Pastillas con sabor a libertad

Capítulo XII

Después de unas horas muchas horas recordé, que aún estaba pendiente lo de Luisa, olvidé por completo todos sus problemas, no me juzguen había tenido dos perdidas tan abruptas y sin anestesia, pensándolo bien todas son repentinas, claro nadie espera o desea una perdida.

En casa de Luisa…

“Hay personas que durante muchos años pasan su vida contra este mal y quedan destruidos otros en solo días quedan destruidos, no importa el tiempo solo el resultado, al enemigo no le importa esperar un día o cincuenta años solo le importa eso el resultado”

Me siento tan sola en esta habitación solo soy yo y toda la noche que con su oscuridad me recuerda todos los errores cometidos.

No puedo retroceder el tiempo, solo puedo vivir mi presente y sinceramente solo deseo la muerte, eh vivido como eh querido, mentira solo eh vivido como alguien ha querido pero que nunca me ha querido.

Esta triste habitación, donde soñé tantas noches con un futuro tan perfecto, ahora solo son pesadillas de un presente tan horrendo, como quisiera tanto cambiar solo un poco de mi pasado, cruel tiempo que mis heridas no has sanado solo avanzas y avanzas sin sentir compasión por aquellos que en su vida se han equivocado.

Deseando que la noche acabe, pero tú tienes otros planes, alargar mi agonía haciendo de esta velada la más larga y fría de mi vida, ya ni siquiera puedo decidir mi destino, tengo una enfermedad corriendo por mis venas, el tiempo en mi contra, una familia destruida y un niño sin culpa en mi interior.

No soy de las que se rinden o eso creía hasta que se ocultó el sol, ahora con toda esta culpa, con toda esta tristeza solo mis ojos ven el cuchillo tan brillante y filudo que lleve de mi mesa a mi cama.

No me arrepiento de ello, durante ese recorrido cruce desde mi cocina a mi casa, con el cuchillo en mano, di muchos pasos hasta que pare frente a mi equipo de sonido, siempre me gusto la música y el baile, subí todo el volumen posible para alegrarme, ni aun así escuchaba la melodía que antes alegraba mi corazón, mi cuerpo no se movió, no se sacudió para bailar por las penas y el dolor, mi cuerpo estaba tan rígido, estático, paralizado por los errores cometidos en el pasado, por ideas sin soluciones, por un corazón sin buenas intenciones.

Ya no quería sentir nada de bullicio, apague el equipo.

¿Por qué apagas la música?

- ¿Quién me habla? – pregunto Luisa.

El nombre no importa, solo quiero ayudarte.

-Ya nada ni nadie puede ayudarme- dijo Luisa.

No es cierto, te puedo dar la solución, pero para ello primero sube el volumen de la música.

Luisa subió el volumen.

- ¿Por qué te estoy obedeciendo? – pregunto Luisa.

Luisa yo tengo tu cabeza, tu solo has movido la mano.

Ahora extiende tu mano y bailemos, sé que te gusta bailar.

- ¿Cómo sabes eso? – pregunto Luisa

Porque sé que la intención de tu corazón es bailar, nuevamente con ese falso amor, pero para eso estoy yo.

-Quizás cierto, pero no tengo ganas de bailar, no quiero recordar nada de ese falso amor y sé perfectamente que el tuyo tampoco es verdadero- dijo Luisa.

Seguí avanzando hasta el cuarto ya no media el tiempo, quizás era media noche, quizás solo paso una hora, quizás solo eran las tres de la mañana, no tenía sueño, solo una decisión de la cual aún estaba muy dubitativa, porque dejé en la cama el cuchillo y me recosté sobre la pared no por sentir arrepentimiento sino porque quería atormentarme más para no dudar cuando mi vida la iba a terminar al momento de ese cuchillo en mi corazón clavar.

No dudes más Luisa.

Sentí un poco de pena por arrastrar a ese niño en mi vientre a este cruel destino, enserio destino o decisión mía, yo soy la que quiere acabar hoy con todo, yo soy la que está forjando su destino supongo porque el mío ya no está en mis manos y mi egoísmo quiere que al menos en mis últimos minutos, realizar lo que yo eh querido y no lo que los demás para mi han querido.

Pensar en un aborto, sinceramente tengo miedo de tenerte, imagina ahora el miedo que tengo de perderte, no me imagino cuantas noches como estas mi consciencia me mataría solo por culpar a un inocente.

Porque me cuesta tanto levantarme y usar esa arma, acaso es amor por mí no lo creo, amor por ti si aún no te conozco, amor por alguien si cuando lo sentí me traicionaron, amor por mi familia si ella prácticamente esta destruida, amor por algún amigo o compañero, solo en esta ciudad esta Sergio que tiene tantos problemas, que solo me escucha porque le doy pena.

En la habitación de Sergio.

Le mande un mensaje a Luisa en la noche y me quede dormido, al despertar vi que me dejo en visto, después de un recuerdo en mi interior dije, no creo, otra perdida más no por favor.

Esta vez sin pensarlo fui directo a su casa, mientras la llamaba, aunque el celular sonaba no me contestaba, tome un taxi, quería llegar lo más pronto posible, preocupado en el asiento el hombre al volante solo me veía de reojo y al ver mi cara, me pregunto ¿Te pasa algo muchacho?

-Eh tenido una mala semana, no se preocupe, nada que un buen baño y un descanso no sanara- dijo Sergio, con aspecto muy preocupado.




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