Cerró la puerta de su oficina, rodeó su escritorio y se sentó en su lugar reclinándose hacia atrás, un poco encorvado, llevándose la mano hacia el rostro, cubriéndose la boca, como si fuese una posición mágica que lo haría reflexionar con mayor atino. Aquellas frases rebotaban dentro de su cabeza, su decisión también, su enojo ya se había calmado. Tal vez se había precipitado en desterrar a Lugus al sector de atrás. Pero ya era tarde para dar marcha atrás. Ya era todo un acontecimiento semejante castigo y humillación, que un tripulante del sector fuese enviado atrás, era demasiado. Arrepentirse de ello, podría ser peor aún para él, su credibilidad, su liderazgo, eso que Lugus había puesto en duda.
Su padre ya no estaba, el primer Capitan de la nave, él si sabía mantener a raya al psicólogo. Pero él, no tenía las mismas herramientas. No tenía la experiencia que su padre como Capitan, no tenía su edad para igualar la firmeza y carácter de lo que decía. Él sabía cómo llevar a Lugus, sabía de sus habilidades, de sus conocimientos, de lo hábil que era con las palabras. Era un hombre que se formó para ser líder, por impulso y mérito propio. A él en cambio, lo habían formado, lo instruyeron, siempre le indicaron como debía hacer. Alguien más siempre consideraba las opciones y elegia cual era la mejor a seguir. Ahora que se encontraba en ese lugar, completamente solo, con tantas opciones para elegir, donde cada una tenía ventajas, desventajas y riesgos, donde ninguna era blanco o negro. Se sentía perdido.
- Ese técnico ya conoce el trabajo, déjalo ir. Mas aun si él mismo se ofreció. – Dijo Lugus.
- ¿Anton, ya estuvo demasiado expuesto al reactor. Además, sus reacciones no son normales, en las pruebas el reactor resultó ser seguro, sin radiación.
- ¿Qué es lo peor que pueda suceder? ¿Qué muera? Solo es un técnico.
- El mejor de su sector. Y no puedo enviarlo a que muera.
- Él ya conoce el trabajo. Enviar a alguien más es arriesgar al reactor sin necesidad. – Dijo el psicólogo con desafío en la voz. Logrando que Iván siempre dudara de sus decisiones.
- Es solo girar una llave.
- Tu padre no arriesgaría así la misión.
- Lugus ¿quién es el Capitan?
Quedaron viéndose unos segundos sin respuesta alguna, ambos sabían cuál era.
Luego del accidente del reactor, los comentarios de Lugus no se hicieron esperar.
- ¡Te lo dije y no me escuchaste! – Iván no atinaba a decir palabra alguna, solo permanecía sentado escuchando las mismas palabras que su cabeza le había estado repitiendo desde que se supo la noticia del incidente. – Ahora no solo tenés un muerto, el tipo que no querías arriesgar, igual tuvo que ir a solucionarlo, quedó mal herido. Encima el trabajo se hizo mal, los sistemas se dañaron y la mitad de las cosas no funcionan.
- Ya sé todo eso, me enteré antes que vos. ¿Tenés algo para decir que no sepa? – Se levantó tras unos segundos de silencio para salir del lugar, ya había escuchado demasiado de Lugus.
- No podés huir todo el tiempo de los problemas Iván. – Fue lo último que escuchó antes de salir.
Era cierto, no podía huir siempre de los problemas, los problemas no se cansan como los que huyen, y tarde o temprano te alcanzan. Pero él no estaba huyendo, solo necesitaba más tiempo para decidir qué hacer, no tenía esa habilidad de su padre que en cuestión de segundos sabía la mejor solución, la mejor respuesta. A él esas soluciones le tardaban en llegar, y las respuestas también, cuando ya había pasado mucho tiempo de cuando la necesitaba. Sabía que entre acusaciones y gritos, no se le daba bien encontrar soluciones, por lo que optaba por retirarse del lugar de conflicto, tenía sus propios tiempos. A eso los demás lo tomaban como debilidad, como un intento de huir, pero ya sabía que intentar explicar esas cosas eran en vano. – Nadie entiende lo que no quiere entender. – Pensaba para sí mismo.
La muerte de su padre fue repentina, no quedaron claros los motivos, pero era claro que había una conexión con el primer técnico, Anton, quien había entrado al reactor a coordinar las secuencias con el pulmón. Por algún motivo le afectaba más a los que se le acercaban que a él mismo. ¿Sería eso posible? ¿Qué clase de radiación residual podría ocasionar esos efectos? Aunque no en todos, Lyra también interactuó con él y nada le había sucedido. Desde que comenzó todo este asunto del reactor, ambos estaban pasando mucho tiempo juntos, igualmente no podía, o no quería, desconfiar de Lyra, sería ridículo que ella con el rol que cumple en la nave, pudiera fijarse en un simple técnico del sector bajo.
Estaban sucediendo muchas cosas que no habrían sido previstas por ninguno de los cerebros que diagramaron esta misión. Todos estos imprevistos caían sobre él, dudando de cada paso, sin saber en quien contar para lograr soluciones. Los demás cerebros a bordo eran similares a él, nunca habían considerado situaciones como las que se les presentaban. Les habían enseñado para que servía cada elemento, cada componente, que es lo que hacia cada cosa, pero no sabían cómo funcionaba internamente, eso no se les había enseñado y no sabían cómo enmendar los daños.
Al morir el Capitan, todo apuntaba a que era su hijo quien debería sucederlo en las tareas, el cual, si bien ya llevaba tiempo desempeñando tareas junto a su padre, aún le faltaba experiencia en el área de comandar. Al quedar al mando de la nave y la misión, se sintió en un lugar difícil de llenar. En un principio, Lugus le había resultado de ayuda ya que contaba con más experiencia solo por haber segundado a su padre por tanto tiempo.
- Capitan, no sabemos qué hacer con el módulo que no responde.
- Habrá que conseguir un repuesto del fondo. Y cada vez que vamos, los del sector de atrás nos sobornan. Que ridiculez.
- Espera Iván, conozco ese modulo. ¿Probaron reiniciarlo?
- Creo que no. – Respondió el tripulante.
- Prueben eso primero. – Dijo con firmeza Lugus.
- Si señor. – Respondió el tripulante dando media vuelta y regresando a sus controles, dejando con impotencia a Iván de saber que era su tarea definir que es lo que debían o no hacer los tripulantes, pero en ese caso, no lo sabía.