Para ti, de mí.
El paraguas en algún momento de su vida se sintió usado, útil para la lluvia; inservible para el sol. Buscando un lugar donde encajar y dejar de sentirse así, decidió que debería viajar y encontrar el lugar más lluvioso del mundo.
Así lo hizo; viajó por todos los rincones del mundo, incluso conoció personas con las cuales logró entablar una plática.
''Quiero encontrar un lugar para mí'' le dijo a una anciana que caminaba por el lugar.
''Pero bonito paraguas, todos pertenecemos a donde sentimos que debemos pertenecer'' le respondió ella—. Dices que te sientes inútil en los días de sol, pero eres muy útil en los días de lluvia. Todos tenemos un propósito en este mundo. Tú estás aquí para ayudarnos a cubrirnos de la lluvia; yo tal vez esté aquí para brindarte consuelo, aún no lo sé, pero el universo es sabio.''
El paraguas se quedó pensativo; era cierto, aunque el sol estuviera afuera, él aún podía seguir ayudando a las personas a cubrirse. Ese era su lugar en el mundo, ayudar.