Paternidad Forzada

Capitulo 13

Los siete días siguientes pasaron volando, sumergidos en una rutina que ya no se sentía como una obligación impuesta por un documento legal, sino como el ritmo natural de una vida compartida. El penthouse de Liam Vance se había transformado en un escenario de charlas nocturnas a media voz sobre el futuro del negocio de los clubes, biberones preparados a la perfección a las tres de la mañana y pañales cambiados entre risas y quejas simuladas. La rigidez de Victoria había cedido terreno ante la madurez inesperada de su vecino; aquel rechazo profundo y el prejuicio que la auditora sentía hacia el playboy irresponsable se habían disuelto casi por completo, sepultados bajo la ternura con la que Liam sostenía a Víctor y la complicidad que crecía entre ellos a pasos agigantados.

Llegó el domingo, el día de descanso de Victoria. Esta vez, consciente del valor de la paz mental de su vecina y tal vez un poco avergonzado por el desastre de humo del fin de semana anterior, Liam no inventó ninguna "emergencia culinaria". Se esmeró en mantener al bebé tranquilo, alimentado y limpio, dándole a Victoria el espacio que por ley le correspondía.

Victoria, por su parte, decidió no salir de su apartamento. Pasó la tarde intentando buscar un empleo a futuro sobre su carrera, pero la concentración la abandonaba a cada momento. Cerca de las ocho de la noche, sintiéndose extrañamente aislada y con una persistente inquietud en el pecho, tomó su teléfono y marcó el número de su mejor amiga, buscando una distracción de sus propios pensamientos.

—¿Hola? —respondió una voz al otro lado de la línea, un poco agitada y con música suave de fondo.

—¡Hola! Menos mal que respondes, necesitaba hablar con alguien real —dijo Victoria, dejándose caer de espaldas en la cama con un suspiro.

—Vicky, me encanta hablar contigo, pero de verdad estás interrumpiendo —respondió su amiga, soltando una risita ahogada—. Estoy en un viaje de fin de semana con mi novio en la playa, metida en un hotel increíble, y estábamos a punto de empezar nuestra propia "sesión de cardio", si me entiendes. ¿Qué pasa? ¿Otra vez peleando con tu vecino?

Victoria sintió un sutil calor en las mejillas.

—No, no estamos peleando. De hecho... todo está demasiado tranquilo. Es su día con el bebé y no ha quemado nada. Solo me siento... no sé, un poco sola aquí encerrada.

Su amiga soltó un bufido de incredulidad a través del auricular.

—Ay, por favor, Victoria. No seas terca. En vez de llamarme a mí para interrumpir mi noche de sexo, ¿por qué no te levantas de esa cama, sales al salón y pasas el rato con tu vecino millonario y su bebé? Las dos sabemos perfectamente que es ahí donde quieres estar, no metida en ese cuarto haciéndote la profesional. Admítelo de una vez, te gusta el tipo.

—¡Claro que no! —negó Victoria de inmediato, enderezándose de golpe, sintiendo que el corazón le daba un vuelco—. Es mi jefe, es un trato estrictamente...

—Ajá, sí, lo que digas. Me voy, que me están llamando para algo mucho más interesante. ¡Disfruta tu domingo! —le espetó su amiga antes de colgar, dejándola con el sonido de la línea cortada.

Victoria se quedó mirando la pantalla del celular, con el rostro encendido de la molestia y los nervios. Tiró el teléfono sobre las sábanas y soltó un bufido, tratando de sacar las palabras de su amiga de su cabeza terca.

Mientras tanto, Liam acababa de acostar a Víctor en su habitación. Se aseguró de que el pequeño tuviera el chupón puesto y estuviera completamente dormido, respirando con ese ritmo pausado que a él tanto lo aliviaba.

Sintiéndose exhausto pero con una extraña paz interior, Liam decidió tomarse un baño largo y caliente en su habitación. Entró al lujoso cuarto de baño de mármol, encendió la ducha y dejó que el vapor inundara el espacio. Se desvistió y se metió bajo el chorro de agua hirviendo, apoyando las manos contra el azulejo y dejando que el líquido le golpeara la espalda y el cabello oscuro.

El agua caía por su cuerpo esculpido, y con ella, los pensamientos de Liam comenzaron a fluir con una honestidad brutal. Pensó en todo lo sucedido desde la aparición de la canasta azul en su puerta. Era increíble cómo su vida de fiestas desenfrenadas, reservados VIP y alcohol hasta el amanecer había bajado a cero en cuestión de semanas, y lo más sorprendente era lo bien que se sentía al respecto. Ya no se trasnochaba por mujeres de una noche cuyos nombres olvidaba al amanecer; ahora lo hacía por una criatura indefensa que, con solo una sonrisa con hoyuelos idéntica a la suya, le hacía ver la vida de una manera completamente diferente. Había encontrado un propósito real.

Pero inevitablemente, sus pensamientos se desviaron hacia la otra persona que habitaba ese penthouse: Victoria. Una mujer completamente diferente a todas las que habían pasado por su cama. Ella no buscaba su dinero, no se dejaba impresionar por su estatus y poseía un carácter indomable que lo ponía en cintura con una sola mirada. Pensó en sus curvas curvilíneas y generosas, en la calidez de su piel cuando durmieron abrazados en la madrugada y en la intensidad de sus ojos oscuros cuando lo desafiaba. Estar junto a ella lo hacía sentir un hombre de verdad, un hombre con una familia que proteger, no solo un playboy persiguiendo el próximo placer efímero.

A medida que la imagen de Victoria llenaba su mente —recordando el roce de sus caderas contra su cuerpo y el aroma a vainilla de su cuello—, una oleada de calor puramente instintiva y masculina lo recorrió por completo. Su anatomía reaccionó a la velocidad del pensamiento, tensándose en una erección persistente que el agua caliente no hizo más que intensificar.
Liam soltó un suspiro ronco, cerró la llave de la ducha y salió del cubículo de cristal. Tomó una toalla blanca y grande de la repisa, se secó el cabello desordenado con brusquedad y luego se la enredó de manera perezosa alrededor de la cintura, dejando expuesto su torso húmedo, sus abdominales marcados y la mancha de nacimiento en su costado derecho. Caminó hacia su dormitorio, con la intención de ponerse unos bóxers cómodos de algodón gris para irse a dormir.




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