Cuatro años después.
Actualidad.
Julio 28 de 2027.
Pandora.
Crucé mis brazos frente a mi pecho, mientras me removía a causa del frío. Hoy en Georgia, el día había estado particularmente bipolar. En la madrugada, el amanecer estaba repleto de rayos de sol, por lo que supuse que sería un día cálido. Pero en el transcurso de las horas, la temperatura comenzó a descender y luego la lluvia, las nubes y el viento arrasaron con todo atisbo de luz solar.
Afortunadamente, pude adelantarme y llevarme un abrigo al trabajo. Caso contrario, ahora estaría frente al colegio, congelándome en mi sitio.
La brisa del viento, nuevamente corrió, provocando que hundiera mi nariz bajo el cuello de mi abrigo e introdujera mis manos a ambos bolsillos.
¿Por qué tardaban tanto?
Mi pregunta fue respondida al escuchar la campana proveniente desde el interior y el cúmulo de voces infantiles después de este.
Estiré mi cuello en busca de ese cabello castaño claro, tan particular, entre todas las diferentes tonalidades de colores. Cuando un moño celeste, se hizo notar y no pude evitar que una sonrisa comenzara a tirar de mis labios, la cual inmediatamente se borró, al ver la mueca de fastidio que ella llevaba en su rostro. Sus marrones ojos se posaron en mí y un brillo apareció en ellos, pero no suficiente como para borrar esa expresión de su rostro.
Me acuclillé frente a ella, recibiendo su abrazo.
—Hola—Murmuré en su oído.
Su pequeña nariz se escondió entre mi cuello, olfateando con alivio—Hola, mami.
Tomé sus mejillas—¿Qué tal tú día? —Se encogió de hombros, intentando volver a esconder su rostro—¿Globito? —Sin respuesta—Lara ¿Qué ocurre?
—Riley—Murmuró logrando su cometido. Esconder su rostro en mi cuello.
Por supuesto que se trataría de eso.
Riley Marshall. El niño, que honestamente sin saber la razón, odió a Lara desde el minuto cero y vaya que lo ha demostrado. El mes pasado, tomó el moño lila de Lara, despeinó su cabello, lo arrojó al suelo y no satisfecho con rebalsarlo en sus amibas, lo posó nuevamente en el cabello de Lara.
Provocando que esta chillara, alertando a todo el colegio.
Jamás debías meterte con alguno de los moños de ella y mucho menos hablarle de microbios. Y fue exactamente lo que este niño hizo y Lara estalló de cólera.
Su madre Louisa y yo tuvimos que discutir sobre el comportamiento de los niños, a lo que ella sonrió casi enternecida.
—Amor infantil—Dijo emocionada—Lara será mi nuera, muero por ver su nombre junto a el apellido de mi Riley…—Sonrió emocionada—Lara O’ Neil de Marshall ¿No es perfecto?
Pues no.
Y no solo a mí me había parecido mala idea. Ben y Dick, estuvieron a punto de buscar al niño para amenazarlo y advertirle que Lara no estaba disponible.
Sí, ellos no habían cambiado y dudo mucho que lo hagan en algún futuro cercano, en el caso de que este exista. Por lo que, no lo considero una posibilidad.
—¿Qué hizo esta vez? —Me levanté con ella en brazos, por lo que inmediatamente, rodeó mi cadera con sus piernas—Dime.
Suspiró—Allí está—Dijo con enojo. Mis ojos se posaron en Louisa, quien abría la puerta trasera para su hijo mayor, Lucas y detrás de este, Riley jugaba con una pequeña Tablet—Idiota.
—Lara—Gruñí en reproche—¿Qué hemos hablado sobre ese vocabulario?
—Lo siento.
—Ahora dime, ¿Qué te ha hecho?
Sus ojos conectaron con los míos y sus labios se apretaron—Dijo que Tío Beni, Benito tenía cara de chimpancé…—Quise reír ante eso, pero me contuve con todo el esfuerzo del mundo—Y dijo que Tío Dick, tenía nombre de pen…
Pene.
—¡Lara! —La detuve antes de que finalizara—Jamás vuelvas a decir eso ¿Me oyes?
—No sé qué significa, pero, sé que era malo por eso lo pellizqué—Posé mis ojos sobre ella—No fue tan fuerte, además, tu dijiste que no debía golpear. Pero no hablaste de pellizcos—Se encogió de hombros—Perdón.
—Solo no repitas lo que ese niño diga y mantente alejada de él ¿Entendido?
Asintió—Eso hago, pero él siempre se acerca y molesta. Mira mi moño, lo ha querido quitar.
Mis puños se apretaron—Ya hablaré con su mamá y no volverá a hacerlo ¿Sí?
—Sí—Me sonrió, mientras yo comenzaba a caminar hacia la parada de autobuses y tomaba asiento en uno de los bancos, ubicándola a horcajadas sobre mis piernas. Sonreí levemente al sentir sus manos en mis párpados—¿Cuándo sea grande, seré como tú? —La observé atenta—Yo quiero ser bonita. Riley dice que soy fea y que cuando sea grande seré igual a Shrek, porque ni siquiera podría llegar a parecerme un poco a Fiona.
Este niño está cavando su propia tumba.
Y no lo decía, solo por Ben, por mí o Dick.
Lo decía por Penny. Sí hay algo que le molestaba, era que hicieran sentir a Lara inferior. Y si era necesario demostrarlo con un buen rodillazo, pues ella estaba encantada.
—Globito, tú serás la chica más hermosa que haya habitado la tierra. Serás tan bella, que cualquier flor radiante y de satinado color, se marchitará de envidia ante tanta belleza. Serás tan bella, que cualquier persona con un mal día, con solo verte, bastará para que alegres su día. Jamás lo dudes—Besé su nariz, acercándola hacia mí—Y ese niño, es una de esas flores.
—Entonces es una fea—Reí ante su tono de voz.
—Pues sí, debe de serlo—La abracé ante la fuerte ráfaga de viento que nos estremeció a ambas—Iremos a ver a tu abuela ¿Qué dices?
Lara frunció el ceño—¿La abuela Dana o a la abuela Selene?
—Iremos a ver a tu abuela Dana y ¿Adivina qué? —Su mirada se posó en mí con interrogación—Nos está esperando con una rica taza de leche con mucho chocolate y unas roscas bañadas de membrillo y mucha miel.
A decir verdad, decirlo e imaginarlo, provocaba que mi estómago gruñera como loco.
—¡Si! —Chilló aturdiéndome—¡Chocolate! —Su ceño se frunció—Será amargo ¿Verdad? —Asentí con una sonrisa—¡Sí! ¡Amo a mi abuela!
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Editado: 03.01.2026