Papá es el jefe

Capítulo 41.

Violet se quedó mirándolo sin decir nada, él acunó sus mejillas en sus manos y volvió a besarla.

—Lo siento, es que no puedo controlarme, Violet, sus labios, son tan provocativos, me incitan al pecado —rozó con suavidad los mismos usando su pulgar—. Dígame que sí, Violet.

Acarició sus mejillas y miró a donde estaba Salomé.

—Ella estará de acuerdo, no creo que se ponga celosa de su madre, Violet.

—Es tan tóxica como el padre, ya me ha alejado, pero sí, Ignacio, podemos intentarlo.

Ignacio empezó a besarla, no dudó en deslizar sus manos para apretarle los glúteos, se dejó llevar y empezó a besar su cuello.

Se apartó para mirarla, buscando su aprobación, ella sonrió y este la besó de nuevo, empezó a deslizar los tirantes de su vestido, ella a desabrochar sus botones, al llegar al último dejó caer su cabeza contra el pecho de Ignacio, miraron al sofá para encontrarse con la sonrisa tierna de Salomé quien le extendía los brazos.

—Papá, pa… juete —mostró la cajita con el detalle de Violet.

—Si amor, juguete, pero este no es uno, permite que te busque uno —se acomodó con rapidez el vestido, Ignacio abrochó su camisa y se acercó para cargarla.

—Dime algo mujercita, ¿acaso tienes un detector de estos momentos?

Ella sonrió y le enseñó el objeto en su mano.

Violet se acercó con el juguete y Salomé se recostó a Ignacio.

—No puedes ser tan celosa, papá y yo ahora somos… papá y yo ahora vamos a intentarlo, no voy a quitarte tu lugar —dijo Violet acariciándole el cabello, consiguió una sonrisa esquiva.

—Ahora tu mami será mi mujer, tú y ella serán mi más grande tesoro.

—Mamá —la señaló con su mano.

—¿Quiere ver una película Violet?

Ella asintió y le pidió seguirlo, iba hablando con Salomé quien le respondía con sus habituales términos incomprensibles.

—Estuve pensando, Violet me gustaría que viajemos a Venezuela en el cumpleaños de Salomé, quiero hablar con sus padres y arreglar la relación, indirectamente soy culpable.

—Gracias, pero no creo que sirva de nada.

Se giró, la miró y se acercó.

—Quiero intentarlo, Violet, quizás suene exagerado, pero haré todo lo que esté en mis manos y a mi alcance para hacerlas tan felices como su presencia y la de nuestra hija, me hace.

—Me gusta esta versión del robot.

—Son las responsables de ello —dijo al tiempo que dejaba a Salomé en sus brazos, beso a Violet, y la frente de Salomé —. Me encanta Violet.

Sonrió y se alejó a encender el televisor, preguntó qué quería ver, debido a Salomé, decidieron ver el rey león, la puso y preguntó que si quería tomar o comer algo, ella negó. Violet se acomodó en la amplia y ordenada cama, daba la impresión de no ser usada.

Ignacio se subió y se acomodó, le pidió sentarse en medio de sus piernas, Salomé empezó a subirse encima de Violet, se sentó en su vientre y se movía agitando sus manos, mientras Ignacio le hacía mímicas que la tenían riendo a carcajadas.

Se subió por encima de Violet hasta llegar a Ignacio, Violet se movió para acostarse al lado de ellos, Ignacio le miró el trasero y sonrió.

Salomé no estaba prestando atención a la película hasta que escuchó las voces infantiles.

Se bajó para hacerse su espacio en la cama y se concentró a ver la película, Ignacio se acomodó para quedar frente a frente con Violet y dejar a Salomé en medio de los dos.

Salomé, sentada al nivel de sus vientres, se subió al escucharlos hablar y se sentó en medio de sus rostros.

 Se echaron a reír, como también empezó a llover fuerte.

—Creo que hoy es su turno de quedarse, Violet.

—Aún no es un hecho —dijo antes de que Salomé quisiera sentársele en el torso a Ignacio.

Se acomodó para darle gusto a la pequeña, permanecieron en silencio, y ella parecía disfrutar de la película, Ignacio miraba a Violet algunas veces, le sonría y susurraba que le encantaba, el que se quedara era en definitiva un hecho cuando la lluvia con el pasar de las horas se tornara en una tormenta.

Ignacio se levantó hacerle un poco de suplemento a Salomé quien al finalizar la película dio señales de sueño de nuevo, Violet esperaba cuidando de ella, revisó su pamper y estaba seco, Ignacio regresó con el suplemento y quiso dárselo. Violet le pidió algo cómodo para usar, él le señaló donde podría encontrar algo que pudiera servir.

Violet se acercó y negó con la cabeza al ver como todo estaba ordenado por colores y tipos de prendas.

Encontró un hoodie y lo cogió sin alterar el perfecto orden de todo, le sonrió de nuevo y entró al baño, para salir con un amplio suéter y el hoodie, que no dejaba nada al descubierto, pero sí mucho a la imaginación del hombre.

—¡Muy sexi! —dijo con una sonrisa coqueta.

Salomé se le subió, este entendió, se sentó y se dispuso hacerla dormir, no quería de ese modo, quería sobre su pecho, Violet le pidió no consentirle sus caprichos, pero él no fue capaz de negarse.

Ignacio se acostó y puso a la pequeña sobre él, ella empezó a ronronear, llevó su mano a su boca y cerró sus ojos, cuando sentía iba a moverse intentaba despertar.

—Debió ser muy difícil todos esos meses sola, es muy caprichosa y consentida.

—Le debo mucho a Lana, a las terapias y a Mariska que me dio la oportunidad de descubrir mi talento, ella no solía ser así hasta descubrir que era su padre, creo que sabe que puede manipularlo.

—Ella no me manipula, Violet, no me dice que hacer, lo hago por placer.

—Ok, acuéstela sobre la cama.

Lo intentó y la pequeña quiso despertarse, se aferró a él.

Se la dejó encima y justificó que no quería escucharla llorar, ella sabía que era manipulación, por la experiencia de ya haberlo vivido.

—Ok, tiene razón, Violet, ya no puedo decirle que no, a ninguna de las dos, córrase un poco más, quiero tenerle cerca.

Violet se corrió, Ignacio se movió para que pudiera recostarse en su brazo, logró bajar a Salomé y ponerla en medio de los dos.




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