No necesitaba mucho tiempo, sabía bien lo que debía hacer, por donde ingresar, que panel abrir, que tocar, que no tocar, que mover. Incluso debió practicar maniobrar con el traje, para que este se acostumbrara a usarlo. Iba y venía por su sector luciendo ese traje que lo separaría de la radiación, la cual podría deshacerlo de adentro hacia afuera si no se protegiera. Parecía algo menor, pero en una maniobra con esta exposición, valía la pena prever todo lo posible.
Una vez todo preparado, solo restaba llevar a cabo la tarea. En el sector de adelante, estaban a la expectativa. Era la primera vez que se ingresaba en ese sector desde que el viaje había comenzado, no había ejemplos previos a seguir. Solo teoría, que, en la práctica, hace dudar dos o tres veces más de lo necesario.
Anton ya estaba listo, con el traje de protección sellado. Avanzó hasta la escotilla, la cual hasta entonces nunca había sido usada. Allí estaba demarcado el límite de la zona segura.
Finalmente abrió la escotilla y entró. El ambiente se sentía más pesado, más denso y obviamente, con más calor. Sus movimientos eran más lentos, el traje y la pesadez del ambiente no ayudaban en el movimiento. No debió caminar mucho, a pesar de todo, el reactor no era muy grande. Los componentes se encontraban cerca. Los avances en esta tecnología habían reducido mucho el tamaño y mejorado la eficiencia, incluso no era necesaria la radiación de los primeros reactores.
Tenía claro lo que debía hacer, lo había repasado muchas veces en los planos, solo y junto a Lyra. Debió destapar un panel, identificar bien los reguladores que estaban delante de él, identificar el regulador correcto y modificarlo, justo como habían previsto. Era apenas una leve maniobra, era lo que se llamaba girar cinco minutos. Esta era una forma antigua de medir una fracción de giro, tomando de ejemplo como se distribuían los minutos en los antiguos relojes. Tan simple pero delicado como eso.
Volvió a tapar todo, asegurarlo y regresar a la zona segura. Cruzó y volvió a cerrar la escotilla. Guardó las herramientas usadas en una caja especial para aislarlas, ya que estaban expuestas a la radiación y debían ser descontaminadas con el protocolo adecuado. Solo después de esto tenía permitido sacarse el traje, para luego pasar por un escáner, descartando así contaminación por radiación en sí mismo, potencialmente peligrosa para otras áreas.
Ahora restaba que los del sector de arriba continuaran monitoreando. En el momento en que el desfase en el ciclo se normalizara, Anton volvería a entrar para volver todo a la normalidad y dar por concluido estas correcciones.
Él se encontraba bien, no tardó más de lo indicado, sin embargo, se sentía un tanto mareado. Los niveles de radiación eran aceptables, por lo que su malestar no parecía indicios de preocupación.
- Me siento un poco mareado doctor. ¿Es eso normal?
- El escáner muestra valores normales. Tal vez te afectó algo más.
- Sentía todo más pesado ahí adentro.
- Puede ser algo así, un aumento de presión puede marearte. Sin embargo, ahora los valores están bien.
- ¿Tiene algo que pueda darme o recomendarme?
- Si, vamos a hacer esto, quédate en reposo. Te voy a dar algo para el mareo. Y te dejo en observación unas horas, solo por precaución. Pero estoy seguro de que en poco tiempo se te pasa.
- Entendido Doctor.
Mientras quedaba en observación, el Capitán se acercó a verlo y felicitarlo.
- ¿Como te sientes muchacho?
- Capitán. Estoy bien, aunque algo mareado.
- ¿Que te ha dicho el medico?
- Que en unas horas se me pasará. Seguro es por la presión diferente ahí adentro.
- Bueno, eso espero. La verdad estoy muy contento. Pensar en abrir esa escotilla siempre me puso nervioso.
- Imagino bien por qué.
- Este reactor es un modelo nuevo, más bien era nuevo cuando se hizo, y es el primer viaje de este estilo en el cual se utiliza.
- ¿Por eso su temor?
- Seguramente. Pero según parece todo ha salido dentro de lo planeado, fue una maniobra exitosa y muy bien ejecutada de tu parte.
- Gracias Capitán.
- Me alegra tener gente capaz de las nuevas generaciones a bordo. Es lo fundamental para asegurar el éxito de la misión, que las nuevas generaciones aprendan a manejar esta nave. Ahora descansa muchacho.
- Gracias de nuevo Capitán.
Anton descansó otro rato, al despertar parecía estar todo un poco mas en su lugar, la habitación ya no se le movía como antes. Se sentó en la camilla, cerrando los ojos para no volver a marearse. Quería cambiar de posición, ya estaba cansado de estar acostado, no era algo habitual en el quedarse tanto tiempo así. Estaba acostumbrado a dormir menos que los demás, a ir y venir por su sector todo el tiempo, a estar activo. Sentirse así no era habitual, y alguien inquieto y activo como él, le molestaba no estar haciendo algo.
Pasó un rato así, moviéndose e a poco, pensando si irse o esperar a que el medico regresara. Ahí fue que vio abrirse la puerta, se le dibujó una leve mueca al ver que se trataba de Lyra.
- Anton. ¿Cómo estás?
- Hola – Respondió mientras se le dibujaba mas aun una sonrisa – Ya estoy mejor, queriendo irme.
- ¿Qué te pasó?
- No estoy seguro, el doctor dice que el ambiente me pudo haber afectado a la presión. Tampoco él lo sabe.
- Bueno, me alegro que pasara entonces - En ese momento se sintió un crujido que claramente venia del estómago de Anton – Eso es buena siempre buena señal.
- Creo que no como nada desde… no sé desde cuándo – Intentó bajar de la camilla y dar un paso, aunque debió sostenerse de la camilla – Aun no estoy al cien por cien.
- Te acompaño. apóyate en mi hombro – Dijo acercándose, tomándolo del antebrazo y dejando caer su mano en su hombro.
- Gracias.
- ¿Vas a poder?
- Así sí.
- Bueno, vamos.