Con mis pastillas con sabor a libertad, tonto e impaciente, que peligrosa combinación, pero muchas veces sirven para que la vida te de otra lección.
En la universidad, una exposición bastante buena y con una postura solida decía que muchas drogas son de uso medicinal, fue tan buena que hasta me hicieron pensar y reflexionar y me llevo a una pregunta ¿Son realmente malas? Me entro el bicho de la curiosidad, pero mal científico porque quería experimentar sin antes ver la teoría ni archivos de hombres que la habían investigado y descrito, aun apenado en el corazón quería otras drogas consumir, un poco de variedad no hace mal, para ver si más rápido me puedo recuperar.
No había aprendido nada de la historia de Martín, o es que me tiene que pasar para recién decir es verdad todo lo que te cuentan, por temas de investigación y como hablando del tema decidí ir por ese amigo Miguel, el cual yo lo conocía y sabía que siempre las tenía encima, yo nunca había consumido, asumía que eran dulces como el azúcar si fueran agrias nadie las consumiría, ni generaría adicción en aquellos que la prueban y nunca más lo pueden dejar, tenía miedo quizás por mi poca experiencia o autocontrol, me imaginaba después de consumirlo tirado en la calle o debajo de un puente viviendo, había muchas consecuencias, pero ya habiendo pasado por una experiencia donde no había aprendido en cabeza ajena quise cambiar mi vida y la decisión que iba tomar.
Consultando a Martín, el cual ya había consumido y luego dejado que tuvo el valor para erradicar esta adicción, necesitaba un consejo para no caer en la tentación.
Le mande un mensaje y le consulte sobre aquel tema, no le dije que iba a hacer, solo si quisiera escuchar un poco más de esa parte de su historia, me diste la pista para tantas perdiciones y tentaciones que hace caer hasta el más sano, el más humano ahora que hacer con este mal si algún día me llega a atacar.
En un audio de quince minutos algunas dudas resolvió, Sergio así como las drogas que consumimos estas también nos elevan al cielo, la diferencia que las pastillas te elevan al cielo pero te regresan, te hacen pisar tierra luego del efecto, en cambio, las otras te elevan y elevan hasta mirar el universo, caminar por planetas más allá de tu entendimiento, te da la libertad para escapar de tus problemas, pero las que consumes te dan la libertad para resolver tus problemas, no te lo voy a negar tiene un sabor exquisito y no discrimina cae el pobre, cae el rico, pero el humo era tan fuerte que nublaba mi visión y si también mi razón, al punto de llegar a decir no es una adicción es solo una obsesión, porque yo siempre le decía no te deseo solo eres un medio para calmar mi ansiedad y depresión.
Por la locura perdí un puesto, pero por los vicios un trabajo, por la locura perdí el amor, pero por los vicios a mi ser más amado, con la locura había triunfado por los vicios ahora era un fracasado, algunos asfixiado en una habitación pueden llegar a abrir la ventana para disipar el olor y aclarar su visión, en cambio otros incluso le ponen una cortina a esa ventana, cierran con llave la puerta, sin esperanzas de un mañana.
Todo es una decisión más fácil para aquellos que solo han tenido medicinas para un dolor de brazos o de rodillas, tal vez, pero tú ¿Qué clase de pastillas vas a elegir? ¿Qué sabor prefieres? La de adicción o la de liberación.
Después de escuchar a Martín una decisión debía tomar, no quería ser un conejillo de indias, no quería experimentar en mi cuerpo, esta vez si quería aprender en cabeza ajena.
Aunque ya había pagado y la plata me daba pena, decidí estar limpio en mi casa y seguir el tratamiento, junto al amor de mi madre y al cariño de mi Luna.
Le comenté a mi amiga del trabajo, estoy buscando un nuevo puesto de mi carrera en otra empresa, en cualquier momento me voy a ir, no me extrañes, entre risas, le dije, Luisa es lo mejor para mí.
De pronto sin que yo me lo esperara soltó unas cuantas lágrimas, me sorprendí, es cierto, nos hemos contado cosas y aconsejado sobre el amor o las decisiones que alguna vez hemos tomado, pero no creo, no era tan fuerte nuestro lazo, mirando mejor, no me había equivocado, sus lágrimas no eran por mi sino por lo sucedido.
Sergio si te lo cuento a ti y no a un amigo, un familiar es porque a nadie prácticamente tu conoces de mi circulo social, se también que de todos tu eres el que menos me va a juzgar, respiro profundo agarro mi hombro y dijo, me detectaron una enfermedad de transmisión sexual “EVS”.
(EVS: “Enfermedad vía sexual”, era un mal tan terrible que en pleno siglo XXI, aun no descubrían una cura, solo un tratamiento largo y costoso, pérdida de peso, dolores musculares, incluso convulsiones, y como toda enfermedad se fortalece si lo alimentas con estrés o algún otro trastorno mental)
Como buen soporte moral me quede helado y estático como si estuviera en el ártico, solo atine a decirle ¿En qué momento paso? ¿Fue Rodrigo? Aunque en mi mente sabía que el tipo era un patán, muchas veces que nos contamos sobre nuestras relaciones amorosas sabía que la frase mejor sola que mal acompañada a ella le calzaba a la perfección, a pesar de que al tipo solo de reojo y por las pequeñas cosas que Mónica y Luisa me contaba lo conocía, nunca me dio buena espina, pero yo también no podía decirle déjalo porque en cosas del amor en esas épocas en las mismas me encontraba, con qué cara le iba a decir déjalo ya aparecerá otra persona, si de la chica con la que tenía una relación había estado más enamorado.