Luna, Zarek y Vex regresaron al Castillo Oscuro justo antes de que el escondite de Kael colapsara por completo.
Los guardias y sirvientes corrieron hacia ellos.
—¡Su Majestad!
—¡Están bien!
—¡La señorita Luna regresó!
Todo el castillo celebró su regreso.
Pero Luna notó algo extraño.
Zarek estaba muy callado.
Esa noche, el Rey Demonio permaneció solo en la biblioteca.
Frente a él había decenas de libros abiertos.
Todos hablaban sobre emociones humanas.
Sin embargo, ninguno parecía ayudarlo.
—Esto no tiene sentido...
Murmuró mientras observaba una página.
—¿Qué no tiene sentido?
Luna acababa de entrar.
Zarek levantó la vista.
—Todo.
—Eso no aclara mucho.
Ella tomó asiento frente a él.
Durante unos segundos, ninguno habló.
Finalmente, Zarek rompió el silencio.
—Cuando Kael te secuestró...
—¿Sí?
—Tuve miedo.
Luna se sorprendió.
Era la primera vez que lo escuchaba admitir algo así.
—Eso es normal.
—No para mí.
—¿Por qué?
—Porque nunca había sentido algo parecido.
Luna sonrió suavemente.
—Los sentimientos suelen ser complicados.
—Lo he notado.
—Y a veces dan miedo.
—También lo he notado.
Ambos soltaron una pequeña risa.
Mientras tanto, en una torre abandonada lejos del castillo, Kael observaba el cielo nocturno.
No parecía derrotado.
Al contrario.
Parecía emocionado.
—La profecía avanza más rápido de lo esperado.
A su alrededor comenzaron a aparecer figuras encapuchadas.
Otros demonios poderosos.
—¿Cuál es el siguiente paso? —preguntó uno de ellos.
Kael sonrió.
—Si el corazón del Rey Demonio despertó...
Sus ojos brillaron
—Entonces también despertará el poder sellado.
De regreso en el castillo...
Luna caminaba por los jardines cuando encontró una pequeña caja sobre un banco.
—¿Qué es esto?
Al abrirla encontró una flor cristalina.
Era una de las flores más raras del Reino Demoníaco.
Y junto a ella había una nota.
"Para Luna."
Sin firma.
Pero no hacía falta.
—¿Te gusta?
Luna se giró.
Zarek estaba detrás de ella.
—¿Fue un regalo tuyo?
—Sí.
—¿Por qué?
Zarek pareció pensar la respuesta.
Durante varios segundos.
—Porque cuando la vi...
Se quedó callado.
—¿Sí?
—Me recordó a ti.
Luna sintió que sus mejillas se calentaban.
Por primera vez desde que comenzó la misión...
No pensó en profecías.
Ni en guerras.
Ni en el Consejo de Magos.
Solo en él.
Y en la sonrisa que intentaba ocultar.
Sin embargo, en las profundidades del continente...
Una antigua puerta sellada comenzó a abrirse lentamente.
Una energía desconocida escapó de su interior.
Y una voz ancestral susurró:
—El heredero ha despertado...
—Por fin...
La verdadera amenaza estaba comenzando.
Editado: 24.06.2026