Regresó a su oficina, se sentó en su escritorio y retomó su trabajo. Quizás no era la mejor decisión, pero sabía que el capitán esperaba ese informe. Tecleaba en las pantallas, observaba, hacia sus cálculos rutinarios. El control de daños ya estaba bastante avanzado, restaba definir que sistemas extras valían la pena poner en servicio una vez más. Todo lo referente al reactor era innegable que debía funcionar con la mayor normalidad posible. A pesar de que algunos sistemas resultaron irrecuperables, se trataba de datos menores, como aquellos sensores que indicaban la temperatura a un sistema secundario. Se podía seguir usando sin necesidad de monitoreo, nunca se excedió de rango. Fue por esos sensores que decidió bajar, que buscó la ayuda de él, por lo que fueron a la sala de tableros, donde sucedió aquel momento. Pero no quería pensar en eso, no quería recordar. Pero ese recuerdo, era como una presencia que se sentía a un lado de ella por el calor que irradiaba.
De vez en cuando se desconcentraba, debía obligarse a regresar a las pantallas. Necesitaba mantenerse ocupada, quería escapar, no quería recordar. Eso la obligaría a definir qué pasó, o más difícil aún, ¿por qué? No estaba lista para enfrentarse a esa pregunta.
Prefería lidiar con el reactor y sus fallas. Eso no requería esa clase de definiciones, no se movía, no podía aparecer en cualquier momento. Era demandante, pero nadie la juzgaría por estar obsesionada con su trabajo, por dedicarle su tiempo o sus pensamientos. En cambio, por aquello otro, sí.
- Lyra. ¿Cómo venís con informes finales de sistemas? – Le preguntó Iván entrando a su oficina.
- Ya casi termino. – Respondió despabilándose como volviendo de un trance.
- ¿Estás bien?
- Si, solo tengo que terminar de revisar esto.
- ¿Estás segura? – Le dijo mientras veía lo que había en sus pantallas. - Te vi revisando eso tres veces ya. – No pudo evitar sobresaltarse ante esa observación.
- Si, solo quiero asegurarme.
- Bien, no te preocupes mucho por lo secundario. Avísame cuando lo tengas, necesito definir que repuestos hacen falta y qué nos permitirán traer desde el fondo.
Iván quedó con dudas que su respuesta fuese cierta completamente. Él sabía que lo que estaba en las pantallas, no era del todo relevante, pero decidió no insistir. Sabía que era meticulosa y obsesiva, no le extrañaría que revisara todo por completo tres veces realmente. Sin embargo, lo cierto es que no había llegado ni a la mitad. Se levantó para lavarse la cara, despejarse de sus pensamientos, necesitaba volver al trabajo y terminar cuanto antes. De regreso a las pantallas, decidió descartar completamente lo que no era necesario, estaba atrasada y no quería que se dieran cuenta. Al tratar de enfocar la vista, se dio cuenta que olvidó sus lentes. Debió regresar a buscarlos con fastidio, por más esfuerzo que hiciera, la concentración le jugaba malas pasadas. Debía apurarse, pero su cabeza le jugaba en contra.
- Iván, ya te envié los informes.
- Pero acá falta gran cantidad de cosas.
- Quité todo lo secundario. Para que sea más fácil revisarlo. – Respondió ella casi al instante la escusa que ya había pensado.
- Bueno. – Respondió notando sus ojeras y su cabello más desarreglado de lo normal, la conocía demasiado como para no darse cuenta. Volvió a observar el listado en su pantalla. – Me gustaría verlo igual.
- Bueno, tengo que listarlo y lo envío. – Respondió un tanto nerviosa al sentirse en aprietos, tomándose las manos delante de ella como creando una barrera invisible.
- ¿Hace cuanto no duermes?
- No estoy segura.
- Descansa un poco. Con esto tengo para revisar un buen rato. Cuando despiertes me lo mandas.
- Si, eso haré.
- Escucha, sé que no te convence, pero si necesitas puedes ver al psicólogo. Está un poco demandado en estos tiempos, pero si yo le digo te puede hacer un espacio. Me estuvo ayudando con el asunto de los pasajeros de atrás y otras cosas.
- Gracias, pero descansar me hará mejor.
- Ya sabes, está disponible.
Regresó a su escritorio, no había logrado concentrarse bien esa jornada, tampoco logró completar sus tareas. Regresó con la idea de continuar trabajando para entregar lo que faltaba del informe, pero no podía, estaba muy agotada para continuar. Descansar un poco era la mejor opción.
La despertó el dolor en su cuello, no era una posición cómoda la de dormir en el asiento de su escritorio. No quiso ir a su camarote porque sabía lo que sucedería, no despertaría por mucho más del tiempo del que quería. Se levantó a lavarse la cara y continuar. Su mente ya estaba más clara, más en su sintonía normal; incluso se sentía molesta, pero no con él, ni con la situación de la nave, ni con las reglas, sino con ella misma. ¿Como podía permitir que esos pensamientos la hubieran invadido este tiempo y entorpecido sus tareas? Eso no podía suceder, no a ella.
Ella podía analizar gran cantidad de datos de los sistemas más complejos de la nave. De ella dependían los controles del reactor, lo que hacía funcionar todo. No podía darse el lujo de distraerse con emocionalidades que nunca fueron su prioridad. En esta situación delicada, era el momento menos indicado para darle importancia.
Dio una palmada seca sobre la mesa que hizo saltar la taza vacía y volvió a su pantalla. Desde ese momento trabajó sin descanso, era un informe ya atrasado, el primero de su vida que no entregaba a tiempo, lo único que le restaba hacer era terminarlo. Sin revisiones extras, uno a uno, fue cerrando los sectores y culminando el listado; solo se trataban de los soportes secundarios, no eran vitales, no para el sector de adelante, solo para los ociosos de la parte de atrás. Como alguien los había definido, eran unos desagradecidos y no perdería su tiempo en recuperar sistemas ociosos. Solo pensaba en terminar su trabajo, presentarlo e ir a descansar. Ya tendría tiempo de perderse en recuerdos, pero ahora no, este no era el momento.