Tres cosas pasaron en un abrir y cerrar de ojos: uno, Aiden se levantó rápidamente de la mesa; dos, empujó a Vega fuera de mi alcance visual; tres, hizo que me llevaran a mi hotel.
Todo pasó, sin exagerar, en como 30 segundos. No sé absolutamente nada de lo que pasó y, para ser sincera, tampoco quiero saber.
¿Quién es Vega y por qué dijo que estaba en su lugar? No lo sé. ¿Es ella la que vi en el video? No lo sé. Estaba de noche y no logré procesar nada.
Ahora son las 2 a.m. Han pasado seis horas desde ese extraño momento y no puedo dormir. ¿Será ella su novia? No lo creo. Nunca vi rumores de citas con Aiden y, sinceramente, no creo que él sea ese tipo de chico (o al menos eso quiero pensar).
Para cuando llegué, Ana ya estaba en su quinto sueño, así que no quise arruinarle el descanso. Solo me cambié, me desmaquillé y me acosté en la cama. Las sábanas blancas me arropaban en ese momento de incertidumbre. La noche se colaba por las ventanas cuando mi teléfono se encendió con una notificación.
Mis amigos en Brasil no me enviarían mensaje; conocen los horarios. ¿Quién me escribiría a esta hora?
Ruedo unos centímetros en la cama para alcanzar mi celular, que está en la mesa de noche.
Lo tomo y, al ver el nombre del mensaje, siento cómo mi pulso se desacelera…
Aiden Maxwell:
Hola, lo siento muchísimo por lo que sucedió. ¿Estás despierta?
Yo:
Hola, sí.
Aiden Maxwell:
No pensé que estuvieras despierta. ¿Estás bien?
Yo:
Creo que sí. ¿Y tú? Parecías alterado.
Aiden Maxwell:
Sí… Yo… no esperaba que Vega apareciera. Ni siquiera sé cómo supo que estaba allí.
Yo:
¿Es tu novia?…
Llamada entrante de Aiden Maxwell.
La pantalla se ilumina y con eso se lleva mi poca estabilidad pulmonar. Deslizo el botón verde y un silencio envuelve el lugar hasta que escucho su voz.
—¿Estás ahí, Yas?
—Sí, aquí estoy.
—Creí que sería mejor explicarlo así que por mensaje. Espero que no te moleste.
Su voz suena áspera, con un cansancio bien disimulado… pero me doy cuenta. Aprendí a notarlo con mi abuelo.
—Claro que no. Dime, ¿qué es lo que quieres explicarme?
—Vega no es mi novia.
Mi corazón se afloja un poco… solo un poco.
—¿Y por qué dijo que ese era su lugar?
—Porque está loca y mi padre le hizo pensar eso.
Su voz se eleva; una chispa de enojo se escapa aunque intenta mantener la calma. Lo hace pésimamente.
—Aiden, está bien. No te voy a reclamar nada. Respira y explícame lo que necesites explicarme.
Una leve respiración llega a mi oído.
—Mi padre quiere que salga con Vega.
—¿Por qué?
—Porque es famosa, modelo, guapa y, sobre todo, tiene dinero. Mucho dinero. Mi padre quiere formar relaciones económicas con su familia.
—¿Y ella aceptó? ¿Le gustas?
—No le gusto. Le gusta la idea de ser una WAG. Está en tendencia; todas quieren ser una.
—Solo quería pedirte perdón por esa escena.
—Está bien. No fue tu culpa.
Pero algo dentro de mí aún no está tranquilo.
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—No te vayas a olvidar de mí.
—Te voy a extrañar.
—Yo también, pero literalmente estás en tu ambiente. Sé que lo vas a disfrutar.
—Eso espero.
Estaba en el aeropuerto con Ana, pero ambas íbamos a destinos diferentes: ella de vuelta a Río y yo hacia las afueras de Inglaterra para conocer la marca de Stephanie.
No voy a intentar ocultarlo: estoy súper emocionada, pero a la vez un poco ansiosa. ¿Y si Vega está ahí? Ya me dejó en claro que no quiere obstáculos en su camino, aunque yo no me considero uno… yo creo que ella sí lo hace.
No me gusta el conflicto, pero ¿dejar que me pisotee? Jamás. Aquella vez me agarró desprevenida, pero eso no ocurrirá dos veces.
El avión de Ana ya partió; el mío lo hace en aproximadamente dos horas. El aburrimiento se apodera de mí, así que empiezo a caminar por el aeropuerto con una taza de café en la mano.
Al principio no veo nada interesante, solo personas esperando su vuelo: algunos en sus dispositivos, otros dormidos.
Hasta que llego a un gran ventanal que da vista a los aviones estacionados en la pista. Sigo caminando frente al vidrio, observando distintos aviones, hasta que llego a una parte más alejada y despejada.
Allí había un avión privado esperando.
Me quedé viéndolo simplemente porque no sabía qué más hacer… hasta que unas figuras familiares llegan a mis ojos.
Aiden.
¿Es que tiene que aparecer a donde vaya?
Y no está solo. Va con su padre, a quien he visto miles de veces en la televisión; esta es la vez que más cerca los he visto. Oh… y va Vega también, obviamente.
Parecen estar discutiendo, lo cual no me parece raro teniendo en cuenta lo que me contó anoche. Camino un poco hacia un costado para acercarme más.
Su conversación se ve acalorada.
Me siento en el piso, bebiendo mi café, mientras esta extraña pero entretenida escena ocurre frente a mí.
Solo ver la cara de las asistentes de vuelo hace que me ría.
Por fin dejan de pelear. Vega y el papá de Aiden, James, suben al avión.
Aiden se queda ahí parado… y se gira.
Y en ese preciso instante recuerdo que estoy literalmente enfrente de él.
Me levanto súper rápido; casi se me cae mi café, pero ya es tarde: ya me vio.
Una sonrisa ladeada se forma en sus labios mientras yo corro.
Sí. Corro.