Pandora

Capitulo 35

Pandora.

Mamá—Despabilé y enfoqué mis ojos en Lara, quien me observaba confusa—Es mi papá ¿Verdad? —Mojé mis labios con nerviosismo—Por eso nadie dice nada…—Clavó sus ojos en el suelo—Está aquí.

—Lara…

—¡Te odio! —Con sus pequeños puños, comenzó a golpear las piernas de Asher—¡Tú no eres mi papá! —Chilló—¡Eres el príncipe, pero no mi papá!

Mierda.

—Lara, detente—Sostuve sus brazos—Mírame…—Sostuve sus mejillas—Es hora de que te cuente una historia ¿Está bien? —Sus ojos se cristalizaron—Oh, nena—La abracé—Prometo que no es tan malo como parece—Besé su sien—¿Paul?

—¿Sí, linda?

Asher rodó sus ojos.

—¿Podemos vernos luego? —Este me observó confuso, para luego, asentir en silencio.

—Está bien, te veré luego—Acarició la coronilla de Lara, quien aún seguía escondida en mis brazos y me sonrió levemente.

Suspiré, poniéndome de pie y cargando el cuerpo de mi hija—¿Asher? —El mencionado se encontraba con la mirada perdida—¿Asher?

—¿Eh?

—¿Todo bien? —Asintió, posando sus ojos en Lara—Necesitamos hablar.

—Lo sé—Carraspeó—¿Quieres ir a casa de mi madre o…?

—Será mejor que no haya nadie de nuestros conocidos, solo nosotros tres—Acaricié la mejilla de Lara—¿Qué tal la plaza de allí?

Asher observó el lugar—De acuerdo—Tomó la mochila de Lara, para luego caminar junto a mi hasta una de las bancas que adornaba el despoblado lugar.

Alejé a Lara de mi cuerpo y la acomodé en la banca. Instantáneamente llevó sus rodillas a su pecho y las rodeó con sus pequeños brazos, para luego esconder su rostro.

Me arrodillé frente a ella y acaricié sus brazos—Cariño... —Ella negó. Dirigí una rápida mirada hacia Asher, quien se encontraba detrás de la banca. Supuse que para no incomodar a Lara—Quiero que escuches esto y…

—No quiero—Sonó atormentada.

—Pero debes hacerlo, es nuestra historia… es tu historia, globito—Esta vez, hizo silencio—Conocí a Asher cuando tenía diecinueve años, yo era nadadora y él también. No nos llevamos muy bien al principio…—Asher ladeó una sonrisa—Pero luego eso cambió. Él y yo comenzamos a salir juntos por un tiempo—Presioné mi mandíbula—Un día, tuvimos que alejarnos porque teníamos que crecer y descubrir quienes queríamos ser. Asher tuvo que irse y no pude decirle que tu crecías dentro de mí—Desvié mi mirada—Pero ahora él está aquí.

Lara me observó con sus ojos cristalizados y luego posó sus ojos en Asher, quién, rodeó la banca y se acuclilló a mi lado.

—Lara…

—Entonces tú no me abandonaste—Interrumpió a Asher.

—No. Sí hubiese sabido de ti, habría vuelto sin importar qué.

Mordí mi labio inferior.

—Un día mamá dijo que papá no estaba listo para estar con nosotras, pero que cuando lo estuviera, él volvería a por mí y sería para siempre—Lara observó fijamente a su padre—¿Estás listo ahora?

Asher pasó saliva, ruidosa y nerviosamente—Estoy más que listo, pero solo si así lo deseas. No quiero decir que me alejaré, siempre estaré pendiente de ti. Pero sí no deseas conocerme, lo respetaré.

Ella asintió—Quiero conocerte.

—Y yo quiero que me conozcas—Susurró sonando emocionado.

Lara sonrió tímidamente—¿Puedo…? —Elevó sus manos hacia el rostro de Asher y este luciendo sorprendido, asintió. Sus manos se posaron en las mejillas de Asher y comenzaron a hacer un recorrido desde sus ojos hasta su mandíbula, todo sin abrir sus ojos—Tengo tu nariz, príncipe—Comentó en medio de una sonrisa.

Asher suspiró tembloroso y sin esperarlo, cogió a Lara de sus manos y tiró de ella, estrellándola en su pecho. Ella chilló sorprendida al ser elevada y apretujada, pero no impidió que se aferrara y correspondiera su abrazo con efusividad.

—Dios, Luciérnaga. Eres hermosa—Comentó acariciando con cariño su coronilla.

—Lo sé—Rió observando el rostro de Asher y este la observó en medio de una sonrisa—¿Qué?

Rodé mis ojos—De tal palo, tal astilla.

Lara sonrió—Suenas a la abuela, mamá—Rió cubriendo sus labios y luego solo se silenció así misma.

Fruncí mi ceño—¿Qué ocurre?

—¿No estoy castigada? —Analicé sus palabras y luego recordé el motivo principal por el cual se había desencadenado esta charla.

—Riley—Afirmé, tensando a Asher y a Lara—Ven aquí—La tomé de los brazos de Asher y volví a colocarla en la banca—¿Por qué lo golpeabas de esa manera? —Ella enrojeció—No fue solo por el moño ¿Verdad?

—No.

Asher presionó su mandíbula—¿Lara que fue lo que hizo ese mocoso?

Ella suspiró—Puso su boca aquí—Señaló sus labios.

Oh.

Ninguno mencionó nada, luego de esa confesión.

Hasta ahora.

—Lo mataré—Sentenció Asher, poniéndose de pie con la rabia escapando de todos sus poros.

Sacudí mi cabeza—Globito, ve a jugar a los juegos de allí y no te alejes ¿De acuerdo? —Esta asintió confundida ante la actitud de su padre, sin embargo, no mencionó nada y obedeció mi orden.

Viré hacia Asher.

—¿¡Quién demonios cree que es para besarla!? —Bramó rabioso.

—Asher…

—¡No tiene ningún derecho, es solo una niña y no está lista para eso! —Sacudió su cabeza, reprendiéndose a sí mismo—¿¡Pero qué demonios!? ¡Ella jamás estará lista para eso, porque siempre será una niña, es mi jodida niña!

Suspiré—¿Puedes calmarte?

—¡No, no puedo calmarme! —Sacudió su cabello—¡Maldito niñato!

—Exacto, es un niño—Dije intentando calmarlo—No estoy defendiéndolo, pero recuerda que tiene la constante presión de su madre. Sabes la obsesión que tiene ella por Lara y…

—Y eso no justifica nada. ¿Qué será lo siguiente? —Me observó con molestia—¿Qué la toque? ¿Qué le muestre sus partes? —Negó nervioso—No es un buen niño, por más influenciado que esté por la desquiciada de su madre.

—Concuerdo contigo, Asher.

—No lo quiero cerca de mi hija, ni ahora ni nunca.

Suspiré—¿Qué dices de hablar con la directora del colegio? —Él me observó con detenimiento—Podríamos cambiarla de aula o de turno.




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