Operación : Enamorar al rey demonio

Capítulo 7: El Invitado Enmascarado

La música seguía sonando en el gran salón.

Los invitados reían y bailaban sin notar el peligro.

Pero Zarek había visto algo.

Algo que hizo desaparecer la tranquilidad de su rostro.

Sus ojos estaban fijos en una figura enmascarada al otro lado del salón.

Kael.

Aunque ocultaba su identidad, Zarek reconocería aquella energía oscura en cualquier lugar.

—¿Zarek? —preguntó Luna.

—Quédate cerca de mí.

—¿Qué ocurre?

—Hay un problema.

Kael sonrió detrás de su máscara.

—Así que me reconoció.

La energía oscura que había reunido desapareció.

No era el momento adecuado.

Todavía no.

Primero quería comprobar algo.

Quería saber cuánto le importaba Luna al Rey Demonio.

Zarek comenzó a avanzar entre la multitud.

Kael hizo lo mismo.

Los invitados ni siquiera notaban que dos de los seres más poderosos del continente estaban a punto de enfrentarse.

Finalmente quedaron frente a frente.

—Ha pasado mucho tiempo —dijo Kael.

—Demasiado.

Luna observó confundida.

—¿Lo conoces?

—Sí.

La voz de Zarek se volvió fría.

—Fue uno de mis generales.

Los ojos de Luna se abrieron.

—¿Fue?

—Lo expulsé hace años.

Kael soltó una carcajada.

—Solo porque no estaba de acuerdo contigo.

—Querías iniciar una guerra.

—Porque los demonios debían gobernar el continente.

—Y yo me negué.

El ambiente se volvió tenso.

Incluso la música se detuvo.

Los invitados empezaron a darse cuenta de que algo ocurría.

Kael miró a Luna.

—Así que ella es la humana.

Luna sintió un escalofrío.

Aquella mirada era peligrosa.

Muy peligrosa.

—No la mires —advirtió Zarek.

Kael sonrió.

—Interesante.

—Kael.

—¿Sí?

—Aléjate de ella.

Por un instante, el salón quedó completamente en silencio.

Todos escucharon aquellas palabras.

Y también vieron la expresión sorprendida de Luna.

Kael empezó a reír.

—Ahora lo entiendo.

—...

—La profecía era cierta.

Zarek no respondió.

—Te has encariñado con ella.

—No digas tonterías.

—¿Tonterías?

Kael extendió los brazos.

—Has protegido a esa humana una y otra vez.

Miró directamente a Luna.

—Y eso significa que encontré tu punto débil.

Antes de que alguien pudiera reaccionar, una nube de oscuridad cubrió el salón.

Los invitados comenzaron a gritar.

Las luces mágicas parpadearon.

Todo se volvió confuso.

—¡Luna! —gritó Zarek.

—¡Estoy aquí!

Pero entonces una sombra apareció detrás de ella.

Kael.

En un instante la sujetó del brazo.

—¡Suéltame!

—Lo siento, pequeña maga.

Un portal oscuro se abrió bajo sus pies.

—Pero necesito que vengas conmigo.

—¡ZAREK!

El Rey Demonio lanzó un poderoso hechizo.

La energía oscura atravesó el salón.

Pero fue demasiado tarde.

Kael y Luna desaparecieron dentro del portal.

El silencio llenó la habitación.

Zarek quedó inmóvil.

Por primera vez desde que todos podían recordar...

Parecía realmente preocupado.

Vex tragó saliva.

—Majestad...

Los ojos rojos de Zarek brillaron intensamente.

—Prepárense.

—¿Para qué?

Una enorme oleada de magia recorrió el castillo.

—Voy a traerla de vuelta.

Y nadie dudó que fuera capaz de hacerlo.




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