Pasajeros en extinción

3.13 - Escondite

Lyra mira sobre sus hombros, quería asegurarse que nadie la viera entrar a esa puerta. El sector de por sí era poco transitado, pero no estaba de más ser cuidadosos. Un pequeño pasillo de servicios lleno de cañerías y cables que alimentaba diferentes sectores superiores y de adelante en la nave. Anton había propuesto ese sector, intermedio entre los niveles de ambos y con poco tránsito. Él lo conocía bien, conocía cada sector que había que conocer de mantenimiento. Sin embargo, nunca había sido necesario ir a ese sector, era solo un lugar de paso para los servicios de la nave, y alguien debió haber puesto una puerta allí solo por si acaso, alguna vez pudiera ser de utilidad, y en este caso lo fue, aunque no como se había concebido.

Tras caminar unos pasos y esquivar unas cañerías, llegó a donde él la esperaba. Siempre estaba alerta, viendo a través de los caños y cables, sabiendo que se escondían de todo y todos, siempre estaba el temor que alguien entrara y no sea uno de ellos.

- Tenía ganas de verte. – Dijo él mientras se levantaba del sillón improvisado con unas frazadas en el que estaba. Se le acercó con ansiedad de tocarla tras larga espera, pero ella instintivamente dio un paso atrás haciendo que él se detenga y bajara los brazos como quien baja un arma.
- Perdón, aun me cuesta acostumbrarme. – Murmuró ella adelantándose lento y torpemente hacia él, para finalmente rodearse uno a otro con sus brazos.
- ¿En algún momento te acostumbraras?
- No sé.
- Aun piensas que estamos mal. – Afirmó él buscando para sentarse. Las piernas le molestaban constantemente y nunca se había recuperado del todo desde el incidente en el reactor.
- Sabes bien como son las cosas.
- Pero acá no nos molestan, acá nadie ve ni oye, estamos solos nosotros. – Extendió su mano desde el sillón invitándola a que lo acompañe a su lado. Ella toma de su mano y se sienta de lado, cerca, pero no tanto como él quisiera.
- ¿Cuánto crees que nos vamos a poder esconder aquí antes que alguien se dé cuenta?
- ¿Por qué piensas que alguien se va a enterar?
- Por lógica, por estadística. En algún momento, algo haremos mal, alguien nos verá, alguien entrará y se darán cuenta. – No pudo evitar utilizar su costumbre estadística y numérica para argumentar.
- Quizás, pueda haber alguna forma de hablar con el Capitan. Que considere la situación.
- Sería imposible, no hay forma que le den el visto bueno, lo desacreditaría como Capitán.
- Pero podríamos intentar, antes de darnos por vencidos. Recuerda que soy quien salvé el reactor y no pedí nada a cambio, y tú eres parte importante de la tripulación. Quizás podría considerarlo.
- Ojalá se pudiera, pero el protocolo no lo permite, y lo sabes bien. Solo somos números, y debemos cumplir nuestra misión individual para que se cumpla la de la nave.
- ¿Y qué sugieres? ¿No vernos?
- No digo eso. Ya no podría no verte. – Respondió ella con algo de angustia recostando su cien en su hombro.
- ¿Entonces? – Preguntó mientras levantaba su mano para acariciarle el cabello.
- No sé, ahora no quiero pensar en eso. Cuando estoy afuera quiero estar aquí, ahora no quiero pensar de afuera. Ahora solo quiero estar acá.
Se quedaron así en silencio, mientras él acariciaba su cabeza, ella cerraba los ojos dejando que su respiración fuera más pausada hasta llegar a dormitar un poco. Después de un rato, el brazo comenzaba a hormiguearle, se le había comenzado a dormir por la posición de ella sobre su brazo, sin embargo, lo resistió tanto como pudo, no quería despertarla. Fue deslizándose hasta que logró que ambos quedaran recostados en un rincón de la pared, sin que ella se despertara. Desacomodó todo el sillón improvisado, pero no era importante ahora. Quedó con su brazo bajo su nuca, posición más cómoda que la anterior, pensó. Miró un poco hacia arriba, no había precisamente un techo. Tendría que buscar la manera de encontrar un lugar distinto, más cómodo, más íntimo, no rodeado de cables y cañerías. Sin embargo, este lugar tenía una ubicación bastante escondida, en un sitio poco transitado, eso no era cosa menor. Pero sabía que había habitaciones vacías, obviamente para la tripulación futura, no eran demasiadas, pero si de una cierta cantidad prevista para mantener la cantidad de tripulantes. Si tan solo pudieran llegar a una de esas habitaciones, podrían estar más cómodos que en ese escondite. Pero sería muy arriesgado, y él difícilmente podría llegar a ese sitio con la libertad que tenía en este sector medio. No tendría más alternativa que mejorar un poco ese lugar. Quizás podría traer un par de objetos más, pensaba, algo en que beber algo caliente, algún asiento más amplio y cómodo.

La seguridad también era necesario de resolver. No sabía de alguien más aparte de él que haya entrado en ese sitio, pero podía suceder en algún momento, y eso los pondría a ambos en un gran problema, sobre todo a ella, incluso su puesto y reputación podrían peligrar. Sabía que alguien que pone en riesgo la descendencia de la tripulación, estaba poniendo en riesgo estadístico a la misión misma. A pesar de eso, no se sentía en desventaja de intelecto, solo no estaba del lado correcto de la nave. Pensando con los ojos entre cerrados, terminó por dormirse también. No vendría mal descansar un poco, más aún sintiendo su respiración tan cerca. Estando así, todo le parecía simple, demasiado simple.

- Somos nosotros quienes complicamos todo. – Murmuró antes de dejarse dormir.

Lo despertaron los ruidos, no sabía hace cuanto dormían, pero no podría volver a dormirse ya. Había mucho alboroto afuera, desde los pasillos.

- ¿Qué sucede? – Preguntó ella despertándose de a poco.
- No sé. – Respondió mientras se acercaba lentamente hacia la entrada. Quedó junto a la puerta con el oído en dirección a ella. Se asomó al pasillo buscando algún sonido o pista que le pudieran decir que sucedía.




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