¡ Oye bonita, eligenos!

Final

Por tres es más barato

 

La vida de Jack y Karla Brenda estaba siendo pacífica, ambos estaban en la dulce espera de sus trillizos, anhelaban que al fin llegara la hora de conocerlos y poder estrecharlo entre sus brazos.

Los cuatro abuelos estaban muy emocionados y felices, Sabrina no podía de la felicidad, al igual que Agnes, las dos habían preparado una fiesta para que los trillizos recibieran regalos pero más que nada para que la embarazada se sintiera querida, disfrutaron mucho.

 

Karla se puso en trabajo de parto una semana antes de lo esperado, pero todo estaba preparado para la llegada de los trillizos que nacerían en Reino Unido.

—Tranquila hija, todo saldrá bien, te lo aseguro, solamente debes respirar y mantener la calma, pues asi ellos estaran más tranquilos—Brenda miro a su madre y asintió.

En el quirófano está su padre, su madre y su esposo, por ser quien era no hubo problema con que estuvieran presente los tres.

La cesaría empezó sin contratiempos Jack apretaba la mano de su esposa y esta le brindaba una sonrisa pacifica desde que le había puesto la anestesia, había dejado los gritos y el drama.

El primer bebe nació era un hermoso varón rubio idéntico a su padre, lo nombraron Deian que significa el amado.

El segundo fue también un hermoso varón idéntico a su hermano por ser gemelos idénticos, lo nombraron Cadin que significa espíritu de batalla.

La tercera fue una hermosa niña con rasgo más americanos que los de sus hermanos, la nombraron Enya que sus significado es pequeño fuego.

Tanto Jack como Karla estaban felices por los bebes que habían llegado a hacer sus vidas caóticamente hermosas.

—Te amo gracias por hacerme entrar en razón y no dejarme cometer aquel pecado—musitó ella con lagrimas en los ojos.

—No, mi condesa el que debe agradecerte, soy yo pro ser tan valiente de traer al mundo a estas tres bendiciones que para mí son los más bellos milagros, tu hiciste mi gran sueño, realidad, te amo, nunca lo olvides siempre te apoyaré ya aceptaré cuáles quieren que sean tus decisiones, pues mi unico deseo es que seas feliz.

Los trillizos llegaron a sus vidas para hacerlas más felices y entretenidas, cada miembro de la familia estaba agradecido con la llegada de esos niños por lo divertido que hacían todo, los meses fueron pasando y cada uno estaba más dichoso que el otro.

Jack y Karla decidieron quedarse a vivir en Reino Unido, pues Sabit estaba teniendo una relación con Anaís y estaban radicados allí con los padres de los Manchester.

La pareja de los más jovenes iba fielmente a visitarlos y pronto se enteraron de que se casarían, lo que puso dichosos a todos los miembros de la familia.

Ela acontecimientos de la boda de Sabit fue bien recibido y en menos de tres meses estaban felizmente casados, Anaís era feliz con los tratos de su esposo y no pedía nada más a la vida.

Cuando los trillizos cumplieron un año, toda la familia se reunió para celebrar un año más de vida; sin embargo, en algún momento Karla estaba encerrada en el baño, llorando junto a dos pruebas de embarazo positivos, no deseaba tener otro bebe y jamás penso volver a quedar, apenas sus hijos empezaban a dar sus primeros pasos.

—Hermanita, ¿qué sucede?—Sabit fue tras su hermana por pedido de su esposa cuando esta vio que algo le sucedía a su cuñada, no tenia muchas fuerzas por su embarazo, no obstante no queria hacerles saber su estado.

—Hermano—ella abrió la puerta y le mostró las pruebas antes de lanzarse a sus brazos llorando a mares.

Sabit no sabía si reír o llorar ante el espectáculo que su hermana de 32 años estaba dando, Sabrina y Jack se acercaron y rápidamente se dieron cuenta al ver las pruebas en sus manos.

—Mierda soy el jodido estéril más fértil del mundo...—ella no pudo evitar reír y se calmó al ver la alegría de su esposo.

—¿En serio te hace feliz hace unos días, me dijiste que ser papá de tres, es difícil imaginate que vuelvan a hacer tres—dice y este comienza a reír.

—Sería maravilloso, bonita, entiéndalo de una vez, Brenda eres mi esposa, mi compañera, mi mundo y contigo lo quiero, todo te lo dije una vez y te lo repito:

—¡Oye bonita, elígenos!




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