A medida que avanzaban, Iván no podía no pensar que todo aquello era su responsabilidad, todo ese paisaje oscuro, con unas luces de emergencia cálidas y tenues en medio de los pasillos oscuros y helados. Avanzaba con sus dos ayudantes que le siguieron en la tarea de bajar para ver si era posible rehabilitar los sistemas apagados tras la explosión. No podía dejar de pensar en lo sucedido, en que pudo haber tratado las cosas de forma diferente para que no terminaran así. A medida que avanzaban por la parte baja del sector delantero, era donde se encontraban las maquinas que hacían funcionar todo, los alimentos, el agua, los tratamientos residuales, todo automatizado, y naturalmente el reactor, el corazón de la nave que ya había estado fallando y desde el cual comenzaron los problemas por no saber qué hacer con él. Por más que se envolvía con más fuerzas a la frazada que le habían conseguido, el frio era muy fuerte, más aún cuando se acercaban al sector central. Al apagarse todo, la calefacción también estaba afectada, si no lograban rehabilitarla pronto, el frio terminaría llegando a cada rincón de la nave.
Avanzaban en dirección hacia el reactor, ahí el frio disminuía paso a paso. El reactor no se detenía nunca, no era posible detenerlo una vez que se ponía en funcionamiento, lo único que hacían los sistemas era conectar o desconectar cosas de él, pero detenerlo era imposible. Como efecto secundario, generaba calor, y de hecho gracias a eso era que todo el sector delantero no se encontraba helado del todo aún. Fue ahí donde pudieron dejar de aferrarse con tantas fuerzas a las frazadas.
- Aquí está Capitan, parece que todo se desconectó.
- Seguramente para evitar una sobrecarga. ¿Se puede reconectar?
- Si, pero debió haberlo hecho automáticamente.
- Ahora importa reconectarlo.
- No estoy seguro de como se hace. – Dijo el ayudante.
- Creo que es aquí. – Señalando una de las llaves desconectadas.
- No Capitan, estoy casi seguro de que es aquí. – Aseguró el ayudante señalando otra llave. – Debe reconectarse esta primero y de a poco las demás para no volver a sobrecargar algo.
- Solo espero que funcione.
- Yo también Capitan.
El ayudante accionó uno a uno los conectores. Se escuchaban ruidos de las maquinas nuevamente, se estaban habilitando y volvían a funcionar. Poco a poco los sistemas fueron reactivándose, las luces fueron encendiendo poco a poco, aunque no todo regresó a la normalidad.
- No todo encendió. - Dijo el Capitan.
- No, estos controladores, quizás se hayan quemado.
- Eso me temía.
- Que hacemos ahora Capitan?
- Asegúrese si eso está quemado. Hablaré arriba, quiero ver que funciona y que no. Así sabremos que priorizar.
Las luces habían vuelto, a medida que regresaba al sector de comando, iba cruzándose con los demás tripulantes. A pesar de las preguntas, Iván no se detenía, solo se limitaba a decir unas leves palabras para que mantengan la calma. Muchos de ellos estaban asustados, y sus palabras buscando tranquilizar, en el fondo eran más para sí mismo que para los demás.
- Pudimos reconectar algunas cosas. ¿En qué situación estamos? – Preguntó a la ayudante al entrar al comando.
- Estoy revisando, falta la mitad de las cosas, pero podríamos estar peor.
- Ya no sé qué podría ser peor.
- Quedar congelados por completo. Estoy viendo que no se habilitaron las válvulas de calefacción.
- ¿Y el anillo principal?
- Parece estar a temperatura correcta, pero si no se habilitan las válvulas seguiremos con demasiado frio.
- Yo iré, creo que se dónde es.
Volvió a dirigirse hacia atrás, la temperatura aún era baja en el sector, si la calefacción no funcionaba debidamente, no podrían resistir mucho sin el abrigo necesario. Conocía donde estaban las válvulas y por donde se encontraban las cañerías, justo a mitad del sector debía descender de piso, había dos anillos para el sector delantero y allí se encontraba el primero. Entró en una pequeña puerta en un rincón de un pasillo, pocos sabían que había allí. Dentro se encontraba la válvula del anillo delantero, evidentemente no se había activado, pero no le fue difícil forzarla para que se activara manualmente. Al momento que se activó, notó como la temperatura comenzaba a subir.
Solo quedaba reactivar la segunda válvula, pero debía llegar hasta allí. Podría subir nuevamente o seguir por el estrecho túnel que había allí mismo. Era más incómodo, pero más cálido que regresar por donde entró. Prefirió la calidez del lugar, fue avanzando por el estrecho pasillo junto a las demás cañerías y bandejas de cables. Llegó a la siguiente habitación, donde debería estar la segunda válvula la cual encontró rápidamente. Intentó forzarla tal como hizo con la primera, pero al hacerlo, un fuerte silbido lo aturdió, una nube grande de vapor lo cubrió todo.
- La cañería se rompió. – Se dijo mientras volvía a desactivar la válvula y se cubría del vapor. – Esta parte quedará helada. Al menos por ahora.
Se dispuso a regresar al frente, pero esta vez por la puerta de la habitación, no por el pasillo que daba a la primera válvula. Era un lugar poco frecuentado, antes no había fallado nada de esos sistemas, había poca luz ya que el lugar no lo requería, razón por la cual no vio que algo resaltaba en el piso chocándolo y cayendo. Se puso de rodillas y giró la cabeza para ver que lo había hecho caer. Solo se dio cuenta al distinguir la forma de un zapato, levantó la vista hasta distinguir el cuerpo, pero no era solo uno: eran dos cuerpos, abrazados y completamente congelados. Estaban en un sector cercano a la puerta que daba al sector de atrás, justo debajo, la explosión y la nube helada fue tan veloz que los debió sorprender y congelarlos antes de que pudieran reaccionar. Pero ¿qué hacían ahí? Mayor fue su sorpresa al reconocerlos, era el técnico de la parte baja, aquel que había logrado estabilizar el reactor evitando un desastre mayor, y entre sus brazos estaba Lyra. Todo pensamiento se apagó al verla ahí.