Pastillas con sabor a libertad

Capítulo XI

Hace algunas noches…

Llegando a mi casa después de un largo día de trabajo, no eh dejado de pensar solo en una cosa durante estos días, todo esto debido a que las ideas esta vez han abierto nuevamente todas mis heridas, sin ningún efecto posible de las pastillas.

Totalmente solo en esta habitación puedo quitarme la máscara que oculta la verdadera intención del corazón, porque cada vez que me la quitaba, alguien siempre se asustaba por el frágil monstruo que sonríe por necesidad y no por sentirlo de verdad. Ocultando mis emociones, para no tener que dar explicaciones, para poder llorar sin que los demás lo noten.

A tantas personas les he vendido un rostro tan falso, pero con sentimientos tan sinceros, di gratis mi amor, me cobraron hasta con impuestos su poco cariño.

El tiempo solo ha pasado, mis heridas no han sanado y yo aun no me eh perdonado, lo eh intentando y nada ha funcionado.

Mucho tiempo luchando contra este enemigo y nunca lo eh vencido, posiblemente es imposible de vencer, pensándolo bien si solo me hiciera daño a mí, ya me hubiera dejado llevar por el, eh luchado tanto para evitar las ideas nocivas de mi mente, igual las dije a las personas que amaba, luche tanto para evitar las intenciones villanas de mi corazón, igual las termine haciendo, de nada sirve tantos medicamentos si solo soy un tipo bueno por ellas, ya no quiero sufrir ni hacer daño a nadie más, pero a ¿Quién más? Si me siento tan solo en este universo.

Martín decía todas estas cosas en su casa rodeado de soledad, pastillas de libertad y otras sustancias para olvidar, recordaba los errores de su vida, recordaba las penas de su vida, pero no recordaba ni un solo logro de su vida, todo lo bueno quedo en el pasado y todo lo malo estaba en su presente atormentándolo.

Valla no me di cuenta de este mensaje, ya veo la graduación de Sergio ha pasado muchos años, lo conozco desde ese hospital, si mal no recuerdo desde que empezó la universidad, ha sido un largo viaje no amigo mío.

Fuiste el amigo que una vez tuve y que se fue, eres muy parecido a mí, me alegra haberte conocido y haber compartido tanto contigo, excepto el error que hace muchos años cometí, dar un poco de mi locura para que me ayuden a sanar las heridas del pasado, lo hice con Roberto y se fue, lo hice con Roxana y se fue, ahora tu estas aquí, prefiero que sea así tu ya tienes muchas luchas en tu vida.

Tú no eres culpable de que mi corazón este escaso de perdón, de que en mi corazón exista demasiada culpa sin remedio alguno, te hable de muchas cosas, sintiendo muy pocas, te hable de sueños, pero los míos hace mucho que ya se apagaron, en esta segunda oportunidad que me dio la vida sigo sin encontrar esperanza alguna quizás tú la encuentres, espero mis consejos te ayuden a luchar y a ganar, si es que eso se puede conseguir contra ese terrible mal.

¿Tú también caerás ante el? O ¿Tu lucharas siempre contra el? ¿Alguno de los dos va a ceder? Me encantaría ver el desenlace de tu historia, pero no tengo tiempo ni fuerzas para esperar ese momento, no quiero jugar otra vez con el azar de saber si ganaras o perderás, obviamente te apoyare a ti, siempre te apoyare a ti, espero tu y Ana me puedan perdonar.

Te está tomando mucho tiempo esto Martín, se escuchó un susurro en su mente, que lo atormentaba tan fuerte y que últimamente ya peleaba más seguido con el frente a frente.

Yo también recuerdo a Sergio, pensar que lo conocimos hace tanto tiempo en ese hospital, ha crecido mucho.

Sentado al costado de Martín se ve una sombra tan malvada, tan siniestra que incluso imaginarla me aterra, no era nada parecido a la vez pasada estaba tan bien alimentada que sus garras estaban más afiladas, sus colmillos tan sedientos de sangre y su mirada tan penetrante que tendría pesadillas de solo verla hasta mis últimos días.

Durante tantos años que Martín había alimentado todas esas emociones, eran ellas ansiedad, depresión, frustración, tormento, tristeza, todas esas hacían un monstruo tan grande que no cabían en su cabeza y como prisioneros rompían cada parte de su corazón, todas las intenciones querían explotar, querían escapar.

-Hasta el día de hoy me golpearas estúpida enfermedad- dijo Martín.

Golpearte, atormentarte soy el único que está contigo en este momento, acaso no lo ves, soy el único ¿Dónde está Sergio? ¿Dónde está Ana? Cada uno vive su vida, tanta ayuda hacia ellos y mira cómo te pagan.

En ese hospital te hice esa apuesta, lo recuerdas, cuando lo vimos, me dijiste que Sergio lo podía lograr porque a pesar de esa mirada tan temerosa y perdida, existía esperanza y mira no ha logrado nada, en cambio, casi es derrotado la vez pasada ¿Realmente creíste que ese tonto miedoso lo lograría?

-Ese tonto miedoso es mi amigo, incluso tú lo reconociste esa vez, cuando me dijiste que sus emociones no eran tan oscuras como tú- dijo Martín.

¿Amigo? Dime una sola vez que se halla preocupado realmente por ti, incluso en la muerte de tu padre yo estuve ahí, en la muerte de tu madre yo estuve ahí.

-Haciéndome daño, por eso estabas ahí, te encanta el sufrimiento ajeno- dijo Martín.

¿Sufrimiento? Mas bien te doy la libertad de abrir tu mente, de liberar las intenciones del corazón, lo mismo hago con Sergio ¿Qué buscas evitar? Yo lo conozco mejor que tú, durante todos estos años lo ha alimentado tanto que sé que no me vencerá.




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