Pasajeros en extinción

5.4 - Oscuridad

La puerta se cerró detrás de él, apenas si llegó a cruzarla a tiempo antes de ser alcanzado. Del otro lado quedaron los del sector de atrás, furioso por la huida del Capitan y dirigidos por la energía imparable del Tanque. Parecía que mientras el grandote estuviera del otro lado, la amenaza de perder el control total de la nave no cesaría. Los golpes del otro lado eran cada vez más fuertes, esta vez no parecía posible que la puerta pudiera contenerlos. Si lograban entrar, nadie podría prever lo que sucedería. Esta vez parecían incontenibles, imparables, llegarían a cada rincón del sector delantero una vez que vencieran aquella puerta. Esa era la única certeza de Iván, el sector de atrás estaba perdido, y ellos también lo estarían si no lograba frenarlos de inmediato.

Los ayudantes del Capitan estaban junto a él, observando de frente la puerta, viendo como los golpes retumbaban en ella, la hacían temblar y aturdirlos con cada golpe.

- Una vez más, mi solución es de último recurso. – Se dijo a sí mismo en voz baja, nadie más podría oírlo por los ruidos. – Vámonos y cierren la calefacción como dijimos, eso hará enfriar el sector y obligarlos a retroceder.
- Si Capitán.

Uno de los ayudantes tomó su pantalla, tocó un par de veces buscando en los planos de la nave mientras los golpes continuaban resonando. Localizó la válvula que debía y realizó la maniobra indicada. En cuestión de segundos, un golpe se escuchó sobre sus cabezas por encima del techo, todos quedaron viendo hacia arriba hasta que se sintieron más golpes violentos en las paredes, primero desde el otro lado, pero acercándose en cuestión de instantes. Desde la puerta parecía que la temperatura bajaba rápidamente, el plan parecía haber funcionado. El segundo ayudante se acercó a la puerta con la mano extendida para confirmar el descenso de temperatura cuando sucedió la última explosión.

Una gran nube helada salió tras la explosión desde los bordes de la puerta dispersándose por todo el lugar, Iván y los ayudantes buscaron huir en sentido opuesto, para uno de ellos fue imposible, quedó atrapado en la nube y ya no lo pudieron ver. La nube lo había congelado todo en instantes, todo lo que tocaba a su paso, al ayudante inclusive. Siguieron corriendo, buscando refugiarse, no sabían hasta donde los podría seguir la nube. La huida se complicó aún más cuando las luces se apagaron, Iván no dejaba de golpearse con las paredes y los adornos que había en los pasillos. Estaba desorientado con la oscuridad, el descenso de temperatura, y la cabeza donde aún resonaban las explosiones.

- Volví a hacer todo mal. – Se dijo en voz baja.

Se escuchaban voces desde las habitaciones.

- ¿Qué fue eso? ¿Qué pasó? – Se preguntaban unos a otros a los gritos.
- Esperen en sus cuartos. Soy el Capitan, mantengan la calma. – Les fue respondiendo mientras buscaba levantarse de a poco, como si con sus palabras buscara calmarse a sí mismo antes que a los demás.

Las luces de emergencia finalmente se encendieron, ya no estaban en completa oscuridad. La luz cálida y tenue alcanzaba para al menos distinguir la dirección del pasillo y no seguir chocándolo todo. Se levantó sosteniéndose de la pared y comenzó a caminar de nuevo en dirección al sector de mando, necesitaba hablar con la tripulación, saber que había sucedido y en qué situación se encontraban. Continuó avanzando los pasillos y las puertas que le faltaban.

- ¿Qué pasó? – Preguntó Iván cuando al fin llegó al sector de comando.
- Capitan, no estamos seguros. Pero perdimos control de todo. – Respondió una de las operadoras de las pantallas.
- ¿Cómo que <<de todo>>? No podemos perder control de todo.
- Está todo apagado señor, no sabemos que pasó. ¿Tiene alguna idea?
- Mi plan era cerrar la calefacción del pasillo para que se enfriara y así ahuyentar a los del sector de atrás. Al hacerlo, alguna de las cañerías no debe haber soportado el cambio de presión y reventó. Es lo único que se me ocurre.
- ¿Y qué pasó allí Capitan?
- Se congeló todo. Una gran nube salió de los bordes de la puerta congelando todo.
- La única forma de que todo se congele en un sector, es que se haya roto la protección térmica de este, y ante una rotura de la calefacción, esta debiera aislarse automáticamente, salvo que afecte al anillo central, pero lo dudo, sino ya estaríamos todos helados.
- ¿Qué significa que la protección térmica esté rota?
- Que en ese sector habrá la misma temperatura que en el exterior.
- Se refiere a…
- Si señor, la misma temperatura que hay afuera de la nave.

Estas palabras fueron de más desalentadoras para Iván, ante semejante desastre solo atinó a sentarse y llevarse la mano a la frente, en silencio, como intentando reconectar sus pensamientos con la realidad. Había logrado detener el avance del Tanque, Lugus y los del sector de atrás que intentaban tomar el mando de la nave, pero ahora había provocado un problema quizás mayor aún. Al menos era más fácil buscar soluciones con sistemas que no funcionan que tratar de razonar con alguien que no quiere hacerlo.

- Capitan. – La operadora interrumpió el trance en el que Iván pareciera haber caído. – Deberíamos tratar de bajar a la sala de tableros, quizás se activó alguna protección, no es normal que todo se apague.

Iván volvió a escuchar ese tono, esa acción, eso que le daba inseguridad, ese que le recordaba a quienes siempre lo desafiaron, una vez más la sugerencia más lógica de lo que se debía hacer no nacía de él, a pesar de que sabía la respuesta. Pero no era momento de ponerse a luchar con sus inseguridades, no era momento de enfrentar una vez más a quien le daba la sugerencia correcta. Ya había actuado por su cuenta varias veces y todo había resultado mal, quizás ya era momento de aceptar que no podía solo con todo, que seguir fallando podría ser fatal, no solo para él sino para todos.

- Bien, hagamos así.




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