Operación : Enamorar al rey demonio

Capítulo 14: El Rey que No Debía Despertar

La energía oscura cubría el cielo.

Las nubes giraban alrededor de la Puerta de las Sombras Eternas como un enorme remolino.

Los caballeros demoníacos apenas podían mantenerse de pie.

Y en el centro de todo...

estaba Zarek.

O quizás...

Kaelion.

—Bienvenido de vuelta, heredero.

La criatura de sombras volvió a inclinarse.

Otras figuras comenzaron a aparecer detrás de la puerta.

Seres antiguos que habían permanecido sellados durante siglos.

Todos observaban a Zarek.

Todos esperaban una orden.

Luna sintió miedo.

Pero no de aquellos monstruos.

Sino de perder a la persona que había llegado a conocer.

—Zarek...

No hubo respuesta.

Sus ojos brillaban con una luz oscura desconocida.

Su expresión era fría.

Vacía.

Como si todos sus sentimientos hubieran desaparecido.

—No... —susurró Luna.

Vex bajó la mirada.

—Esto era lo que temían las leyendas.

—¿Qué leyendas?

—Que si el heredero despertaba por completo...

el Rey Demonio desaparecería.

Las palabras golpearon a Luna como una tormenta.

La criatura sonrió.

—Ahora ocupará el lugar que le corresponde.

Entonces Zarek levantó lentamente una mano.

Toda la energía del lugar respondió al instante.

Montañas enteras comenzaron a temblar.

—¡No! —gritó Luna.

Corrió hacia él.

Los caballeros intentaron detenerla.

Pero fue demasiado rápida.

Finalmente llegó frente a él.

—¡Mírame!

Nada.

—¡Zarek!

Silencio.

La criatura comenzó a reír.

—Es inútil.

—Ya no existe.

Luna sintió lágrimas en los ojos.

Recordó los jardines.

Los libros.

Las flores.

Las torpes clases sobre emociones.

Las risas.

Las citas.

Todo.

Y entonces dio un paso más.

—No me importa si tu nombre es Zarek o Kaelion.

La energía oscura se agitó.

—No me importa si eres un rey, un heredero o una leyenda.

Por primera vez...

los ojos de Zarek parpadearon.

La criatura dejó de sonreír.

—Para mí...

Luna respiró profundamente.

—Siempre serás tú.

El viento se detuvo.

Una pequeña grieta apareció en la oscuridad que rodeaba a Zarek.

—¿Qué...? —murmuró la criatura.

Otra grieta apareció.

Y otra.

Y otra más.

Como si algo dentro de él estuviera luchando por regresar.

—Lu... na...

La voz fue apenas un susurro.

Pero Luna la escuchó.

Y sonrió.

—Sabía que seguías ahí.

La criatura rugió furiosa.

—¡No!

Toda la puerta comenzó a temblar.

Las sombras se descontrolaron.

Desde la distancia, alguien observaba todo.

Era Kael.

Y por primera vez...

parecía preocupado.

—Esto no estaba en mis planes.

La batalla por el corazón del Rey Demonio apenas acababa de comenzar.




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