- No comprendo que le sucede. Siempre que busco llevar la relación a un paso más, ella pone un freno, una excusa, un escudo. Es completamente inaccesible para mí. No sé cómo hacer, no entiendo, no la entiendo. Y lo peor es que acepto sus escusas, son creíbles y nunca definitivas; <<…son cosas mías.>>. Y yo la entiendo, que no me está cerrando la puerta, pero sé que sigo esperando indefinidamente, y mi mayor temor en parte es, después de tanto tiempo compartido, después de tanto tiempo de compromiso, temo que llegue a cansarme de esperar. El tiempo me pesa, y yo sí deseo cumplir con mi misión individual: asegurar la próxima generación de tripulantes. Sé cuál es mi rol, sé que se espera de mí, y el tiempo pasa y aun no puedo comenzar a cumplir esa misión porque la que debería ser mi compañera y cumplir nuestra misión en conjunto, prefiere ver números en las pantallas.
- Iván, hay algo que siempre mencionas y que quizás de alguna manera pudiera ser la raíz de tus inseguridades. – El joven giró la cabeza con dirección al psicólogo como autorizándolo a que continuara. - ¿Tienes alguna idea de lo que pueda ser?
- Que siempre intento y nada funciona. – Dijo el joven tras pensar unos segundos. - ¿Qué está mal conmigo? ¿Qué es lo que hago mal?
- No Iván, es que siempre estás disponible, siempre estás esperando. Por eso ella no se mueve, porque está segura de que te tiene disponible. Tal vez algún día se decida a cumplir su misión individual, tal vez no, pero no va a ser porque hagas algo correcto ni mágico que la haga cambiar de parecer.
- La misión individual es importante, tal vez debería calmarme y esperar, en algún momento ella tendrá que cumplir con esa misión.
- ¿Y seguir esperando Iván? – El joven volvió a dirigir la mirada hacia el psicólogo. – Es justamente eso de lo que venimos hablando hace tanto tiempo: que estás cansado de la espera, pero a la vez, no consideras abandonar esa espera.
- ¿Cómo? ¿Dejar de esperar a Lyra? Nunca lo había pensado, de hecho, no conozco nadie que haya cambiado de compañera asignada.
- Sinceramente no conozco un caso similar tampoco. Pero en este caso, y en esta situación: eres el hijo del Capitán, se espera mucho de vos, y quedarte en la espera de tu compañera asignada, no resulta positivo para tu imagen como futuro Capitán. Supe de algunos casos donde la misión individual fue cumplida con gran tardanza, incluso algunos en los que directamente no la han cumplido. Sus roles fueron bajando de importancia, los que iban cumpliendo con la misión individual antes que ellos, fueron desplazándolos, ganando prioridad y quedándose con esos puestos. Debes recordar que las nuevas generaciones deben ser entrenados por sus padres para cubrir esos roles cuando ya no estén. Si no logras cumplir tu misión individual, alguien más que lo haya hecho podría tomar tu lugar.
El joven se quedó unos instantes pensando, toda esta nueva información y posibles caminos alternos para seguir, nunca los había contemplado. Antes le podrían haber parecido una completa locura, desligarse de su compañera asignada, esa que sabía desde niño que sería con quien cumpliría su misión individual.
- Sería un evento sin precedentes en la nave. ¿No es así?
- Tal cual, pero no hacerlo dejaría latente que pudieras ser el primer Capitan desplazado por no cumplir su misión individual.
- Eso sería peor. Y el tiempo corre, me enteré del primer tripulante de segunda generación en camino.
- Exactamente. No solo eso, sabes que la capacidad de nacimientos también es limitada, y de parejas asignadas también.
- ¿Cómo podría hacer para deshacer mi compromiso entonces? Igualmente, no tendría compañera disponible para ser asignada.
- Aun hay muchas que no han cumplido su misión individual, y es posible que algún compromiso pueda reacomodarse, recuerda que eres el próximo Capitan, alguna forma podremos encontrar.
- Necesito pensarlo un poco.
- Entiendo, pero no tardes, porque si sigues esperando a Lyra y luego cambias de opinión, puede que no haya compañera disponible para reasignarte.
Cuando la frustración es insostenible, la esperanza es en vano, esperar es solo prolongar las penas y aceptar que hay cosas que no van a cambiar si se encuentran en una zona de confort. De hecho, las cosas y personas que se encuentran en una zona de confort son las mismas que se resistirán a cualquier cambio, y harán todo lo posible por que el equilibrio que los mantiene en esa comodidad no desaparezca.
¿Cómo reasignarían a una joven a ser su compañera asignada? ¿Habría alguien disponible? ¿Le quitarían su compañera a algún otro joven? ¿Será compatible con él como sentía que era con Lyra? ¿Habría ese desafío de conocimiento entre ambos que existió desde niños? ¿Cómo sería lidiar con alguien más? La sola idea era aterradora, pero las palabras de Lugus eran razonables, ya había esperado demasiado tiempo, le había tenido suficiente paciencia. Cada vez que trataba el asunto, ella simplemente me ponía un freno. No era un cierre, no era un final, pero tampoco una promesa, ni una garantía cercana a avanzar con su misión individual.
- ¿Cómo te ha ido? ¿Qué te pareció la joven?
- No estoy seguro, es… - Hizo una pausa buscando la palabra correcta. - … diferente.
- No es Lyra. ¿Es eso?
- Es agradable, fue animada e interesante, de hecho, hablamos bastante. Pero…
- No es Lyra.
- No, no es Lyra.
- Exacto, esa es justamente una de las razones por las que te asignamos una nueva compañera. Sabes que es lo que querías, avanzar, cumplir tu misión individual. Tu nueva compañera está completamente dispuesta y cumple con los requerimientos, estoy seguro de que es una buena elección dentro de las circunstancias. Aun te estas aferrando a lo conocido, a tu zona de confort, pero eso solo te lleva a repetir el mismo circulo otra vez.
Iván no asintió, solo escuchaba y reflexionaba las palabras del psicólogo. No decía nada, pero no por estar de acuerdo, sino porque no tenía nada que agregar.