¡ Oye bonita, eligenos!

Capítulo 12

Karla Brenda Palacios

 

Llegamos a la isla entre arrumacos y sonrisas, para los dos era un nuevo comienzo, peor no sabía que haria Jack con las tres tontas que estaban en la casa, no queria mencionar el tema, asi que solamente espero llegara el momento y actuaria de acuerdo a las circunstancias.

—No quiero que te enojes por lo que te voy a decir, pero no quiero iniciar esto con mentiras, te amo y espero me perdones—musita el antes de que bajemos del helicóptero, lo miro expectante y el suspira.

—Las chicas en la casa son una actrices que contratamos para darte celos, nunca he tenido nada con ellas, yo tengo mucho tiempo enamorado de ti y lo último que deseaba era lastimarte, no obstante queria que decidieras formar una familia con nosotros y le pedí ayuda a tus padres tu madre fue la de la idea—el termina de hablar y me mira esperando mi reacción, me bajo sin esperar su ayuda camino hacia la casa, veo las chicas sentadas en el salón junto a mis hermanos y otras personas desconocidas para mí.

—Les doy 10 minutos para que busquen sus trapos y s elarguen de mi casa o las saco pro las extensiones—las chicas me miran con asombro, al parecer no me creen, sin embargo, al ver mi decisión se dan cuenta de que no daré mi brazo a torcer.

—Y tu quien eres para venir aquí y hablarles asi a las invitadas de mi hijo—expresa la mujer que detallo de pies a cabeza, es una rubia de hermosas facciones.

—Quien puede y quien quiere espeto ignorándola, Jack llega y les pide que no agreguen más, las tres chicas lo miran y cuando este asiente sube las escaleras.

—Hijo, nos puedes explicar quien es ella—miro a Jack, el cual se acerca dudoso y acaricia mi vientre, sus padres me miran con asombro.

—Ella es mi prometida y madre de mis trillizos—la mujer ahoga un grito, la chica joven que por fin miro tiene un semblante inocente y sonriente, mi hermano Sabit la mira embobado.

—Al fin Dios pensé que moriría sin ver tus hijos—comenta el señor que s eparece mucho a Jack.

—Soy Karla Brenda Palacios en un placer conocerlos—los saludo avergonzada por el numerito que arme hace un momento.

—El gusto es nuestro cuñada—dice la joven acercándose en mí

Ver como mi vida se ha estado acomodando, me llena de dicha y agradezco que mis padres no se rindieron conmigo, hoy será mi boda algo sencilla, pues tengo un enorme vientre.

Estoy por entrar al séptimo mes y creo que explotaré antes de lo esperado, mi padre me toma del brazo cuando se escucha la melodía típica de las boda y a pasos lentos llegamos al altar.

—Espero seas muy feliz mi princesa, estoy muy orgulloso de ti, sé que mis nietos serán los niños más afortunados del mundo, pues serás una madre increíble, te amo—no quiero llorar, asi que solo le sonrió.

Todos nos miran y sonríen mientras llego hasta el hombre que amo tomo su mano y sin apartarnos la mirada escuchamos al padre uniéndonos en sagrado matrimonio.

La ceremonia es preciosa y sencilla, decimos nuestros votos e iniciamos la fiesta, la cual para mi duro solo unos 25 minutos, pues, estaba agotada, me senté junto a mi esposo, el cual masajeaba mis pies mientras observaba a mi hermano Sabit bailar con la pequeña Anaís la hermana pequeña de Jack.

Mi cuñada me confeso que le gustaba mi hermano y este la está cortejando como los ingleses acostumbran y más sin son del estatus de mi familia política.

Aunque sé que ambos pueden llegar a formar una bonita relación, siento que mi cuñada esconde algo, pues de vez en cuando su mirada se pierde.

—Creo que ya llego el momento de llevarte a la cama o los trillizos no llegaran a los ocho meses—asiento y los dos salimos sin despedirnos.

—Vamos al jacuzzi, deseo consentir a mi esposa antes d ehacerle el amor hasta que quede completamente satisfecha—exclama haciéndome reír.

Jack es un amante espléndido, complaciente y sobre todo extremadamente cariñoso, me hace feliz saberlo, mi compañero de vida y padre de mis hijos.

Escuchó su risa burlona cuando me pierdo en su sexi pecho y brazos, su miembro queda al descubierto y suspiro encantada.

—Te amo mi conde ególatra...—el comienza a darme masajes hasta llegar a mi vientre.

—Yo más mi sexi embarazada—sonrió coquetamente y suspiro cuando su mano traviesa baja cada vez más.

—Eres muy bueno en este nunca tendré que serte infiel—dijo jocosa y entre me hace jadear.

—Nunca necesitarás de otro conmigo, serás más que suficiente y tu siempre me dejas satisfecho.

Ambos, reímos y delicadamente, nos entregamos al amor, la pasión y la entrega que solo dos seres enamorados pueden experimentar mediante la unión de sus cuerpos, almas y corazones.

 




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