Pandora

Capitulo 36

Noviembre 3 de 2027.

Tres meses después.

Asher.

El sonido de las gotas golpeando la ventana de la casa me distrajeron. Fregué mis ojos con cansancio y detuve el tipeo en la computadora. En silencio, caminé descalzo hasta el que era mi antiguo cuarto y con cuidado ingresé, llevando mis ojos hacia un pequeño bulto que dormía plácidamente en esa cama que alguna vez fue mía.

Lara dormía.

Mi hija dormía abrazada a la almohada con fuerza.

Tan pequeña. No entendía como algo tan diminuto podía desarmarme por completo. No entendía como pude estar cinco años sin ella.

Observé nuevamente la ventana, la tormenta había cubierto el cielo dejando una neblina densa que distorsionaba las luces de la calle. Un trueno hizo que por inercia me acercara y me acuclillara ante ella.

Acaricié su cien y luego dejé un beso sobre su mejilla. Me quedé sentado junto a la cama, con los codos apoyados en las rodillas, observándola en la penumbra, vigilando su sueño.

No era la primera vez que me quedaba así, sin poder dormir, con una sensación extraña revolviéndome el pecho.

Nunca había tenido miedo de muchas cosas. Pero Lara…ella era diferente.

Muchas veces no tenía idea de cómo hacer esto.

No estaba seguro de ser un buen padre para ella.

Mi infancia durante un tiempo no fue un modelo a seguir y no quería ser como fue mi padre alguna vez conmigo. Eso lo tenía claro.

Pero, joder, ¿Y si lo arruinaba?

—Asher…

La voz de mi madre me sacó de mis pensamientos.

Estaba parada en la puerta, con su cabello revuelto y su característico pijama blanco. Sus ojos me buscaron entre las sombras.

—¿No puedes dormir?

Negué, pasándome una mano por la nuca—Solo… estaba vigilándola.

Ella sonrió suavemente, como si entendiera aquello que no estaba diciendo. Caminó hasta donde yo me encontraba y se agachó a mi lado, con sus manos buscando las mías, con la misma facilidad de siempre.

—Lo estás haciendo bien.

La observé dudoso—¿Cómo puedes estar segura? ¿Cómo puedes confiar en que no lo arruinaré como lo hice antes?

—Porque la amas—Observó a Lara y luego devolvió la mirada a mis ojos—Las amas. Y eso es suficiente.

Sentí mi pecho contraerse y a mis ojos aguarse—¿Cómo pude perderlas? —Susurré con la mirada en la nada—¿Cómo pude abandonarlas?

Mamá me observó sin saber que decir—No las has perdido, has recuperado a Lara y ella te quiere—Acarició mis mejillas con sutileza—En cuanto a la segunda pregunta, es algo que aún sigo cuestionándome.

—No las merezco. Muy en el fondo yo lo sé—La observé con la sinceridad tiñendo mis facciones—Sin embargo, no quiero aceptarlo, me niego a aceptarlo.

Ella presionó sus labios—Tal vez antes. Pero ahora lo haces—Me sonrió levemente—Respóndeme esto… ¿Qué sentiste la primera vez que las viste aquí, en casa?

Analicé su pregunta con cuidado, recordando esa vez. Mi mente me llevó hasta ese día, donde Pandora me observa con horror. En ese momento exacto en donde tomó a Lara en brazos e intentó huir como si hubiera visto al mismo demonio. En donde la detuve y me observó asustada, en donde no tenía idea de quien era la pequeña niña aferrada a ella con desespero.

En donde anhelé que fuera mía.

En donde deseé poder tomar a Pandora y hundir mi nariz en su perfumado cuello y quedarme allí. En mi refugio.

—Casa—Susurré—Me sentí en casa.

Mamá sonrió entre lágrimas—¿Qué sientes ahora?

—Siento que tengo un propósito—Respondí—Siento que debo hacer todo por ella—Desvié mi mirada hacia una dormida Lara—Siento que debo ser una persona diferente, un buen padre.

—Es un buen propósito.

Asentí de acuerdo—Pero no es todo.

—¿Ah no? —Mamá frunció el ceño.

Negué con determinación—Aún no he recuperado a mi mujer—Flashes del beso que compartí con la diosa en el cumpleaños de mi hija, aparecieron tan fugaces, tan intensos.

Ella me quería.

No. Ella me amaba.

Yo lo sabía.

—¿Entonces que harás?

—Recuperar a mi familia—Murmuré con firmeza hacia ella—Ya es hora de tenerlas de vuelta.




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