Había pasado mucho tiempo desde que Anton había evitado el colapso del reactor, quizás unas siete u ocho semanas. Nadie podía asegurarlo, no había forma de medir el tiempo desde la falla del reactor; la sobrecarga causada por la maniobra errada del técnico suplente habría quemado varios equipos y sistemas de forma irreversible, el conteo del tiempo incluido.
Era la primera vez que salía del aislamiento, el médico estaba seguro de que no generaba efectos en los demás, al menos en sí mismo había dejado de provocarle esos mareos ten extraños. Él también, ye estaba mejor, nuevamente no se sentía al cien por ciento; le costaba respirar normal y sentía la piel sensible, como si se hubiese sumergido en agua demasiado caliente. Sin embargo, no quería seguir encerrado en esa habitación, ni tenía la menor idea del tiempo que llevaba ahí.
Le costaba un poco caminar, se sentía un poco encorvado, no podía tener rectas las piernas sin que le tiraran los músculos. Notó todo igual afuera, pero un poco más apagado, más oscuro; muchas luces no funcionaban, quizás se habrán quemado pensaba. Fue avanzando por los pasillos del sector medico hasta el final de este, donde estaba el acceso para poder ir a su sector. Al descender, fue cruzando a algunos pocos compañeros que lo fueron felicitando y agradeciendo por lo que hizo por todos.
- ¿Que sucede que está todo tan oscuro?
- Fue la sobrecarga, afectó muchas cosas, pero aún no saben bien cuales.
- Sería raro que no sepan cuales, quizás no quieren decir.
- ¿Por qué no nos dirían?
- Porque la respuesta puede no ser muy buena.
- No sé, pero hasta varias cosas se cayeron y ahora obstruyen el paso al reactor. Nos fue difícil sacarlos de ahí. Tuvimos mucha suerte, amigo.
- No sé, viendo como quedó todo, no lo llamaría suerte.
Había demasiadas incertidumbres ahí abajo, su sector parecía un montón de niños perdidos. Todos lucían ojeras y aspecto cansado, las rutinas y horarios de sueño estaban todos afectados. No había forma de saber cuánto tiempo dormir ni cuando hacerlo, muchos solo dormían entre cortado; cuando tenían sueño, dormían; cuando tenían hambre, comían.
Se dirigió a su camarote, donde encontró todo tal como siempre, era extraño ver todo igual, pero saber que el tiempo había pasado; sin embargo, de no saberlo, para él podrían haber pasado solo horas, todo estaba tal cual lo había dejado.
Después de descansar un poco las piernas, de hacerse unos masajes para aliviar los dolores, y de recordar que no podía apretar mucho su piel sin que le arda, decidió volver a salir. Esta vez al sector de arriba, necesitaba diluir tantas incertidumbres, y la mejor persona para eso era el propio Capitán; después de todo, él había arriesgado la vida, lo meno que le podían dar a cambio, era explicarle que sucedió.
Naturalmente Lyra volvió a su mente, aunque no había vuelto a saber de ella desde aquella vez que comieron juntos. No se volvieron a ver, ni hablar, mucho menos fue a verlo tras el accidente. Era entendible, no había motivos para que una muchacha del sector delantero se interese por él, no había manera, menos teniendo un rol tan importante en la misión. Sabía bien que desde niños les insisten que deben emparejarse solo con personas del mismo sector, es parte de su misión. Él tenía otra misión, y casi da su vida por eso.
En cierta forma, igual deseaba volver a verla. No debía, ella había sido clara, por eso quería evitarla, por eso no quería hablar con ella, por eso iba a buscar directamente al Capitán.
Fue subiendo los sectores, todos igualmente semi apagados. Las personas estaban apagadas también, al igual que en su sector, todos lucían ojeras, caminaban con desgano y lentitud, casi podía oír que arrastraban los pies; una sensación por demás de molesta, nunca le gustó esa sensación de desgano en los demás que ni energías de levantar las rodillas tenían.
Siguió avanzando, siguiendo las indicaciones, viendo a cada persona que se cruzaba, sabía que cualquiera podría llegar a ser ella, y a la vez no, sería coincidencia justo encontrarla, sabía bien que pasaba mucho tiempo encerrada.
