Para ti, de mí.
Dicen que el sol es un ser muy generoso que a todos con su radiante brillante brillo quiere alumbrar, excepto si estás muy lejos como para recibir ese hermoso resplandor.
''Amadas sombras, solo somos ustedes y yo; puede que mañana me pueda alejar, ¿quién sabe? Tal vez un poco de ese calor pueda alcanzar.'' Dijo aquella grande y tímida colina.
La fuerte colina intentó moverse, pero era muy pesada para siquiera mover una roca. "Tal vez si espero un poco más, me haré más pequeña y me podré mover''. Le dijo la pequeña colina a sus amigas, las sombras.
El tiempo pasó, la sonrisa del sol iluminaba todo, excepto a esa solitaria colina, que solo anhelaba un rayo de sol alcanzar; sonaba como algo imposible. Hasta que, bueno, se estiró una mañana y con gran voluntad a las sombras logró dejar atrás.
Su mano estiró y su corazón de gozo se llenó. El sol en sus dedos se podía reflejar.
Finalmente, el mundo real podía saborear.