Ositos de Felpa.

Escena Extra — el crimen del carrusel

Estaba guardando el carrusel de ositos en mi habitación como si fuera material clasificado.

Primero: la caja.
Segundo: papel burbuja extra.
Tercero: la caja dentro de otra caja.
Cuarto: respiración controlada para no entrar en pánico.

Justo cuando estaba cerrando el cierre de la maleta… la puerta se abrió.

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Brian.

Me congelé.

Literalmente.
Congelado.
Modo estatua.

—Nada —respondí demasiado rápido.

Brian se cruzó de brazos y me miró con esa cara suya de “tú estás ocultando un cadáver o algo peor”.

—Boris… ¿por qué hay brillo rosa en tu cama?

Miré el edredón.
MALDITO BRILLO.

—No es rosa —mentí—. Es… lila.

Error.
Gravísimo error.

Brian frunció el ceño.

—¿Hay diferencia?

—Sí —dije, a la defensiva—. Mucha.

Se acercó más.
Demasiado más.

—¿Qué hay en la caja?

—Nada importante.

Brian levantó una ceja. Esa ceja que anuncia desastre.

—Abre.

—No.

—Boris.

—Brian.

Silencio.

Él suspiró como si ya estuviera cansado de mí… y abrió la caja.

El carrusel.

Ositos.
Lila.
Brillo.
Música suave.

Girando.

Brian parpadeó.

Una vez.
Dos.
Tres.

—…¿Estoy soñando? —preguntó.

—No.

—¿Eso es… un carrusel de ositos?

—Sí.

—¿Con música?

—Sí.

—¿Y brillo?

—Mucho brillo.

Brian se pasó una mano por la cara.

—Dime que esto no es tuyo.

—No es mío —respondí—. Es para Lina.

Silencio otra vez.

Luego Brian se sentó en mi cama.

—Voy a morir —dijo—. Literalmente voy a morir de vergüenza ajena.

—No es vergüenza —repliqué—. Es romántico.

Brian soltó una risa sin humor.

—Hermano… eso es tan cursi que podría provocar diabetes.

—A ella le va a gustar.

Brian me miró.
De verdad me miró.

Y entonces suspiró.

—Claro que le va a gustar —admitió—. Porque está enamorada de un imbécil adorable.

Sonreí sin querer.

—No le digas eso.

—No lo diré —se levantó—. Pero si llegas con eso a una cena familiar, voy a negar que somos parientes.

—Trato hecho.

Brian se detuvo en la puerta.

—Boris…

—¿Sí?

—Si esa chica te rompe el corazón… —me miró serio— …yo mismo te compro otro carrusel.

Me reí.

—No lo hará.

Brian negó con la cabeza.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.