Alastair Kensington (27 años) lo tiene todo: el apellido más prestigioso de la aristocracia financiera de Londres, dinero ilimitado y a Victoria Sinclair (24 años), la esposa perfecta que aguanta en silencio sus ausencias, sus escándalos y la descarada desfilada de mujeres que entran y salen de su cama. Enamorada hasta los huesos desde que era una adolescente, Victoria renunció a su propia dignidad con tal de mantener vivo un matrimonio que a Alastair solo le sirve de fachada.
Durante cuatro años, ella esperó que él la viera. Cuatro años aguantando humillaciones públicas mientras él usaba la excusa del deber para destrozarla por dentro.
Pero el dolor tiene un límite. Cuando Victoria decide que ya no le queda ni una gota de orgullo por sacrificar, decide romper las reglas del juego. Si Alastair quiere una esposa que juegue sucio, la tendrá. Ella no pedirá el divorcio; simplemente empezará a pagarle exactamente con la misma moneda, exhibiéndose bajo la noche londinense con hombres mucho más atentos que él.
Lo que Victoria no calculó es que su cambio de actitud despertará en Alastair una obsesión enferma y posesiva que jamás demostró tener. Tampoco calculó que entre sus "juegos" encontraría a Julian (29 años), un hombre influyente de la élite que no solo la tratará como la reina que es, sino que la hará recordar lo que se siente ser amada.
Ahora, Alastair está dispuesto a destruir todo Londres para recuperar lo que cree que le pertenece. Pero Victoria ya cerró las puertas de su corazón... y ya no hay lugar para él.