Escribir esta historia no ha sido solo un acto de entretenimiento; ha sido un ejercicio de reflexión y, sobre todo, de justicia.
A lo largo de estos capítulos, mi intención principal fue desmantelar la imagen distorsionada que el mundo ha construido sobre Park Jimin. Me niego a aceptarlo solo como ese ser "perfecto e inocente" que no puede valerse por sí mismo, o peor aún, como ese objeto de deseo sexualizado y tachado de mujeriego por rumores vacíos. He querido mostrarles al Jimin que yo veo: un hombre protector, decidido, con una seguridad emocional inmensa y una fuerza que nace de sus propias cicatrices.
Tal vez piensen que los eventos de esta historia se mueven rápido, pero la realidad es que el acoso, la pérdida de privacidad y la presión psicológica son sombras que los persiguen cada segundo. Lo que he escrito aquí es una versión de lo que podría estar pasando —o de algo mucho peor— en la vida real.
Siento una profunda indignación al ver cómo, como fandom, hemos ido perdiendo nuestra esencia. ARMY nació para ser el "Chaleco Antibalas" de estos siete hombres, pero hoy, lamentablemente, muchas veces somos nosotras mismas quienes disparamos. Los hemos idealizado hasta el punto de despojarlos de su humanidad, los hemos sexualizado hasta convertirlos en objetos y los hemos criticado por intentar vivir una vida normal.
Les estamos haciendo daño. Hemos perdido la noción de la realidad y, en el proceso, estamos asfixiando a las personas que decimos amar.
Mi llamado con esta historia es a detenernos y pensar. A recordar que el verdadero apoyo no es poseer, sino proteger su derecho a ser felices, a tener una familia y a equivocarse. No somos todas, lo sé, pero es responsabilidad de todas recuperar el respeto y la cordura.
Gracias por leer con el corazón abierto. Espero que, al cerrar este libro, vean a Jimin no como un ídolo inalcanzable, sino como el hombre valiente que siempre ha sido.