Pensamientos a medianoche

12.

Para ti, de mí.

La sombra de aquella oscuridad no se puede escuchar; la sociedad la espalda le decidió dar.

En su boca un vendaje lleva, sus manos atadas y sin poder moverlas del lugar. Quiso encontrar a ese apoyo incondicional que alguna vez dijeron que por donde mirara podía ser capaz de hallar, pero la decepción fue mayor cuando se dio cuenta de que el mundo le mintió; el apoyo incondicional no existe y solo somos lastimados por aquellas personas que dicen querernos.

La oscuridad en un rincón se quedó, esperando por algo que jamás llegó. Solo Dios sabe lo mucho que esperó y esperó, pero nada sucedió. Hasta que un día, algo cambió; un rayo de sol a la oscuridad iluminó la belleza de la luz, su vida de una manera algo cómica, su vida iluminó y las ataduras de su vida quitó.

''Gracias'' —la oscuridad le dijo.

''No tienes nada que agradecer, solo'' extendió su pequeña mano, ''solo confía en mí y toma mi mano, te prometo nunca soltarla."

La luz con la oscuridad se quedó, cumpliendo así con lo estipulado; la oscuridad nació para estar con la luz y juntas acompañarse hasta el final.




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