Pandora

Capitulo 29

Agosto 4 de 2022.

Mi mano detuvo su escritura sobre el braille, para luego, tensar sus dedos y presionarlos en un puño. Apreté levemente mis dientes al sentir un brusco movimiento en mi vientre, provocando que me removiera incómoda en la silla de mi habitación.

Con rapidez llevé mi mano derecha hacia la zona en cuestión y la acaricié con lentitud y la suavidad que se requería para no producir molestias a Lara. No deseaba que volviera a usarme como un saco de boxeo ni que pensara que mi abdomen era un ring.

Porque había veces, donde sus golpes dolían.

Y mucho.

—Hoy estás inquieta ¿No es así? —Susurré comenzando a sentir alivio—Últimamente has estado más enérgica que antes y…—Presioné mis dientes con fuerza al percibir otra patada, la cual, pude sentirla a través de mis palmas—Lara, eso me ha dolido—Inhalé profundamente y luego exhalé, calmándome—¿Es todo? —Otra patada, pero esta vez, más dolorosa que las anteriores, me golpeó. Mis labios se abrieron, soltando un grito silencioso y mi espalda se encorvó hacia adelante—¡Rayos! —Chillé adolorida—¡Lo siento, no quise burlarme! —Exclamé entre quejidos.

Con sumo cuidado, sujeté el respaldar de la silla con mi mano izquierda y con la derecha, tomé el bastón. Mi cuerpo se enderezó y luego me permitió moverme, hasta al menos, antes de que Lara notara que me había calmado.

—Bien, necesito calmarme. Ha sido solo una leve patadita como siempre, no tengo nada porqué preocuparme, además, aún falta una semana—Dije en un vago intento de calmarme—No pensarás adelantarte ¿O sí? —Tragué saliva, recordando que fecha era hoy y suspiré—Hoy no—Sacudí mi cabeza aliviada—Vaya sust… ¡Ah! —Mi bastón cayó al suelo y yo volví nuevamente a encovarme hacia adelante—¡Joder, Lara! ¡Qué duele! —Otra más patada más se sumó y ya no lo soporté—¡Selene! ¡Nana!

Los pasos desesperados en el exterior de mi habitación se oyeron—¿¡Qué sucede!? ¿¡Pandora!? —Cuestionó Selene—¡Oh, dios! —Percibí su cuerpo junto a mí

—Está doliendo mucho, Selene—Confesé entre quejidos.

—¿Qué son todos esos gritos? —La voz de Nana Hailey se hizo oír—¡Madre mía! ¿¡Ya es hora!? —Ni Selene ni yo respondimos, aunque el porqué era bastante obvio—¡Ya es hora! ¡Llamaré a Andrew!

—Andrew ¿El vecino? —Cuestionó Selene.

—Pues sí, es el único que tiene auto y nos puede llevar al hospital más cercano—Dijo obvia—Tranquila, cielo—Besó mi mejilla—Solo respira.

Asentí—Selene…—Hablé sintiendo como el dolor menguaba, lo cual, no me tranquilizaba, porque era cuestión de segundos para volver a sentir otra contracción—¿Podrías avisarle a Dana?

Selene gruñó—¿Por qué a ella?

Suspiré, mientras era guiada hasta la cama—Porque será su abuela también y porque ha estado pendiente todo este tiempo de Lara.

—Pero eso no quita que sea la progenitora de ese mocoso.

—Selene…no hables de eso ahora ¿Sí? —Toqué la humedad en mi cien—Sé que lo detestas, pero eso no tiene nada que ver con Dana. Recuerda que no es su culpa.

—Como sea, pero no me pidas que la tolere—Fruncí mi ceño—Yo tengo más derecho, por ser la madre de la madre de mi nieta… así que, yo seré su única abuela ¿Me has oído?

—¿En serio estás…? ¡Carajo, esto duele! —Bramé ante otro de sus golpes en mi vientre

—Tranquila, solo respira.

—¡¿Dónde demonio está Nana!?

—Voy a buscar el bolso, con la ropa ¿Bien? ¿Dónde lo tienes?

—E-n el ropero, en un rincón a la derecha—Dije entre quejidos. Acaricié mi abultado abdomen, con la esperanza de que esto se calmara, pero era imposible, porque a cada contracción, le seguía una peor.

—Es la mochila de Iris—Escuché que murmuraba afectada.

Asentí—Ella irá conmigo hoy.

Se acercó a mí y acarició mi mejilla—Al igual que papá—Mencionó tocando levemente el dije que él me había obsequiado. Sonreí, para luego volver a quejarme del dolor.

—¡Listo! —Exclamó Nana Hailey—Andrew nos espera en el auto.

Ambas se situaron a mi lado y con cuidado y a la vez con rapidez, me guiaron hasta el vehículo, para tomar rumbo hacia el hospital.

(…)

Cuatro horas.

Cuatro horas han transcurrido, desde que llegamos del hospital. En donde he tenido que estar rodando sobre una pelota de nacimiento y caminando con tranquilidad.

Y todo por no haber dilatado lo suficiente.

Dana ya había llegado y estaba junto a mí, dándome palabras de apoyo junto a Selene, quien peleaba por quien me alentaba mejor.

Ben y Penny habían llegado unos minutos más tarde que Dana y, por último, Dick. Ninguno quería perderse el nacimiento de Lara y agradecía al cielo, que solo se permitiese a solo uno de ellos, ingresar junto a mí. Porque si dependiera de ellos, entrarían todos.

Sin importar qué.

—¡No puedo creer qué conoceré a Inés! —Chilló Dick y bufé ante ello.

—¿Inés? —Cuestionó Dana, luciendo confusa—¿Sabe que su nombre será Lara?

—Permítame explicarle…—Habló Ben—Él día en que yo me enteré del embarazo, fue cuando Dick y Selene lo hicieron también y como este idiota estaba sorprendido no tuvo mejor idea que bromear ante eso—Dijo divertido—Y la nombró Inés.

—Inés.

—¡Sí, Inesperada! —Interrumpió Dick, lanzando una carcajada—¡Es muy gracioso! —Siguió riendo.

Penny bufó—Divertidísimo—Dijo con ironía.

—Raro de ti ¿No, Penyywise? —Atacó ofendido Dick—Arruinar mis bromas con tus comentarios de mierd…

—¡Suficiente! —Exclamó Selene—Ahora, todos irán fuera de la habitación.

—¿¡Qué!? —Exclamaron con indignación—¿¡Por qué!?

—Pues porque yo lo digo.

—Usted no es doctora—Refutó Ben.

—Usted no es mi madre—Imitó Dick.

Quise reír ante ello, pero solo emití un quejido de dolor. Las contracciones eran mucho más seguidas y más doloras.

—Buenos días, necesito que salgan todos de la habitación—Informó una aterciopelada voz de mujer.

Ninguno refutó ante esa orden.

—¿Lo ven? —Dijo con burla, Selene—Ahora, fuera.




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