Ingresé a esta habitación al ocultarse el sol y desperté al salir el sol, con apenas el sonido de un par de aves en mi ventana había pasado muchas horas desde que empecé con la reflexión, durante el viaje, en el bus y ahora en esta habitación, recordé toda mi vida, desde mi niñez, pasando por la adolescencia y llegando a la juventud, pero aún faltaba la respuesta real que quería escuchar mi corazón.
Ojos cerrados viendo imágenes presentes de mi historia trazada,
buscando mi paz inmóvil libre en mi sueño,
sin borrador solo ocultando lo peor de mi vida pasada,
durmiendo con el enemigo hasta aquí está conmigo cual toxico dueño.
Archivando las mejores fotografías en mi habitación desolada,
pastillas de libertad ayudando hasta la actualidad a este simple limeño,
fe sin convicción libra mi alma de sus garras infectada,
espíritu debilitado rompe la máscara de este tonto risueño.
El día sábado llego tengo que calcular mi tiempo porque a Erika en la noche yo la debo recoger, sentados en una banca con una tajada de pizza y un vaso de gaseosa de esos que venden por cinco soles me dio curiosidad que un hombre de más de treinta años de edad alto y moreno apuesto el desgraciado no tenía novia ni hijos que cuidar hasta donde yo sabía ¿Acaso nunca se había enamorado? En mi mente eso no era posible yo con veinte años y ya con buen tiempo de enamorado sabía que todo hombre en el amor en algún momento había caído.
-Esta plaza para todos los que estudiamos por el centro de la ciudad se nos hace muy familiar- dijo Sergio.
-A mí también me gusta mucho este lugar y las pizzas que preparan son baratas y me recuerdan a cuando aún era estudiante de universidad- dijo Martín.
-Tantas personas vienen a este lugar a pasear solo por un rato de diversión, otros a despejar su mente, otros a controlar su mente- dijo Sergio.
-Como nosotros dos que preferimos la calle que una oscura habitación creyendo que esa es la solución- dijo Martín.
-No hay que ser pesimista Martín a muchas personas le sirve tomar aire puro y no hay que negar que a nosotros también un poquito al menos- dijo Sergio.
-Vemos muchas sonrisas, pero tú y yo sabemos que muchas no son verdaderas- dijo Martín.
-Es verdad incluso nosotros mismos ¿Cuántas personas crees que de todas las que ves estén medicadas? – pregunto Sergio.
-A simple vista ninguna- respondió Martín, pero si me pongo a observar detalladamente más de uno seguro encontrare.
-Ese tipo que fuma en la esquina es raro es pleno media día no tendrá calor- dijo Sergio, posiblemente su ansiedad disminuye el calor porque para relajarse usa el humo del cigarrillo.
-Es probable que las pastillas le den sueño o apaguen su mente un momento y como está en pleno trabajo para evitar eso mejor se pone a fumar- dijo Martín.
-Ese de allá está respirando más agitado de lo normal y sus manos se ven inquietas- dijo Sergio.
-Si es verdad además usa una técnica para respirar que esta más inclinada para reducir tensión- dijo Martín.
- ¿Cómo nos vera el mundo a nosotros? – pregunto Sergio.
-Yo te veo normal- dijo Martín.
-No es igual tú sabes la enfermedad que tenemos- dijo Sergio.
-Las personas que no te conocen te verán como un bicho raro y las que te aprecian te verán normal- dijo Martín, pero las que dicen amarte elegirán si te verán normal si es mejor dejarte o mejor ayudarte.
Al oír eso le pregunte:
- ¿Tienes novia o un hijo que cuidar? – pregunto Sergio, sin tapujos directo al grano.
-A qué se debe tanta curiosidad- respondió Martín, pero si quieres saber la historia te la puedo contar.
Solo te diré que lo que te contare quizás la luz te haga ver o quizás en oscuridad te haga caer.
Sin importar el resultado le dije, sí cuéntame la historia que en todo este tiempo jamás me has contado, con una frase comenzó:
Lamentablemente “Todos los locos que no somos controlados llevamos a la locura incluso a un ser amado”
Eran mis veinticuatro vivía con mi madre en un cuarto alquilado techo y comida no faltaba pero eso si la plata para más no alcanzaba, un joven universitario con carrera de contabilidad ya culminada iba a entrar en la boca del lobo llamado mundo laboral, repartía mi curriculum a todo el mundo sin parar, pasaban los días y nadie me llamaba entrevista tras entrevista nadie me aceptaba, hasta que un día un mensaje llego a mi celular era de una empresa muy grande que toda mi vida había deseado, el puesto era bajo pero estaba tan desesperado que sinceramente con tal de ejercer la carrera cualquier sueldo iba a aceptar, pase entrevista con el jefe de área y con la jefe de recursos humanos que dirigía ambos locales que estaba ahí solo por unos días hasta que consigan el reemplazo de la persona que había renunciado, era una mujer muy hermosa de no mucha edad se llamaba Roxana.