Se sentía perdido. Se despertaba de a ratos, pero no podía mover los parpados, parecían estar pegados. Solo tenía destellos de volver en sí, pero solo por poco tiempo, era mejor dejarse ir nuevamente a lo oscuro, a lo confuso de no intentar nada, ni despertar, ni moverse, todo eso significaba dolor. Cada vez que volvía en sí, era para sentir dolor. Por momentos la piel le ardía, quería gritar, pero apenas si podía soltar un poco de aire para quejarse.
El tiempo pasaba, parecía que podía moverse de a poco, al menos los parpados ya no parecían pegados. La cabeza le latía al ritmo de los golpes del reactor, aunque recordó haberlo normalizado. Era su cabeza, el reactor no estaba ahí, aunque de a ratos dudaba, sentía el calor en la piel, le ardía, como si pasaran papel de lija por el cuerpo. De a ratos, el dolor se iba, y él también, volvía a caer dormido.
El reactor, está golpeando, esto se va a romper por la mitad, nos va a calcinar a todos.
De a poco sentía más su cuerpo. Podía estar más tiempo consciente, incluso empezaba a mover los parpados. Veía luces tenues, luz blanca, definitivamente no estaba dentro del reactor. veía una sombra cada tanto, aun veía borroso, pero sabía que se trataba de una persona, aunque no distinguía quien ni como era. Intentó un par de veces de levantar su mano, pero parecía rebotar, no podía levantar más de unos cuantos centímetros. Se cansaba rápidamente, desistía y se dejaba ir en recuerdos.
No voy a abandonar mi misión. ¿Vas a poder? ¿Cómo estás Anton? Veo números por todos lados. Lyra.
El ardor iba disminuyendo, los dolores también. De a poco podía moverse más, poner su mano sobre su pecho ya no dolía como al principio, tocarse a sí mismo ya no raspaba. Podía abrir más los parpados, pero le costaba enfocar. Extendió su mano una vez más. Volvió a sentir que rebotaba, había algo ahí, algo transparente, una capsula.
Claro, el reactor, la otra vez me afectó un poco, esta vez la radiación que absorbí seguro fue mayor. Los golpes del reactor, esos golpes, debió haber sido mucha energía. Por eso me arde todo, incluso bajo la piel. Eso no es bueno, nunca es bueno recibir demasiada radiación. Si me siento así, con estos síntomas, ¿Qué tan mal estaré? ¿Viviré?
De a poco podía mantenerse más tiempo consciente. El cuerpo le ardía menos. Ya distinguía la enfermería donde estaba, las luces tenues, la capsula que lo contenía. Podía abrir más los ojos y distinguir al médico en un traje anti-radiación, él debió haber sido esa sombra que aparecía cada tanto.
- Anton. ¿Puedes oírme? Mueve la cabeza si no puedes hablar.
Quiso intentar hablar, aún no lo había intentado, solo soltaba gemidos sin articular frase alguna.
- Si – Alcanzó a responder con la voz apagada y áspera como afónica.
- ¿Sabes qué sucedió?
Ya no quiso hablar, le costó mucho hacerlo antes, por lo que se limitó a mover la cabeza de forma afirmativa, entrecerrando nuevamente los ojos para ahorrar energías.
- No eres tonto Anton, así que no voy a mentirte. Recibiste una gran dosis de radiación, el traje te protegió de los rayos más fuertes, pero no de ese efecto que te mareaba antes, esta vez debe haber sido más fuerte y no hay manera de medirlo. Tu compañero no lo logró, estuvo mucho tiempo ahí dentro, no pudimos hacer nada por él. Lo bueno es que al parecer estás mejorando, no sé cómo, quizás no sea radiación y se trate de otra cosa. Si fuera radiación ya estarías cocinado por dentro, pero no es así. Creo que vas a poder mejorar, pero no sé cuánto tiempo lleve, no hay precedentes de algo como tu caso. Te colocamos en la capsula anti-radiación por precaución, recordaras que el Capitán le afectó solo estar en contacto contigo, y a mí también, me provocó mareos, no quise arriesgarme. Y lo que hiciste, nos salvó a todos, el reactor estaba camino a colapsar, y lograste evitarlo. Seguimos todos aquí gracias a lo que hiciste. Pero por ahora descansa, ya está todo estable nuevamente.
El tiempo continuaba pasando, se hacía interminable estar siempre acostado. Lo mantenían sedado para no padecer tanta incomodidad, dolores, ardor. Solo le bajaban las dosis para hablar con él, para estudiar como seguía evolucionando según sus propias dolencias. Habían mejorías, ya podía moverse, y naturalmente, quería dejar la capsula.
- Es un riesgo eso Anton. No puedo medir si quedan residuos de esa extraña radiación que llevabas la otra vez.
- Quiero salir doctor. – Respondió entre cortado aun con leve esfuerzo.
- Me imagino, déjame pensar.
- En algún momento tendré que salir.
- Lo sé. Déjame preparar unas cosas aquí. Y yo seguiré usando el traje. Iremos viendo si de alguna forma me afecta estar cerca de ti.
- Gracias.
- Aun debemos hacer pruebas, no quiero enviarte a tu camarote. No sabemos si esa especie de radiación que afecta a los demás, te sigue, no quiero arriesgar a nadie, y sospecho que eso le afectó al Capitán.
- ¿Es mi culpa?
- No es tu culpa, en todo caso fue accidental, y una predisposición genética. Voy a dejarte en cuarentena en esta habitación, así podrás seguir mejorando, e iremos viendo conmigo si me afecta la cercanía. Podríamos hacer experimentos de exposición, ya que sabemos que a mí no me afectó tanto como al Capitán.
- Entiendo.
- Si no presento mareos ni nada similar, ahí podré dejarte salir.
Fue un alivio inmenso poder salir de esa capsula, tan solo por poder estar en una posición diferente que acostado. El doctor hizo traer un asiento cómodo para él, una mesa, algunos efectos personales que le había encargado. De a poco se animaba a caminar, no solo por la radiación, sino por el tiempo que estuvo sin moverse.
- Fue mucho tiempo el que estuviste ahí dentro. Incluso creímos que no sobrevivirías.
- ¿Por qué cree que sigo vivo?
- No sé. Debes tener alguna especie de resistencia genética a lo que sea que produce esos efectos. Nada igual fue documentado antes. Bien, es tiempo suficiente, me voy, ahora queda ver si estar sin el traje cerca me produce algún mareo o no.
- Espero que no le afecte doctor.
- Yo igual, pero ya lo sabremos.