
Mientras tanto, Luna desayunaba junto a Zarek.
—Gracias por salvarme.
—Lo habría hecho por cualquiera.
Vex casi escupió su bebida.
—Mentira.
—¿Qué?
—Nada.
—Vex.
—Nada, Majestad.
Luna intentó ocultar una sonrisa.
Más tarde, Zarek decidió enseñarle una parte secreta del castillo.
Descendieron por antiguos pasillos.
Atravesaron puertas gigantescas.
Y finalmente llegaron a una biblioteca enorme.
Miles de libros llenaban los estantes.
—¡Es increíble!
—Es mi lugar favorito.
—¿Te gusta leer?
—Mucho.
Luna sonrió.
Cada día descubría algo nuevo sobre él.
Flores.
Cocina.
Libros.
Y aunque seguía siendo el Rey Demonio más poderoso del continente...
También era alguien sorprendentemente amable.
Sin embargo, muy lejos de allí, Kael observaba otra esfera mágica.
Su plan había fracasado.
Pero no parecía preocupado.
Al contrario.
Sonreía.
—Perfecto.
Un demonio apareció a su lado.
—¿Perfecto?
—Sí.
—La humana sigue viva.
—Lo sé.
Kael observó la imagen de Zarek protegiendo a Luna.
—Ahora estoy completamente seguro.
—¿Seguro de qué?
—El Rey Demonio se está enamorando.
Sus ojos brillaron peligrosamente.
—Y eso lo hace vulnerable.
Editado: 24.06.2026