Noviembre 29 de 2021
Suspiré ante tu silencio. Últimamente de esto se trataba nuestra relación, cero comunicación, cero intimidad y el constante pensamiento de que esto cada vez empeoraba más.
Se suponía que, la noticia de tus estudios en Italia te haría sentir abrumado de alegría y un sentimiento de orgullo en mí, al saber que después de tanto esfuerzo, de tantos trasnoches y de tanta frustración, lo habías logrado.
Pero no fue así.
La incertidumbre de no saber que sería lo que ocurriría entre nosotros en ese futuro tan cercano, nos preocupaba.
La distancia nos preocupaba.
Él en Italia y yo aquí, en Georgia.
—Piénsalo…—Repetiste con un deje de esperanza en tu voz—No sería tan malo.
Apreté mi bastón con fuerza—Asher… todos saben que las relaciones a distancia no funcionan—Mojé mis labios—No quiero convertirme en una chica que está pendiente del calendario para poder verse con su novio tan solo unos días. No quiero necesitarte y no tenerte en ese momento para consolarme, yo…—Suspiré negando con mi cabeza—Suficiente tengo con no poder ver tu rostro, como para tener ahora, que soportar tu ausencia.
—Diosa…solo serán cuatro años de carrera y luego vendré a buscarte—Susurraste cerca de mí—No podría dejarte, no podría permanecer allá, sabiendo que mi chica está aquí.
—Y yo no podría pedirte que desistieras de todo por lo que te has esforzado, solo por mí—Negué decidida—No podría ser tan egoísta.
—Entonces no abandones esto, sigamos juntos.
Mordí mi labio inferior—¿Entiendes que, solo nos veremos cuando tengas vacaciones, en el caso, de que no debas estudiar? ¿Entiendes que no soy la única mujer y que podrías fácilmente olvidarte de mí? Somos seres humanos, Asher, cambiamos constantemente nuestros pensamientos, así como nuestros sentimientos y que sería completamente normal que te fijaras en otra chica. Aunque eso no le quita que vaya a doler, porque, estoy segura que lo hará…—Llevé ambas manos a mi rostro—No quiero que cuando necesites charlar, desquitarte o simplemente recordar lo que es el contacto físico, requieras a otra persona.
Alejaste las manos de mi rostro—No necesitaré descargarme con nadie…—Bufaste—Y en el caso de que, quisiera hacerlo, sé por demás, que te tengo a ti.
—No puedo hacerlo, Ash—Tragué saliva percibiendo a mi voz temblar—Yo creo que lo mejor es dejarlo todo aquí, tal y como estaba. Creo que sería más fácil para ambos.
—¿Fácil? ¿Fácil para quién? —Cuestionaste incrédulo y luego lanzaste una risa carente de humor—Aguarda un segundo… ¿Estás terminando conmigo?
—No lo sé.
El silencio nos invadió a ambos.
—Como quieras…—Oí tu voz temblar—No seguiré hablando de esto, no ahora, cuando estoy demasiado cabreado…Solo déjame decirte algo, Pandora—Apreté mis puños ante tu tono enfadado—Tú mandas, tú decides… se hará lo que tú digas—Y luego de unos segundos, el sonido del portazo llegó a mis tímpanos.
—¿Asher? —Sin respuestas—¿¡Asher!? ¡Espera!
Creí que sería como las discusiones anteriores, pero no fue así.
Porque ahora no contaba con que esas últimas palabras fueran las últimas que escucharía salir de ti.
#10663 en Novela romántica
reecuentro familiar, amor romance bebé reencuentro dolor, reencueentro padre hija besos
Editado: 03.01.2026