Paternidad Forzada

Capitulo 15

Días después

Víctor cumplía sus primeras semanas bajo el cuidado formal de Liam, y la cita de control con el pediatra era una parada obligatoria en la agenda que Victoria había estructurado meticulosamente. Ella había asumido que iría sola con el niño, pero el nuevo Liam Vance tenía otros planes.

—Voy con ustedes —sentenció él, tomando las llaves de su camioneta de la barra de la cocina mientras se ajustaba una chaqueta de cuero negro sobre una camiseta blanca impecable.

—Liam, no es necesario. Es una revisión de rutina —replicó Victoria, acomodando el bolso de pañales sobre su hombro—. Tienes llamadas de los clubes y contratos que revisar. Yo puedo manejarlo.

—Es mi hijo, Victoria. Y el contrato dice que debo involucrarme en cada aspecto de su desarrollo —respondió él, usando sus propias armas legales con una sonrisa de suficiencia—. Además, no voy a dejar que vayas sola cargando el coche, el bolso y al niño. Nos vamos.

El trayecto hacia la clínica privada fue inusualmente tranquilo, pero la verdadera prueba comenzó al cruzar las puertas de la sala de espera del ala de pediatría. El lugar estaba decorado en tonos pasteles, con juguetes de madera esparcidos por las esquinas y un puñado de madres y padres aguardando su turno. Victoria se sentó en una de las hileras de sillas de piel, acomodando a Víctor sobre sus muslos. Llevaba unos jeans oscuros ajustados que remarcaban a la perfección la exuberancia de sus curvas y una blusa de punto color esmeralda que hacía resaltar su piel canela y su cabello castaño, el cual caía libre en ondas suaves. Estaba hermosa de una manera natural, sin esfuerzo.

Liam tuvo que apartarse unos minutos para contestar una llamada urgente de su gerente financiero, instalándose al fondo del pasillo, pero sin perder de vista la sala de espera.

Fue en ese intermedio cuando el ambiente se tensó. Un hombre alto, de cabello claro, vestido con un traje de diseñador impecable y un reloj de alta gama —evidentemente el padre de otra pequeña que jugaba cerca—, entró a la sala. Sus ojos escanearon el lugar y se detuvieron de inmediato en Victoria. Tras un par de segundos de apreciación evidente, el sujeto caminó con total seguridad hacia la fila de asientos y se sentó justo en la silla vacía al lado de ella.

—Hola. Es un bebé hermoso —comenzó el hombre, modulando una voz varonil y ensayada, con una sonrisa que pretendía ser encantadora—. Se nota que tiene los ojos de su madre.

Victoria, tomada por sorpresa, le devolvió una sonrisa de cortesía.

—Gracias. Es un niño muy sano —respondió, intentando mantener la distancia profesional.

—Me imagino. Soy el doctor Alejandro Torres, por cierto —continuó el tipo, reclinándose un poco hacia ella, invadiendo sutilmente su espacio personal—. Mi hija está en la consulta de al lado. Es raro ver a una mujer tan joven y... espectacular, si me permites el atrevimiento, lidiando sola con un bebé un martes por la mañana. Si alguna vez necesitas un consejo médico, o simplemente alguien con quien tomar un café mientras los niños duermen, me encantaría darte mi tarjeta.

Desde el fondo del pasillo, Liam Vance se congeló a mitad de una frase sobre el inventario de licores de su club principal. Sus ojos se entrecerraron con una fuerza peligrosa al ver cómo el sujeto se inclinaba hacia Victoria, y cómo ella, aunque incómoda, le sostenía la conversación por pura educación.

Por primera vez en sus años de vida, Liam experimentó una sensación interna destructiva y abrasadora: celos posesivos puros y duros. No era la molestia superficial de perder un juguete; era un rugido primitivo en el estómago que le exigía arrancar a ese hombre de la proximidad de la mujer que dormía en su penthouse.

Colgó el teléfono sin despedirse del gerente y caminó a grandes zancadas por el pasillo, su presencia imponente infundiendo un aura de peligro inmediato. Antes de que Alejandro pudiera sacar la tarjeta de su billetera, Liam llegó a la fila de asientos. Sin pedir permiso y sin mediar palabra, se deslizó detrás del asiento de Victoria, estiró su brazo largo y musculoso y le rodeó la cintura con firmeza, atrayendo el cuerpo de ella directamente contra su costado.

El agarre fue posesivo, dominante, la marca inequívoca de un alfa que delimita su territorio ante cualquier intruso.

—Mi amor, ya resolví el asunto del club —soltó Liam con una voz notablemente más profunda, ronca y cargada de una falsa familiaridad que erizó la piel de Victoria. Luego, bajó la mirada hacia el doctor Alejandro, clavándole unos ojos oscuros que prometían violencia—. ¿Ocurre algo aquí?

El médico se tensó de inmediato, evaluando la altura de Liam, la rigidez de su mandíbula y la forma en que su mano apretaba la cintura de Victoria con total derecho. La tarjeta se quedó a mitad de camino.

—No... nada. Solo comentaba lo hermoso que es el niño. Ya me retiraba —tartamudeó el tipo, levantándose de golpe y buscando refugio en el otro extremo de la sala.
Victoria se quedó rígida bajo el brazo de Liam, sintiendo el calor de su palma atravesando la tela de su blusa. El corazón le latía con una fuerza desbocada, no por el pretendiente, sino por la cercanía asfixiante y protectora de él. Le dio un codazo suave en las costillas para que la soltara, pero Liam solo relajó el agarre cuando la enfermera pronunció el nombre de Víctor para entrar a la consulta.

El silencio en el auto de regreso a casa era una bomba de tiempo. Liam manejaba con las dos manos fijas en el volante, la mandíbula tan apretada que los músculos de su rostro se marcaban con dureza. Victoria miraba por la ventana del copiloto, con los brazos cruzados y la indignación quemándole el pecho.

En cuanto salieron de la autopista principal y entraron a las calles más tranquilas que conducían al complejo de su apartamento, Victoria no pudo contenerse más.

—¿Se puede saber qué demonios fue lo que hiciste allá adentro, Vance? —le reclamó, girándose hacia él con la mirada encendida—. Fue un espectáculo ridículo, una escena de celos absurdos que no venía al caso. El hombre solo estaba siendo cortés.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.