Luna cayó de rodillas sobre una superficie fría y desconocida.
El aire olía a hierro y magia antigua.
Frente a ella, Kael observaba con calma.
—No te preocupes… no te haré daño todavía.
—¿Todavía?
Luna retrocedió.
Sus manos brillaban con energía lista para defenderse.
—¿Dónde estoy?
—Lejos del castillo.
Kael caminó alrededor de ella como si la estuviera evaluando.
—Muy lejos.
En el Reino Demoníaco, el cielo se oscureció.
Zarek apareció en lo alto de la torre más alta del castillo.
El viento agitaba su capa.
Su energía mágica comenzó a elevarse como una tormenta.
—Localicen el portal.
Vex llegó corriendo.
—¡Estamos intentando, pero la firma mágica es inestable!
—No importa.
Zarek dio un paso al frente.
—Yo la encontraré.
Sus ojos rojos brillaron con intensidad.
De vuelta en el escondite de Kael…
Luna apretó los dientes.
—¿Qué quieres de mí?
Kael dejó de caminar.
—Simple.
—¿Simple?
—Eres la pieza que falta.
—No entiendo nada.
Kael levantó la mano y mostró un cristal oscuro.
Dentro del cristal, se veía una imagen del Reino Demoníaco… y de Zarek.
—El Rey Demonio está cambiando.
—Eso no es malo.
Kael sonrió.
—Para ti, no.
Luna sintió un escalofrío.
—No lo conoces.
—Lo conozco mejor de lo que crees.
Kael dio un paso más cerca.
—Si se vuelve humano… pierde su poder.
—Eso no es cierto.
—Sí lo es.
El cristal brilló.
—Y cuando pierda el poder…
Kael la miró directamente.
—todos los demonios lo destruirán.
En ese mismo instante…
El cielo del Reino Demoníaco se rompió en grietas oscuras.
Zarek apareció dentro de un círculo de invocación.
Los magos del castillo retrocedieron.
—¿Majestad…?
Pero él ya no escuchaba.
Solo una cosa ocupaba su mente.
Luna.
Un portal se abrió frente a él.
Sin dudarlo, entró.
El espacio se distorsionó.
La realidad cambió.
Y en segundos…
Apareció frente al escondite de Kael.
El suelo tembló.
Kael giró lentamente.
—Llegaste más rápido de lo esperado.
Zarek avanzó.
Su voz era baja.
Peligrosa.
—Devuélvela.
Kael miró a Luna.
Luego sonrió.
—¿Y si no quiero?
El aire explotó en energía oscura.
El enfrentamiento había comenzado.
Luna miraba desde atrás, con el corazón acelerado.
Por primera vez…
Vio a Zarek sin control.
No como rey.
No como estudiante de emociones.
Sino como alguien dispuesto a destruirlo todo por protegerla.
Kael levantó su mano.
—Veamos cuánto te importa realmente.
Y desató su magia.
El combate entre dos antiguos generales comenzó a sacudir el mundo.
Editado: 24.06.2026