Pastillas con sabor a libertad

TERNURA - Capítulo XIII

Luisa cuéntame la verdad ¿Por qué tanto odio? ¿Qué paso?

Sergio sinceramente no es tanto odio lo que siento, es resentimiento, es curioso que tú me preguntes eso Rodrigo jamás lo hizo.

Luisa yo te lo pregunto porque pienso que uno de los motivos de que te sientas así, es por esa herida que no has sanado, ese dolor que aún no has perdonado.

-Veras Sergio mi padre hace muchos años falleció por culpa de mi madre- dijo Luisa.

- ¿Ella lo mato? – pregunto Sergio, totalmente sorprendido.

Indirectamente si, mi familia era muy unida, una muy normal, mamá, papá, hija siempre se llevaron bien, aunque no se daban muchas muestras de amor, yo iba a un buen colegio, buena ropa, buena comida, pero siempre algo tiene que malograr esa perfección, pasaron los años y yo por ser pequeña no me di cuenta que la relación de mis padres iba de mal en peor, ya no se veía ninguna muestra de cariño, llegados mis trece años mi padre se enteró de que mi madre le engaño, él siempre la amo, mi madre puso miles de excusas validas solo para su conveniencia, yo los amaba a los dos, no era una infidelidad de un día ya eran varios años de traición, para mi padre fue un gran dolor, al poco tiempo llego la separación, eso a mí me afecto muy fuerte en mi interior, solo iba a vivir con uno, las pocas veces que veía a mi padre siempre me preguntaba ¿Te falta algo hijita? Siempre te voy a amar y un beso en la frente para despedirse, cualquier cosa me llamas Luisa.

Mientras tanto en la casa mi madre a las justas y me prestaba atención, y siempre decía si no te gusta vete a vivir con tu padre como te sientes tan cómoda con él, y me hablaba pestes de él parecía como si ella lo odiara, cuando eso quería hacer, cuando me quería ir de la casa en mis tantos impulsos de rebeldía, ella me prometía que cambiaria y sería mejor mamá, cada reunión con mi padre, cada vez lo que veía, no pude ver el dolor que sentía.

Un par de años después él quiso rehacer su vida, mi madre parecía hasta celosa de que fuera feliz, a pesar de que tenía por ahí un amigo escondido, a mi padre lo invitaba a comer a la casa con la excusa de verme a mí, le atendía y le hablaba bonito, esa mujer no come ni deja comer, mi padre siempre la amo y quizás en esas visitas se ilusionaba, peor fue su dolor cuando se enteró que padecía de cáncer, fue muy agresiva la enfermedad los médicos solo nos dijeron, denle calidad de vida.

Yo siempre iba a visitarlo cuando el ya empeoro, ayudaba en todo lo que podía y mi madre brillando por su ausencia yo con diecisiete años lo atendía como si tuviera experiencia, todos le dieron la espalda incluso la mujer que tanto amo y que hasta el final nunca la abandono, la casa, los bienes nada de eso le quito y a mí una herencia me dejo.

Yo estuve con él el día que partió, me dijo, perdónanos por todo lo mal que hicimos te quiero infinitamente hija mía, le dije, te amo papá, cerro sus ojos y descanso, tantas manos para ayudar y ninguna lo pudo ni un día cuidar, la petición de mi padre en el olvido se quedó porque hasta ahora a mi madre no la eh perdonado, llegue a pensar ¿Qué tal si ella quería que mi padre muriera? Para que ella esté libre de consciencia, si no hubiera jugado al gato y al ratón quizás mi padre hubiera conseguido a alguien mejor, alguien que le diera un poquito de amor.

En ese tiempo de enfermedad tu rival más cruel y despiadado es la persona que has amado y ya no está a tu lado y tu mayor aliado puede ser hasta un desconocido que has despreciado.

Incoherencia de la vida, el día del velorio le dije a mi madre, tanto decías que querías que me valla con mi padre, ahora si te juro que me iré, me prepare y conseguí la mitad de una beca.

Ahora me voy a la capital, voy a estudiar y a trabajar y tú ya no me vas a manipular, ya tengo la suficiente edad para hacer mis cosas sola, chau mamá espero ahora seas feliz.

A la semana siguiente de empacar ni ella ni yo nos dirigimos la palabra, fui a la estación, tome el bus y llegue a Lima, por eso desde ahí a penas eh hablado con ella lo que menos quería era verla, no es tan fácil Sergio ¿Qué debo hacer?

-Primero descansa- respondió Sergio, con todo esto encima jamás podrás pensar con claridad quizás tu madre en estos años haya podido cambiar un poquito.

-No lo sé- dijo Luisa, pero las pocas veces que hemos hablado eh notado un cambio en su manera de tratarme.

Luisa, aunque no la quieras, no la ames al menos algún día trata de perdonarla porque tu misma estas acabándote la vida sin que te lo merezcas. Inclusive si no es por eso recuerda la promesa que le hiciste a tu padre.

Yo tampoco he tenido la mejor relación con mis padres, pero sé que no somos perfectos, que podemos cometer errores en el camino no es bueno juzgar la historia de alguien mientras la tuya aún no está escrita, si vez algún cambio en ella es porque seguramente alguien le hizo ver su error, para empezar una relación de amistad, una relación de amor, una relación personal primero debes aprender a perdonar, ese es el mejor comienzo que te puedo aconsejar, llámala y habla más de cinco minutos con ella, un familiar, una sangre que en el fondo de su interior te quiere de verdad, no creo que te vaya a abandonar.

-Tienes razón, lo hare solo porque has venido hasta aquí a verme- dijo Luisa, después de estar más tranquila hablare con ella.

Me dio un abrazo muy fuerte.

Sergio gracias no sé qué hubiera hecho si no llegabas, perdón por todas las cosas que dije no sabía por todo lo que habías pasado, veo que también has tenido momentos muy fuertes, has llorado mucho.




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