Después de tanto caminar, parecía estar llegando. Vio un sector vidriado, ahí parecía ser el sector de mando, estaba a la vista de todo el pasillo, mientras que al final parecía estar la oficina del Capitán, por lo que se dirigió allí directamente. Mientras avanzaba fue observando a través del vidrio, nunca había visto ese lugar, y ahí estaba ella, del otro lado del vidrio, hablando con colegas haciendo señales en las pantallas. Él siguió avanzando, no pudo dejar de verla, lo había tomado por sorpresa; a pesar de que lo deseaba, no esperaba verla.
Lyra levantó la mirada, como un acto reflejo cuando se ve una sombra detrás, volvió a bajar la vista hacia el escritorio, en ese momento reaccionó que había visto, o a quien. Su rostro se transformó en un instante, necesitó alzar la mirada y confirmar lo que sus ojos no la engañaban. No pudo evitar la expresión mezcla de susto y sorpresa; parecía que estaba viendo a un fantasma, y quizás así era. A pesar de haber sobrevivido al accidente, al principio se esperaba que Anton no resistiera mucho, como su compañero. Pero estaba ahí, en frente suyo una vez más, trayendo de regreso recuerdos y sensaciones que había intentado olvidar.
Él no frenó en ningún momento, no estaba ahí para verla, vino por otro motivo; solo la observó por un instante, la reconoció, volvió la mirada al frente y siguió. Llamó a la puerta del nuevo Capitán y esperó. La puerta se abrió y el Capitán lo recibió.
- Anton ¿Cierto?
- Así es Capitán. Permiso.
- Adelante, pasa. – Lo invitó mientras se levantaba de su asiento extendiendo su mano para saludarlo. – Increíble lo que hiciste, sin palabras, totalmente agradecido de parte de todos los tripulantes, de la nave y la misión.
- Gracias Capitán, para eso estoy.
- Nos salvaste a todos, y sobreviviste, increíble.
- Seguir vivo es mas suerte que otra cosa.
- Es un gran merito dado lo que sucedió. Dime, ¿qué te trae por aquí?
- Quiero entender que sucedió. Me han dicho que muchos sistemas se dañaron, que no podemos saber el tiempo siquiera. Hay mucha desinformación. ¿Qué tan grave es?
- No voy a mentirte Anton, la situación es complicada. Hay muchos sistemas dañados y los repuestos insuficientes. Lo bueno es que los sistemas vitales no se vieron afectados, pero no los podemos ver ni manipular.
- ¿Qué quiere decir eso? ¿La nave no funciona? ¿Se detuvo toda la misión?
- Al contrario, la nave sigue en rumbo, pero no podemos modificar nada.
- Es como un barco sin timón.
- Exactamente, no podría haberlo dicho mejor. De todas formas, el rumbo está fijado, la nave parece que sigue las indicaciones originales, en piloto automático.
- ¿Qué es lo que se puede hacer?
- Estamos haciendo estudios exhaustivos, necesitamos elegir que reparar con los recursos limitados que tenemos; no podremos dejar todo funcional, pero queremos priorizar lo vital para los pasajeros y para la misión. A eso sumemos que los pasajeros de atrás están muy desconformes.
- ¿Cómo es eso?
- Muchos de los sistemas afectados han sido los secundarios, que eran de la parte de archivos y entretenimiento, y los que no fueron afectados, fueron desmontados para ver que podríamos usar para las reparaciones. Como si fuera poco, hay un grupo de pasajeros que se organizaron y buscan sacar ventaja de la situación.
- ¿Cómo puede haber gente así?
- Solo piensan en ellos, no nos dejan ir libremente hacia atrás, el sector de repuestos, nos cobran siempre algún tipo de chantaje.
- ¿Qué clase de chantaje?
- Por ejemplo, ya que nadie puede usar sus pantallas ni acceder a los archivos de ocio de la nave, pidieron, o exigieron una pantalla grande en el salón para ver ahí.
- Que ridículo, acá arriesgamos la vida y buscamos como mantener funcionando la nave y ellos solo piensan en las pantallas. ¿Les explicaron la situación?
- Mas o menos, no les podemos decir todo, lo charlé mucho con el psicólogo; decirles todo podría desmotivarlos y hacerlos caer en desesperación. No parece conveniente decirles las malas noticias, ya lo intentamos y no funciona así, son gente poco práctica.
- Entonces ¿no saben lo cerca que estuvieron de morir?
- No, no lo saben. Buscamos solucionar lo más importante sin que ellos se den cuenta, pero todos los sistemas de ocio, dudo que los podamos volver a restaurar. Creo que habrían preferido que fallara el reactor que las pantallas y el ocio.
- Será un viaje largo con una sola pantalla.