Pastillas con sabor a libertad

Capítulo VI

Esa noche al finalizar la conversación entre Mónica y Sergio comento de la duda sobre esa relación…

-No sé Sergio esa relación me huele mal- dijo Mónica

-Quizás tienes esa corazonada porque es tu amiga- dijo Sergio, yo por mi parte mejor no me meto no valla a ser que la encuentre un día en mal momento, por suerte ya mañana es viernes esta semana ha habido más quejas de lo normal en el trabajo.

En las noches del viernes Martin me invitaba a hacer deporte en una cancha sintética, aparte de ser apostador me invitaba a jugar pelota, utilizaba su camiseta de aquel equipo europeo yo como buen latino de algún equipo brasilero, este deporte es tan simple pero tan hermoso, quizás por eso mueve multitudes, quizás por eso existe hinchas en cada parte del mundo.

Después del trabajo, mandaba la confirmación del partido cinco contra cinco, a pesar de ser un juego, la presión igual es alta y más si sabes que hay unas cuantas monedas de por medio, yo no era un gran futbolista tampoco era el peor, siempre Martin tenía la amabilidad de escogerme para su equipo, yo iba a la delantera porque era bueno para chutar y dar pase entre líneas, él iba a la defensa por su estatura y fuerza cuidaba bien el balón ambos teníamos una gran responsabilidad nos jugábamos la gaseosa, el agua, el pasaje para algunos la cerveza, esos cinco soles valían oro, muchas veces estuve frente al arco y no anote el equipo contrario lo celebraba, mi equipo renegaba y yo me lamentaba tan cerca y la mando por encima del arco, algunas lisuras decían yo también me incluía, era por el calor del momento no era por maldad no lo sentí así.

Me di cuenta, en vez de que alguno lo relajara había muchos que parecían estresados no sabía si era su deseo tan grande por ganar o simplemente no sabían perder y de lo que solo era en principio un juego termino en algo más serio.

El futbol como tal es un juego, pero el resultado no lo es y ese sentimiento del futbolista se lo transmite a la hinchada, hoy era futbolista, los domingos al medio día sentado frente a mi televisor era un espectador, era un aficionado, era un tipo que estaba alentando a su equipo amado.

Al finalizar el encuentro algunos se quedaban a tomar yo no podía porque hasta los sábados trabajaba, algunos reclamaban los goles que falle no solo yo también el delantero del equipo contrario, esa noche ganamos y sentí una gran alegría a pesar de ser el delantero metí solo un gol de cinco.

Contaban sus anécdotas de la semana a otros que se conocían de hace muchos años incluso desde el colegio, recordaban las travesuras escolares, las malas notas que sacaban, otros hablaban de sus trabajos y otros que estaban desempleados buscando un cachuelo para ganar algo de dinero, yo metía temas como las apuestas o el amor, pero no para pedir consejos solo les contaba un poco de mi situación, también el estrés del trabajo y otras actividades de la semana.

- ¿Como conociste a Martin? – pregunto Rafael.

Le iba a decir en un hospital, pero inmediatamente Martín me corto.

-En un taller de cursos sobre cosas de redes e informática- dijo Martín, con un poco de preocupación.

-Que chévere- dijo Rafael.

-Llevamos programas que nos piden en el trabajo de cada uno- dijo Martín, salvando la situación.

-Yo también quiero llevar cursos me están solicitando- dijo José ¿Cuánto es el costo aproximadamente?

Lance un numero para que Martín vea que le sigo el juego, doscientos soles con certificado incluido, es muy bueno el docente, sin embargo, mientras decía estas palabras en mi mente pensaba ¿Por qué Martín no quería que yo diga en un hospital? ¿Acaso lo quería ocultar? No quise hacerme más preguntas, era un momento para compartir y reír, seguimos conversando la noche avanzaba y me despedí de todos para ir a mi casa.

-Nos vemos Sergio hasta el otro viernes de pichanga- dijo Martín, con una gran sonrisa, sal a correr un poco para que no termines tan cansado después del partido.

-Hasta luego amigo- dijo Sergio, despidiéndose con un apretón de manos.

Esa noche en mi habitación me quede pensando en aquella acción, será que él se avergonzaría de su enfermedad o simplemente no quería mostrar debilidad entre esos hombres de gran edad, quizás sacaba muchas conclusiones sin saber el contexto, quería dormir pero cuando la cabeza está pensando demasiado parece que el sueño te ha abandonado, tenía los ojos totalmente separados, aun sintiendo mi cuerpo totalmente desgastado por el ejercicio realizado, las ideas en mi cabeza dan vueltas y vueltas en la fría madrugada, me planteaba una y mil preguntas sin tener respuestas para ninguna, solo me queda recurrir a las pastillas que aunque no me dan las respuestas para estas preguntas me ayudan a ir al mundo de los sueños, mejor dicho del sueño porque cuando estoy con una dosis en mi cuerpo no tengo ni sueños, ni pesadillas solo cierro los ojos esperando el siguiente día.

Hay una teoría muy interesante sobre las pesadillas, dicen que cuando duermes apretando tu pecho seguramente alguna tendrás esa noche, puede ser algo biológico por acción de esa presión tengas un mal sueño, pero ¿Siempre es así? Creo que no, no es necesario que físicamente te presiones el pecho, también es por el corazón afligido entonces en ambos casos el principal es el corazón y la presión independientemente si esta presionado externamente como internamente.




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