Son las tres de la tarde. Supongo que debería levantarme. Aunque siento que no dormí nada realmente, no recuerdo si dormí en algún momento. Creo que sí lo hice. Recuerdo que estaba soñando algo extraño, aunque también creo que pudo ser ayer. Estaba soñando con algo parecido a una calle, tal vez la de mi barrio. Por alguna razón, cuando estoy en un sueño veo todo morado, aunque al mismo tiempo no es como que puedas reconocer colores.
Hay algo que recuerdo muy fuerte. Era una flor, redonda y con manchas. No sé cómo se podría llamar, tal vez la reconozca si la veo. Era muy bonita, creo. Tenía una forma rara. Normalmente las flores tienen pétalos alrededor y mantienen como un diseño parecido. Esta es diferente. Tenía la forma como de un corazón. Esta flor no era como las demás que he visto.
—Es que ella era diferente.
—No era diferente —dice él—, simplemente te dolió darte cuenta.
Estuve pensando mucho tiempo en nuestra conversación de ese día. Es muy agradable, la verdad, pero me regresé con un sabor muy malo en la boca. No es que la salsa no estuviera rica. Tal vez me dijo muchas verdades, y no de la forma en que me puedo enojar con alguien y pelear con él, sino en la que simplemente me empecé a sentir mal. ¿Por qué tuve que darle tanta importancia todo ese tiempo? Tal vez solo quería desahogarme y que dijeran que tenía la razón. Quería tener la razón porque me hizo enojar mucho, me hizo pasarla muy mal. Pero no tenía la razón, supongo.
No sé por qué querría tener la razón. ¿Por validación de quién? Que me dijeran «pobrecito» y que no estuvo bien lo que me hicieron. ¿En serio querría yo que sintieran esa lástima por mí? Todo lo que he hecho es quejarme, sin hacer nada al respecto. Pero tampoco puedo hacer nada al respecto. No hay nada que se pueda hacer. No se puede arreglar ni revertir, y además es obvio que iba a terminar mal. Tal vez debí haber hecho muchas cosas, como darme cuenta antes o saber que no estaba listo, pero todo lo que hice fue, de alguna forma, dejarme llevar por las circunstancias.
Pero no estaba listo. No estaba listo para una relación porque nunca la había tenido. Pero ¿de qué forma iba a saber cómo era tener una relación? Al final lo tomás como aprendizaje, ¿no? Lo tomás como un aprendizaje para una nueva relación en donde no vuelvas a cometer los mismos errores. Pero al mismo tiempo no tuve una buena experiencia. Nadie me ha dicho en ningún momento qué debería hacer o cómo debería actuar.
—Deberías usar esto —dice ella.
Debería cambiar cómo soy, verme diferente. ¿Esa es la forma? Ser diferente, ser alguien más seguro de sí mismo, o cambiar mi forma de vestir, verme mejor. ¿Doy asco? ¿Doy la imagen de alguien que no se cuida? Y si soy más seguro, podría llegar a considerarme más atractivo. No sé si él se considere atractivo. Anda ahí, en lugares caros y dando consejos. Me dice: «Debés darte cuenta». ¿Darme cuenta de qué?
—Debés darte cuenta de que la única forma es seguir adelante —dice él.
Tal vez tiene razón. La respuesta es seguir adelante y simplemente olvidarlo, porque mientras más sigo aquí pensando, más me duele la cabeza. Realmente no le debo nada a nadie. Me estaba preocupando tanto por una relación en la que no quería estar. No sabía qué era lo que quería. Supongo que pensaba que las personas están en una relación porque deberían estarlo. Pero no estaba listo para eso, ni mucho menos para una separación.
Todo lo que debía hacer era simplemente quedarme solo, porque si alguien aparece no la buscás, solo aparece. Pero tampoco debería estar con nadie. Tal vez estoy mejor así. No sé si en algún momento me gustaría estar con alguien. La verdad es que supongo que me gustaría casarme y algo formal, aunque lo que no quiero es volver a pasar por eso. No sé si las parejas puedan estar siempre juntas.
—Perdón, hijo —dice mi viejo—, pero está en nuestra biología.
Por un momento estaba pensando que pueden ser problemas de tiempos modernos, en donde brincás de pareja en pareja, no encontrando la buena sino pasando el tiempo. Pero parece que es algo atemporal. Tal vez es lo que quería, simplemente pasar el rato conmigo, y yo creía que las parejas duraban para siempre. Pero parece que este es el mundo en el que vivo. Uno en el que me duele existir. Uno en el que estaría destinado a estar dentro de estos ciclos interminables, tratando de ser feliz cuando sé que nunca lo estaría. Si es ese el mundo en el que vivo, tal vez lo mejor es estar solo. Hay tantos problemas en el mundo, como conseguir un mejor trabajo y el hambre mundial. ¿Por qué debería preocuparme por esto?
Lo que necesito ahora es distraerme de todas estas estupideces, enfocarme en una meta. Todo el tiempo me movía por inercia y solo debo tener algo claro. Un paso pequeño.
—¿Vos qué pensás?
Bueno, obviamente no pensás en nada. Sos una araña. Seguramente pensás en cazar moscas o algo así. Pero sos la araña más inteligente que he conocido. No sos como todas las demás.
Tenés mucha razón. Lo que debo hacer es salir de este lugar y hacer algo con mi vida, porque no necesito a nadie. Tener pareja es algo que se escoge cuando sabés que tenés la madurez para entrar en ese desafío y tal vez tener cierta estabilidad. En fin, todo va a lo mismo. Es que si en algún momento conozco a alguien es porque sé que puede lidiar con eso, y ahora mismo no puedo. Así que debo salir de aquí, no solo del baño sino de esta burbuja en la que he estado tanto tiempo encerrado.