Pensamientos a medianoche

11.

Para ti, de mí.

La vida de colores es como la vida del amor. La vida del amor es como la vida de la eternidad. Todos quisiéramos que algo o alguien sea eterno, pero no nos damos cuenta de que nada es eterno.

Quise buscar un ejemplo para comparar, pero de alguna manera nada pude encontrar y te puedes dar cuenta de que es la primera vez que te hablo fijamente, maldita maravilla espectacular.

Me di cuenta, finalmente, de que quiero un bello y duradero amor. No lo conseguiré, pero al menos lo buscaré. ¿Qué más da si salgo lastimada en el proceso? Así es la vida, así es el querer; no todos los días podremos encontrar aquello que nos haga en el amor volver a creer.

Vida mía y eterna, ¿por qué no me dejas encontrar aquello que alguna vez deseé? Una polilla yendo hacia la luz soy, siguiendo y persiguiendo eso que alguna vez la vida me prometió. ¿Lo conseguiré? Solo de alguna manera lo averiguaré. No está mal seguir adelante, porque la vida de algún modo me tiene que recompensar con aquello que de un tirón me arrebató.




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