Pastillas con sabor a libertad

Capítulo III

Una mañana de verano distinta debido a que jamás había tocado un libro en enero, normalmente estaría durmiendo, pero a medida que la edad aumenta también las responsabilidades, tarde como siempre ingrese al salón de clases y como todo buen miedoso enfrentándome a lo nuevo a lo desconocido una sensación subía de mis pies a la cabeza, el momento era desconocido pera esa sensación ¡OH! valla sensación más familiar esa que parecía bombeada por mi corazón, esa que hace años me ataco y durante estos años de cordura se ocultó, sin decir una palabra expreso, yo también me gradué junto a ti y ahora también estoy aquí, aun no me has vencido recuérdalo Sergio.

Con apenas unos soles en el bolsillo en mi mente solo había un camino La Nacional, era el lugar que le traería éxito a mi vida y a la de mi familia, suena bonito verdad, pero el camino no era tan sencillo, el premio por el esfuerzo era educación gratuita “Que maravilloso manjar, en un país donde el joven que no tiene para ese sabor probar, solo le queda de sol a sol por un sol trabajar”

El camino era costoso, los lugares donde entrenan a los muchachos para el día del examen no eran baratos, jóvenes cientos, miles de ellos de distintos lugares de costa, sierra y selva peleaban por un cupo, el enfrentamiento no solo era contra cien preguntas en una hoja de papel, también contra jóvenes llenos de sueños, que a diferencia de mí ya habían despertado, ya no vivían en el mundo del colegio, ahora vivían en el mundo real donde sus sueños se materializaban en metas y objetivos, los cuales yo no había decidido.

La mochila que empecé a cargar todas las mañanas ya no solo traía materiales educativos, también traían confianza de mis seres queridos, gastos, futuro, éxito, fracaso, decisiones la mochila cada vez se sentía más pesada que mis piernas poco entrenadas a las justas al salón llegaban.

Decidí tomar ese verano para saber que carrera elegiría, por suerte en la institución donde estudiaba tanto letras como números te ofrecían, un catálogo lleno de cursos yo veía por primera vez y quería descubrir con que materias yo tenía más afinidad. La enseñanza también era distinta ya no sientes la misma tolerancia que en el colegio, los profesores te ofrecían como mensaje oculto pero obvio ya no eres un niño ya es hora de que tomes una decisión para tu vida.

En este mundo nuevo de decisiones como todo primerizo me equivoque, ya estábamos muy cerca del día del examen, sin pensarlo más elegí el bando de las carreras top sin estar muy seguro, me deje llevar más por la realidad de lo que yo quería en realidad, porque el segundo me decía ¿Realmente es lo que quieres en tu vida? Y el primero me decía este es el único camino que necesitas para el éxito, realidad disociada por el entorno que me gritaba no seas tonto del arte nadie ha logrado nada.

Sofocado, el tiempo se me agotaba, quizás si un día más me daban mi decisión cambiaba, quizás si hubiera esperado un día más, recordaría aquellas clases de historia o de literatura, conocí grandes hombres en la historia, libertadores, científicos, militares, aristócratas, escritores, entre otros nombres, me sorprendía sus hazañas, sus obras, sus ideas, su aporte al mundo, todas eran muy acertadas, habían dejado una marca en la humanidad, me sorprendió que todos tenían algo en común, eran reconocidos por el impacto que habían tenido, los escritores tenían muchas novelas, cuentos, textos, que enviaban un mensaje al lector ya sea de esperanza, de conocimiento incluso de traición dependiendo del tema que habían abarcado algunos incluso habían logrado un impacto mayor del que se había imaginado.

Como Homero en sus obras de la Grecia antigua que hasta ahora sirven de inspiración para películas y series de televisión, el lazarillo de Tormes el cual nunca nadie supo quien lo escribió por lo hostil que era publicar una obra de ese tipo en esa época, o viniendo un poco más cerca, Miguel de Cervantes, Edgard Allan Poe, Wolfgang, viniendo un poco más a este territorio, Ricardo Palma, Mario Vargas Llosa todos transmitían increíbles mensajes en sus historias.

También recordaba la clase de psicología en verano, curso tan esperado por un tipo que hasta ese momento entre pastillas y expertos había vivido, nombres nuevos y extraños de personajes de gran conocimiento sobre este tema tan denso y extenso, investigaban sobre la mente y sus comportamientos, hicieron grandes descubrimientos sobre cómo está conformado el cerebro, neuronas que transmiten información a través de señales químicas y eléctricas haciendo posible funciones como el pensamiento, la sensación, el movimiento y las emociones.

Desde la antigua Grecia con Pitágoras me dio curiosidad no solo encontrarlo en las clases de geometría también en la historia de la psicología, realmente el profesor dijo que Pitágoras no se enfocó mucho en este tipo de conocimiento, pero fue uno de los primeros en plantear la importancia de la salud mental y emocional en el bienestar humano, en las primeras clases del curso nos enseñó algunas cosas que postulo como:

“la armonía como un principio que puede influir en nuestro estado de ánimo y bienestar emocional”

“el cultivo del alma implicaba la búsqueda de la verdad, la reflexión sobre nuestras acciones y la conexión con el entorno espiritual”

Jóvenes en aquella época la filosofía era muy aplicada y estudiada en muchas culturas, como por ejemplo también tenemos a Platón que fue “el primero en dividir espíritu y materia” estas ideas junto a la de Pitágoras y otros pensadores, aunque no se desarrollaron de manera explícita en el ámbito de la psicología, dieron inicio a querer investigar sobre la naturaleza del cerebro y llevaron a preguntas ¿Cómo está estructurado el cerebro? ¿Cuál es la función del cerebro? Que años más adelante se fue descubriendo.




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