Papá es el jefe

Capítulo 18.

Habían ingresado en el lugar en que esperaba Richard que, aunque no era necesaria su presencia, decidió estar para evitar llamados de atención del nombrado “robot”. El trámite se había llevado algunos minutos.

Ignacio salió con el documento en las manos, lo miraba como algo novedoso, su sorpresa era al recordar lo que apenas unas semanas atrás decía con respecto a los niños.

—Muy bien, señor Ignacio, creo que ya no es necesaria mi presencia…

—Puedes retirarte Richard…

—Gracias, señor, por facilitar el proceso, es usted muy amable —se despidió Violet del hombre.

—Es un gusto, señorita, buenas tardes.

El hombre se retiró, Ignacio miraba a Violet.

—He traído mi auto, ya conoce mi dirección, Ignacio, lo veo en casa.

—¡Violet!

—¿Sí, Ignacio?

—¿Salomé necesita algo? Me preguntaba por si es necesario aprovechar para comprarlo.

—No, no necesita nada por el momento, Ignacio es necesario que entienda que Salomé no tiene carencias, lo repito, trabajo para mi hija, ella no necesita más que su padre y tranquilo, no significa que no pueda darle cosas, es solo que es mejor esperar, ella irá creciendo, por ahora es suficiente con lo que ya envió, que por cierto debo organizar una campaña de donación.

El hombre sonrió, dijo que estaba de acuerdo, indicó que la seguiría. 

Violet había subido a su auto, conducía pensando en su pequeña, intentó llamar, pero decidió demostrar confianza en Mariska, ya la había dejado antes con ella.

Confiada de sus planes, Fermina decidió visitar a su hermana, en compañía de su amiga y colega, con la cual hablaban de lo ocurrido, buscando tener apoyo, difamaban a la mujer de la cual no sabían mucho, dejándose llevar por sus egos heridos, planeaban como hacerle ver a Ignacio qué no le convenía tenerlas cerca.

«Una hija, tengo una hija, te gustará saberlo, lo que me habías pedido padre» pensaba Ignacio, en tanto escuchaba el teléfono del lugar en que tenía a su padre sonar.

Le habían respondido, habló un par de minutos, le fue informado, su padre estaba teniendo una buena semana.

Violet había llegado, se estacionó y esperó a Ignacio, quien había conducido lento por la llamada en que iba, lo vio estacionarse y empezó a caminar lento, jugando con las llaves de su auto, pensativa, caminaba sin darse cuenta de que el hombre ya la seguía. Violet se giró y se encontró con la mirada de Ignacio en ella.

—Ignacio, lamento lo de su esposa…

—No se preocupe, Violet, Fermina no se ha muerto, hay cosas que están destinadas y no me malinterprete, pero supongo que el karma me ha dado mi merecido, tuve una buena niñez, una estupenda juventud, per…

—Pero maduró según sus gustos, no me molesta ni preocupa, solo que, si es muy extraño, sin embargo, lo entiendo, solo espero que esto no vaya a ir muy lejos, me refiero a que no quisiera que mi hija se vea en problemas de discordia.

El hombre sonrió, le aseguró que no sería de ese modo, estaban cerca al apartamento, Ignacio sentía una alegría que no se explicaba al saber que la vería, que legalmente ya era su hija. 

Se habían acercado, Violet intentó abrir, miró a Ignacio y este le sonrió al escuchar a la pequeña en el interior, decir papá.

—Parece que es su nueva palabra favorita —dijo Violet, al ver la sonrisa satisfactoria de Ignacio.

Abrió la puerta y la pequeña, jugando en su cómoda alfombra, se percató, sonrió, empezó a llamar al hombre y se puso de pies, intentando con prisa llegar ante él.

Ignacio se apresuró a llegar ante ella, la levantó en sus brazos.

—Hola mujercita —saludó emocionado y sin dar importancia a la presencia de Mariska—. Sabes, ya eres legalmente una O’kelly, mi hija.

—Papá…

Ignacio sonrió con amplitud.

—Eso de ser madre debe ser complicado —dijo Mariska al ver a Violet mirando la escena.

—Sí, lo dije, parece que ya no se percata de mi presencia, cuando está él cerca, hubiera deseado su presencia cuando tenía de 2 a 5 meses, fue muy difícil.

—Lo siento —dijo Ignacio mirándola compasivo.

—No, no lo digo en ese plan, ven hija, saluda a mami.

Salomé extendió las brazos, Ignacio y Mariska se presentaron y saludaron, el contrato de Violet había sido con abogados e intermediarios, ella siendo su manager no lo identificaba, su abogado se había encargado de todo, al igual que Richard había representado los intereses de Ignacio en ese contrato.

Violet preguntó como se había comportado Salomé, la mujer dijo que bien, que se había despertado en cuanto ella salió. Violet le ofreció algo de tomar y sentarse a Ignacio.

Consciente de que ella podía estar más tiempo con Salomé, se acercó y la dejó en los brazos de Ignacio, le indicó donde estaban los juguetes, el hombre emocionado sentó a la pequeña, se retiró la camisa, dejando su franelilla, se preparó para dedicarle tiempo.

Violet sacudió su cabeza al ver un poco mejor el cuerpo del hombre.

—¡Muy atractivo! —murmuró Mariska para ellas.

—Lo es, pero también es un problema del que no quiero hacer parte —respondió Violet y bebió jugo.

—Ya lo haces, y no solo por Salomé, no diré más, vamos a la cocina, comeremos algo, en tanto hablamos de trabajo y ese par se divierten —propuso Mariska sujetando el brazo de la mujer para dirigirla a la cocina.

Ignacio se sentó al lado de la pequeña y puso su atención en ella, los juguetes estuvieron de más, ella prefirió su atención, Ignacio sin experiencia alguna, sin idea de como interactuar con una bebé, decidió improvisar.

Las risas que dejaban seca a la pequeña y que se robaban la de Violet y Mariska viendo desde la cocina, indicaba que iba por buen camino.

Salomé se había decidido finalmente por los juguetes, al ver la corona con que Lana le fingía ser una princesa se decidió por ella, con gran esfuerzo se agachó y la recogió, caminó de regreso al hombre y la dejó en sus manos.

Ignacio se la puso en su pequeña cabecita.




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