Pasajeros en extinción

2.3 - Segundo

Giovanni se convirtió en la sombra de Segundo. Sirviéndole, estando a su lado, incluso dormía en la misma habitación, salvo cuando alguna de las hermanas cercanas le hacían compañía entre sueño y sueño - Esa era la única forma de medir un poco el tiempo, entre el momento en que el cuerpo pedía un descanso - Sin embargo, el Contador no contestaba muy claramente en las preguntas que el joven le hacía. Se limitaba a decir frases vagas, con amplia interpretación o muy limitadas del estilo de tener confianza y fe en el conteo, que al final de la espera todos los misterios serán finalmente rebelados y los hermanos compensados por su fe.

Sin embargo, todo esto tenía sabor a poco para el joven Giovanni. Sentía una fuerza interna que pedía ser saciada en su alma, algo que le diera más calma y fuerzas para sobrellevar la espera, algo más que pudiera hacer mientras el contador realizaba su viaje en descenso hasta el tan ansiado cero. Comenzó a revisar entre los objetos en la habitación mientras Segundo dormía, fue así como encontró algunos libros y cuadernos de anotaciones. Pero había uno en particular, un cuaderno anillado grande en apariencia poco especial, con la diferencia que este había sido escrito por el mismísimo Contador Primero. La sorpresa del joven fue gigante al ver esas anotaciones de las cuales nunca había oído. ¿Qué serian todas esas palabras juntas en ese cuaderno? ¿Qué secretos tendrá escritos?

Poco a poco fue leyendo los escritos en el tiempo que Segundo dormía, por algún motivo intuía que no debería estar viendo ni revisando esas cosas. Con bastante lentitud fue repasando la escritura del Contador Primero, por el mismo lugar donde su mano se había posado para dejar un mensaje. Se fue interiorizando más y más, cayendo en cuenta que tan grande era la diferencia entre lo que pensaba Primero en lo que era correcto, y lo que Segundo hacía. Este se mantenía alejado de los hermanos, mientras que Primero destacaba la importancia que los hermanos debían estar en comunicación casi constante. El Contador debía estar junto a sus hermanos, de lo contrario estos podrían perder el rumbo y la esperanza en la espera. Justamente lo que había notado que comenzaba a suceder entre los hermanos allí afuera. Él era un privilegiado por estar junto al mismísimo Contador, pero no se sentía más favorecido en cuanto a la esperanza de la espera. Sin embargo, estos escritos habían renovado su espíritu. Incluso estaban detallados que palabras comunicar, como actuar ante diferentes situaciones que pudieran plantear diferentes inquietudes de los hermanos y volver a renovar sus esperanzas en el conteo. Estas palabras eran muy revitalizantes para el espíritu como para que permanezcan allí durmiendo junto al Contador. Estas palabras debían ser para todos los hermanos, no solo para Segundo que no estaba siguiendo ninguna de las instrucciones allí detalladas. Incluso no había referencia alguna a los rituales continuos realizados con las hermanas cercanas, ni con él mismo. Rituales que no eran de su agrado, pero debía respetar porque así lo indicaba el hermano Segundo. Sin embargo, no había nada en esas anotaciones, nada semejante a esos rituales.

Poco a poco la idea fue calando en su mente. Claramente Segundo no estaba siguiendo las indicaciones de Primero. Realizaba rituales que antes no se realizaban, excusándose que así lograba comunicarse mejor con la señal del conteo, que debía confiar, que por eso mismo él era el elegido para proteger el conteo. Pero esas razones no le eran suficientes. No seguía ninguna indicación allí descrita por Primero. Tal vez, después de todo, Segundo no era tan digno de proteger el conteo.

Esta idea ya estaba instalada en su cabeza, y solo con el paso del tiempo fue creciendo más y más. Segundo no era digno de ser el guía de los hermanos, de hecho, poco hacia para mantener la esperanza y la fuerza de espíritu del grupo que poco a poco convivían con escases de recursos cada vez mayor, a la vez que entre los hermanos cercanos, no solo sobraba, sino que se derrochaba en reuniones y rituales cada vez mas frecuentes y ya sin necesidad de cumplirse un nuevo descenso en el conteo. Fue después de uno de los rituales que hacían entre ambos que finalmente todo cambió.

- ¿Qué sucede Giovanni?
- Nada Hermano Contador – No era normal en el joven dirigirse tan formal debido a la cercanía y trato casi continuo que tenían.
- Me doy cuenta de que no es así. Dime que es.
- ¿Por qué es que hacemos estos rituales Hermano?
- Te lo expliqué antes Giovanni. Son una manera de mantener el interior conectado con el conteo.
- Pero no hay nada de eso en el cuaderno del Hermano Primero.
- Entonces es eso. Mira Giovanni. Estos rituales ya los hacía Primero.
- ¿Y por que no dice nada de eso?
- Porque son muy especiales, no son para cualquier hermano, no todos los hermanos son capaces de conectarse en el conteo como nosotros sí.
- ¿Yo también?
- Claro que sí. Es lo que hacemos. Debes estar agradecido de ser parte de mi ritual Giovanni. Debes sentirte conectado con el conteo más que los otros simples hermanos. Eres especial por estar ante este privilegio. No te ahogues en las palabras de Primero. No sé bien que dice ahí, pero esas palabras son para los simples hermanos.
- ¿No lo has leído?
- No es necesario. Conocí en persona a Primero. Hablamos mucho, y conozco todo lo que hay que saber para ser el Contador. – Respondió mientras se colocaba la bata para ir a tomar un baño. - Pero yo logré conectarme más con el conteo que él. Ten fe en el conteo Giovanni, ten fe.

Lo que hablaron no lo convenció. Finalmente se animó a cuestionar el accionar del Contador. Algo que hacia mucho ya venia pensando que no concordaba con las palabras de Primero, y que a su parecer eran infinitamente mas acertadas que el accionar de Segundo. Pero ya lo había dicho él mismo. Nunca leyó el cuaderno. Nunca leyó las anotaciones de Primero, de lo contrario, entendería mejor de tolo lo que le estaba acusando. después de leer esas notas, él ya no era el mismo, ya no se sentía digno ni mas conectado que antes. Era a través de esas notas que lograba conectarse al conteo, no con los rituales. No creía que Primero también realizara esos rituales. En ningún lugar escribió acerca de encontrar la conexión con otros si no era siendo buen hermano con los demás. Segundo no seguía ninguna de las instrucciones ni enseñanzas de primero. Decía una cosa, y hacia otra, eso era un sin sentido. "Somos lo que hacemos." Recordó haber leído en alguna parte del cuaderno.




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